—Y estamos llegando al final de una mala epoca, Barry. Hemos tocado fondo, donde ya ni siquiera quedaba esperanza, y de repente esta aparece. El Senhor la ha traido. El nos dice la palabra. La puerta se abrira, los grandes dioses vendran a nosotros y haran que todo marche mejor. Eso es lo que va a pasar, y muy pronto, y entonces todo ira sobre ruedas, quizas por primera vez en la historia. ?No? ?No?
—Eres una mujer muy hermosa, Lacy.
—?Que tiene eso que ver?
—No lo se. Solamente pense que tenia que decirtelo.
—Asi que eso crees.
—?Tienes alguna duda?
Ella se echo a reir.
—Ya lo he oido antes. Pero de eso nunca se esta segura. No hay mujer que piense que de verdad es hermosa, no importa lo que le digan. Creo que mi pelo esta muy bien, y mis ojos, y mi nariz, pero no me gusta mi boca. Lo estropea todo.
—Te equivocas.
—Por otra parte, pienso que mi cuerpo es bastante satisfactorio.
—?Si?
Los ojos de Lacy brillaban. Jaspin vio la luna reflejarse en ellos, y penso que incluso podia distinguirse el punto blanco de Venus. La atrajo hacia si con el brazo con el que la rodeaba y con la otra mano le acaricio ligeramente los pechos. Ella llevaba un jersey verde, muy fino, sin nada debajo. Si, penso, bastante satisfactorio. Quiso poner la cabeza entre sus pechos y descansar alli.
Vagamente, se pregunto donde estaria Jill, que estaria haciendo ahora. Su esposa… Una farsa, eso es lo que era. No la habia visto en dos dias. Aparentemente habia perdido interes en la Hueste Interna, o para ser mas precisos, ellos habian perdido interes en ella, pero habia otros muchos para entretenerla. Su primera opinion sobre ella habia sido acertada: era una golfa inutil. Lacy era otra historia: segura, inteligente, una mujer que habia visto mucho y comprendia lo que habia visto. Si anteriormente habia sido una timadora, ?que importaba?
Pero nada de eso importaba ahora. Pronto todos habremos cambiado, penso. En un momento, en un parpadeo.
Empezo a quitarle el jersey. Sonriendo, Lacy le aparto las manos y se lo quito ella misma, y lo puso a un lado. Hizo lo mismo con sus pantalones un momento despues. Con aquella piel palida y los cabellos rizados parecia brillar en la oscuridad.
—Vamos —susurro impaciente.
Se abrazaron. A Jaspin esto le parecia muy extrano, casi un sueno, muy hermoso y muy peculiar. Nunca habia sido muy romantico, pero en cierto modo esto parecia unico, completamente nuevo. ?Por la inminencia de la llegada de los dioses? Eso tenia que ser. Supo que la mala epoca llegaba a su fin, y sintio que las heridas de su alma cicatrizaban. Si, si, vendra Chungira-el-que-vendra. Y cuando me presente ante el, no me sentire solo.
—?Sabes una cosa? —dijo—. Te quiero.
—Lo que implica que por fin estas aprendiendo a quererte a ti mismo —contesto Lacy—. Ese es el primer paso para amar a alguien. —Sonrio—. ?Sabes? Yo tambien te quiero, Barry.
Eso fue lo ultimo que dijeron por un rato.
—Espera un momento, ?quieres? —dijo Lacy entonces—. Dejame ponerme encima. Ah. Eso es, Barry. Asi. Muy bien. Oh, si,
5
—Proximidad, esa parece ser la clave. O al menos una de ellas.
Elszabet estaba en su oficina, junto a Dan Robinson, que se apoyaba perezosamente contra la ventana. En esa postura, el medico parecia todo brazos y piernas. El cielo, segun podia verse a traves de la ventana, se estaba tornando gris, lleno de nubes.
—Tenias razon —continuo Elszabet—. Si lo que le sucedio a April es una indicacion, la proximidad tiene que ser un factor significativo. Ahora estoy preparada para concederte ese punto.
—Bueno, algo es algo.
—?Como esta April?
—Se pondra bien. Vengo de la enfermeria. Hemos tenido que administrarle cien miligramos. ?Dios, si que es grande esa mujer! Solo tuvo un pequeno mareo. Se le subio la sangre a la cabeza.
—Parecia mas bien una congestion. Tendrias que haberla visto, roja como un tomate.
—?Que paso exactamente?
—Como habiamos discutido, me las arregle para que viniera a verme mientras Tom estaba aqui. En el momento en que lo vio, empezo a hiperventilar.
—?Como un hipopotamo en celo?
—Dan…
—Era una imagen. Lo siento.
—No fue una reaccion sexual, estoy segura. Incluso aunque se habia ruborizado como una nina en su primera cita. Tom no parece despertar en la gente sentimientos sexuales, ?te habias dado cuenta?
—En mi, desde luego, no despierta ninguno.
—Ni en nadie, aparentemente. Parece…, bueno, asexual, en cierto modo. Es muy masculino, y sin embargo es dificil imaginarlo con una mujer, ?no te parece? Hay hombres asi. Pero consiguio excitar a April, y fue rapido: cambio de respiracion, rubor en las mejillas…
—Como una reaccion alergica. Incremento de adrenalina.
—Absolutamente. Empezo a titubear y me dijo que no se sentia bien. Le pregunte por que y me dijo que a causa de sus suenos, de sus visiones, porque ultimamente eran mas vividas y mas frecuentes.
—Efecto de proximidad. Tom.
—Dijo que le costaba trabajo pensar. Que a veces le resultaba dificil decir cual era el mundo real y cual era el sueno.
—Dijiste lo mismo de ti anoche.
—Si, lo recuerdo. Oirlo de April fue inquietante. Bien, empezo a balbucear y a tambalearse. Entonces se desmayo. Tom y yo la cogimos justo a tiempo y nos las arreglamos para tenderla en el suelo. Ya sabes el resto.
—Muy bien. Parece definitivo que la presencia de Tom aqui esta elevando el nivel de las alucinaciones.
—Sin embargo, los suenos han sido experimentados a traves de distancias enormes. La proximidad parece intensificarlos, pero no es esencial.
—Eso parece.
—Tenemos los graficos de distribucion. Hay suenos espaciales informados simultaneamente en todas partes. Si Tom es la fuente, debe de ser un transmisor tremendamente poderoso.
—Un transmisor de suenos —dijo con suavidad Robinson, meneando la cabeza—. ?No te parece completamente absurdo, Elszabet?
—Vamos a considerarlo una hipotesis. Tom hierve de imagenes, fantasias, alucinaciones. Se desborda. Las transmite de las Rocosas al Pacifico, de San Diego a Vancouver, por lo que sabemos. La susceptibilidad varia desde practicamente ninguna hasta el extremo total. Quizas haya correlacion con el nivel de perturbacion emocional. Las victimas del sindrome de Gelbard parecen mucho mas susceptibles que los demas. Pero esa correlacion no es completa, porque gente como Naresh Patel y Dante Corelli definitivamente no son perturbados emocionales, y han estado experimentando esos suenos casi desde el principio. Por otro lado, tenemos a Ed
