intentar liberar la lengua de aquella horrible presion… era incapaz de moverse. La rodilla de la persona que estaba encima de ella le mantenia los brazos inmovilizados a los costados. En su desesperacion, intento recordar lo que sabia sobre derrames cerebrales, pero no conseguia recordar que el dolor de lengua tuviese nada que ver con ellos.

Unas maldiciones que parecian salidas de un barril o de un tunel resonaron en su mente. No lograba entender si era solo su imaginacion o si aquellas palabras brotaban de la garganta de quien le estaba manipulando la boca. Intento decir algo, creyendo que su voz sonaria como cuando intentaba decirle alguna cosa al dentista, y eso le recordo que tenia que pedir cita para la consulta, pero lo unico que se oyo fue un grunido que parecia brotar del fondo de su vientre. La lengua seguia inmovil pese a las reiteradas ordenes enviadas por el cerebro, le era imposible transformar los sonidos en palabras. Los dedos apretaron la lengua con mas fuerza. Era perfectamente consciente de su lengua, aunque no podia moverla lo mas minimo, y sintio arcadas al notar que volvian a empujarsela hacia la garganta. Sus ojos se abrieron de par en par y se quedo mirando fijamente el techo.

Los dedos le soltaron la nariz y la presion sobre su vientre y sus brazos se aflojo. Ni siquiera pudo alegrarse, porque estaba intentando respirar desesperadamente. Loca de terror, intento pensar con claridad, pero fue inutil. La lengua estaba encajada en la garganta y no conseguia moverla.

Pateo, se agito violentamente sobre la cama como en un ataque de furia. Las manos fueron hacia el cuello y la mandibula, los dedos aranaron la piel y la rajaron. ?A lo mejor conseguiria abrir un agujero para que pasara el aire?

Luego todo se volvio negro y ella desaparecio igual que su padre. Pero el habia podido disfrutar una vida plena…, al contrario que ella. Las maldiciones que habian brotado de ella y que se esforzaron por salir de su cuerpo mientras intentaba respirar desaparecieron. Su cabeza cayo lentamente a un lado y al final descanso sobre un charco de sangre con los ojos fuera de las orbitas. Todo quedo en silencio durante un momento, hasta que se encendio el CD de la otra mesilla de noche y empezo a sonar musica.

Poco despues, el visitante de la mujer cerro la puerta del dormitorio en un gesto de cortesia de la que no habia hecho gala hasta aquel momento.

Capitulo 1

Lunes, 9 de julio de 2007

– ?Que estara haciendo Markus en el sotano? ?No es absurdo que no quiera que entre nadie antes que el, todo para coger algun trasto que se le quedo alli?

La abogada ?ora Gu?mundsdottir [1] sonrio cortesmente al arqueologo Hjortur Fri?riksson, que estaba a su lado, pero no respondio. Aquello se estaba prolongando demasiado. No se sentia del todo bien alli dentro; el olor a quemado y el sabor a ceniza le hacian dano en los ojos y la nariz, y tenia miedo de que en cualquier momento se hundiera el techo. Al atravesar la casa para llegar a la puerta del sotano, los tres tuvieron que esquivar una enorme acumulacion de ceniza encima de la moqueta de cuadros, en un lugar donde el tejado habia cedido y, al verlo, ?ora se ajusto el barboquejo del casco para asegurarse de que no se le cayera. Se agitaba inquieta mirando el reloj con preocupacion. Un golpe sordo llego desde el sotano. ?Que le pasaba a aquel hombre? Markus habia dicho que necesitaba solo un momentito, pero ni ella ni el arqueologo acababan de entender cual era su sentido del tiempo.

– Tiene que estar a punto de volver -dijo ?ora sin mucha conviccion mientras miraba fijamente la puerta con la esperanza de poder abandonar pronto aquella casa y de que todo acabase de una vez. Sin querer, miro de reojo el techo, lista para echar a correr en cuanto apareciera la mas minima senal de que se les fuera a caer encima.

– No te preocupes -dijo Hjortur senalando con el dedo-. Si el tejado fuera a hundirse lo habria hecho hace mucho tiempo -suspiro y se paso la mano por la barbilla sin afeitar-. ?Tienes alguna idea de lo que esta haciendo ese hombre ahi abajo?

?ora dijo que no, aunque tampoco tenia especial interes en discutir las intenciones de su cliente con una persona a quien no le afectaban.

– Algo habra dicho. No hemos hecho mas que pensar en que podia querer recoger de alli -Hjortur miro a ?ora-. Creo que debe de ser pornografia, o algo asi.

?ora se encogio de hombros. Tambien a ella se le habia pasado lo mismo por la cabeza. Aunque no tenia la imaginacion lo suficientemente loca como para adivinar lo que podia haber de embarazoso o molesto como para que no pudieran verlo unos desconocidos. ?Peliculitas de polvos caseros? Seguro que no. Muy poca gente tenia camara de cine en los anos setenta, y era dudoso que las peliculas que se usaban entonces hubieran podido sobrevivir a la calamidad que se les vino encima. Ademas, Markus Magnusson, el que estaba en el sotano, solo tenia quince anos de edad cuando la casa desaparecio bajo la lava y la ceniza, que habrian destruido los materiales con que se fabricaban. Sin embargo, alli abajo habia algo que estaba empenado en llevarse antes de que nadie lo viera. ?ora suspiro. ?Por que tenia que estar siempre metiendose en un lio tras otro? No sabia de ningun abogado que tuviera tantos casos raros y tantos clientes extranos. Decidio preguntarle a Markus que le habia llevado a telefonear a su pequeno bufete, en lugar de acudir a alguno de los grandes, para solicitar una prohibicion legal de excavar la casa. Si es que volvia a salir de aquel sotano algun dia. Se tapo la boca y la nariz con el cuello del jersey e intento respirar a traves de el. Fue peor aun. Hjortur sonrio ante sus intentos.

– Acabas acostumbrandote, te lo aseguro -dijo-. Aunque no lo vas a conseguir en un momento. Hacen falta unos cuantos dias.

?ora puso cara de extraneza.

– Maldita sea, parece que se piensa quedar a vivir alli dentro -refunfuno a traves del cuello del jersey. Incluso se forzo a sonreirle a Hjortur. Fue gracias a el que se llego a aquel arreglo sin tener que litigar para conseguir la suspension de las excavaciones. Claro que el pleito no habria llegado demasiado lejos, pues Hjortur y su familia ya no tenian derechos de propiedad sobre la casa. Pertenecia al municipio de Heimaey, junto con todo su contenido, y no habria habido posibilidad alguna, por mucho que Hjortur lo intentara. Habia dirigido sus dardos muy especialmente contra Hjortur Fri?riksson, que ahora estaba alli al lado de ?ora y que era el director del proyecto Pompeya del Norte, que consistia en excavar y sacar a la luz algunas de las casas que habian sido cubiertas de ceniza en la erupcion del volcan de la isla de Heimaey el ano 1973. ?ora habia tenido bastantes tratos con el por telefono y correo electronico, y tenia buena opinion de el. Tenia la costumbre de hablar mucho, pero era sincero y no se dejaba provocar con facilidad. Esta virtud se vio sometida a duras pruebas, porque Markus se habia comportado mas de una vez de forma totalmente impertinente. Se nego rotundamente a decir ni una sola palabra de por que le molestaba tanto que desenterraran la casa de sus padres, empecinado como estaba en la inviolabilidad de su vida privada, y no habia hecho mas que complicarle el caso a ?ora de todas las maneras posibles. Cuando se comprobo que no existia posibilidad alguna de llegar a un arreglo, por la cabezoneria de Markus, ?ora pregunto a Hjortur, como ultimo recurso, si no podrian excavar cualquier otra casa en vez de aquella. Habia mucho donde elegir. Pero resulto que la casa de la infancia de Markus era una de las pocas casas de cemento de aquel lugar, y que por eso era mas probable que se encontrara en mejor estado que las demas. El objetivo de las excavaciones no era desenterrar casas que no fueran mas que una pura ruina.

Cuando ?ora empezo a leer en busca de algun motivo que le permitiera obtener la interdiccion legal de la excavacion, resulto que Markus, en realidad, solo estaba interesado por el sotano de la casa. Finalmente fue posible discutir una solucion factible, y Markus insistio en llegar a un trato. La casa seria desenterrada, aireada y a continuacion se permitiria que Markus fuera la primera persona en bajar al sotano, y que se llevara lo que quisiese. Tras una breve reflexion se acepto el arreglo y ?ora suspiro aliviada. Porque Markus habria tenido serias dificultades si se empenaba en continuar un litigio sin esperanza alguna de victoria, pues su situacion era claramente perdedora. Su familia era propietaria de una de las empresas de pesca mas grandes de las Islas Vestmann, y aunque ?ora no lamentaba en absoluto que se le pagara bien, le disgustaba trabajar en contra de su propia conciencia y para intentar algo que jamas podria conseguir. ?ora se alegro mucho, porque Markus se mostro de acuerdo con la propuesta de Hjortur y ella pudo dedicarse a ultimar los detalles del acuerdo, como bajaria Markus al sotano, como podia evitarse que otras personas entraran antes que el, y cosas por el estilo. Se firmo el acuerdo y todo quedo a la espera de que terminaran de desenterrar la casa.

Por eso estaban alli los dos, el arqueologo y la abogada, con los ojos clavados en la torcida puerta del sotano

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