CAPITULO LV

Lo mismo el Gobernador que Mateo, en sus respectivos viajes a Santander y San Sebastian, habian oido rumores en el sentido de que la orientacion reformista y revolucionaria de Falange inspiraba temores 'en las altas esferas' de Madrid. De pronto, tales temores se concretaron en hechos: produjese una reestructuracion en el seno del Gobierno. Cambios de ministros y cambios en los altos mandos del Partido.

La cosa, pues, no les pillo de nuevas, sobre todo en lo respectivo al camarada Salazar, uno de los miembros mas brillantes de la antigua Falange y partidario a ultranza de que los Sindicatos fueran un organismo vivo, autentico defensor de los intereses de los 'productores'. Salazar habia tropezado siempre con dificultades y habia sido acusado de demagogo. Por ejemplo, en varias ocasiones habia intentado enviar a Gerona, en sustitucion del indolente camarada Arjona, al bullicioso Montesinos, de Valladolid, aquel muchacho que en plena guerra fue una de las cabezas de la resistencia contra el decreto de Unificacion y que conocio por ello la carcel. Pues bien, Montesinos no habia ido a Gerona. El camarada Salazar, pese al humo de su cachimba, no obtenia el beneplacito necesario para muchos de sus proyectos. Y deciase que cuando, el 1 de abril de 1940, primer aniversario del fin de la guerra civil, consiguio reunir en Madrid, en el paseo de la Castellana, a millares y millares de trabajadores, el espectaculo provoco en el Ministerio del Ejercito una reaccion violenta.

Pese a todo, la lista de los miembros que componian el nuevo Gobierno sumio al Gobernador y a Mateo en la mayor perplejidad, pues si por un lado entraron en el varios hombres escasamente entusiastas de la doctrina social del Movimiento, por otro lado, unos dias despues, dos importantes carteras -Trabajo y Agricultura- fueron adjudicadas a dos falangistas intachables: Jose Antonio Giron y Miguel Primo de Rivera, este hermano de Jose Antonio.

El asunto se presento mas oscuro aun, o mas propicio a la cabala, cuando Salazar, que unos meses antes habia efectuado un viaje a Alemania, donde estudio a fondo la organizacion obrera hitleriana, que estimo modelica, fue destituido de su cargo. Y el asombro llego al limite cuando ceso tambien en el suyo el camarada Nunez Maza, por haber manifestado publicamente su disconformidad respecto al reajuste ministerial.

Salazar y Nunez Maza, que paradojicamente continuaron formando parte del Consejo Nacional, escribieron sendas cartas a Mateo, en las que le decian que la unica esperanza para el Partido radicaba a partir de ese momento en la 'buena fe que presidiera la accion del Ministro Serrano Suner, presidente de la Junta Politica' y 'en la gestion que pudiera realizar el nuevo Secretario General de FET y de las JONS, camarada Jose Luis Arrese, quien sobre el papel gozaria de poderes muy amplios'. Jose Luis Arrese merecia la confianza de ambos falangistas destituidos. Pero Salazar y Nunez Maza se temian que, en la practica, el sometimiento del Partido al Gobierno iria siendo cada vez mayor, 'puesto que Arrese sentia tal admiracion por el Caudillo, que era inimaginable que defendiera el programa falangista si este pudiera atentar en algun sentido contra la unidad nacional'. Por de pronto, Arrese, hombre muy catolico, habia declarado lo siguiente. Primero, habia que espiritualizar la vida; segundo, hacer a Espana mas espanola; tercero, implantar la justicia social. Mateo comento: '?No crees, querido Gobernador, que la implantacion de la justicia social deberia ir en primer termino?'.

Mateo hablaba asi porque, en los ratos que Pilar le dejaba libre -Pilar y la preparacion de los examenes de junio, ya que Mateo por fin se habia decidido a presentarse y terminar la carrera de Derecho-, se asustaba ante el creciente desnivel que se establecia entre quienes se enriquecian con asombrosa facilidad y las necesidades de los humildes. Segun sus informes, cinco grupos bancarios controlaban en aquellos momentos el setenta por ciento de la riqueza industrial del pais. Celebrabanse por doquier Primeras Comuniones con un lujo tal que 'aquello se estaba pareciendo a las orgias de Negrin'. Mateo, en los contactos que desde su boda habia reanudado con Ignacio, habia tenido que admitir que la vida economica de la nacion iba desembocando en un capitalismo cerrado y despotico, muy alejado de las primitivas intenciones. El padre de Manolo, don Jose Maria Fontana, en su bufete de Barcelona, palpaba todo ello a diario: quien conseguia un determinado permiso de importacion, el monopolio de cualquier producto o fletar un barco de lo que fuere, acumulaba, a veces, en cuestion de unas horas, una fortuna. Teniendo en cuenta, ademas, que la prolongacion del conflicto internacional era ya cuestion obvia, la premisa podia establecerse asi: 'Era muy facil, en provincias, encarcelar a estraperlistas de poca monta o a los accionistas de Tejero, S. A. Pero ?y en Madrid? ?Quien encarcelaba a quien en los centros oficiales de Madrid?'.

Mateo, hablando con el Gobernador, llego a la conclusion de que resultaba de todo punto ingenuo sorprenderse por lo que ocurria. De hecho, no podia ser de otro modo. Como tantas veces se habia dicho, la Falange, debido a la guerra, se encumbro demasiado pronto. No hubo tiempo material para formar politicamente a un numero de hombres lo bastante crecido para ocupar con la necesaria autoridad los puestos clave y para ejercer una presion determinante. Tampoco cabia echar en olvido aquellas consideraciones del profesor Civil acerca de la excesiva juventud de ciertos mandos… 'Ha ocurrido lo inevitable: falta de experiencia'.

El Gobernador asintio a la tesis de su entranable amigo y camarada.

– En efecto, tienes razon. Pero ?que podiamos hacer, querido Mateo? Es mas facil producir un buen coronel de Caballeria, como mi hermano, o buen hombre de negocios, que un buen Jefe Provincial o un buen Gobernador… La politica es un arte abstracto. ?Como saber si se ha acertado o no? ?Y nuestro pueblo es tan dificil! Gobernar es empeno de anos… y de tradicion. Por ejemplo, cuando le di al comisario Dieguez aquellas ordenes a rajatabla crei haber hecho diana. Ahora, francamente, no se que pensar. Probablemente hemos cometido muchos errores, y es de suponer que a nuestras jerarquias nacionales les haya ocurrido lo mismo.

Se hizo un silencio entre los dos hombres, parecido al de los alumnos del Grupo Escolar San Narciso cuando mosen Obiols, entornando los postigos, los obligaba a realizar el examen de conciencia.

– Por otra parte -prosiguio el Gobernador-, tal vez Jose Luis Arrese tenga razon y lo que importe por encima de todo, dadas las circunstancias, sea conservar la unidad nacional, que tanto sacrificio nos costo. En Gerona, por ejemplo, ?seria aconsejable romperla? ?Seria aconsejable que yo, en nombre del yugo y de las flechas, me enfrentara abiertamente con el general Sanchez Bravo porque no comparte nuestras inquietudes sociales? ?Y que me enfrentara por lo mismo con el obispo, con el notario Noguer y con 'La Voz de Alerta'? Los rojos cayeron en esta trampa; y el resultado fue la catastrofe. Pensandolo bien, no es culpa de nadie, ni de Franco, ni de Serrano Suner, ni de nuestros Salazar y Nunez Maza, si poco despues de nuestra victoria estallo esa horrible guerra sin fin. En resumen, pues, considero que nuestro deber en estos momentos es tener paciencia…

Todo aquello sonaba a desanimo sincero. Sin embargo, podia en cierto sentido ser la voz de la cordura, de esa cordura que Maria del Mar elogiaba siempre en Franco y que tal vez explicara satisfactoriamente la combinacion que este acababa de hacer en las altas esferas: reforzar y ampliar las atribuciones de la Falange… pero tenerla en un puno. Permitir que algunos se enriquecieran… pero evitar la desmembracion. Hasta que la batalla que se libraba en el mundo hubiese terminado y Espana no tuviera que pedir de rodillas navicerts a los ingleses, que por cierto apretaban cada vez mas, en el Atlantico, el cerco a los buques espanoles -y no solo a los que traian combustible del Caribe, sino incluso a los que traian viveres del Brasil o de la Argentina-, por temor a que cayeran en manos del enemigo. El Gobernador y Mateo no se atrevian a mirarse a los ojos. La cabellera mosqueteril de Mateo parecia haberse ajado; y las gafas negras del camarada Davila eran dos esferas enlutadas. El silencio llego a ser tan espeso que los dos hombres comprendieron que aquello no podia prolongarse. ?No era su lema mantener el animo contra toda adversidad? ?No se pasaron momentos mas dificiles aun durante la guerra? 'Zamora no se gano en una hora…' ?Como iba a ganarse en tan poco tiempo algo tan serio y profundo como la Revolucion Nacional que habia preconizado Jose Antonio?

Jose Antonio… Era el hombre que les hacia falta, la pieza maestra que se les fue, porque los hados, y el rabioso mecanismo de Espana, lo habian querido asi… Si Jose Antonio hubiera sobrevivido a la contienda todo habria tomado un rumbo distinto. Tambien el era joven; pero se habia curtido desde la ninez… y gozaba ya de tradicion. 'Su palabra era exacta. Tenia autoridad moral. ?Que lastima que no existan telefonos para llamar a los muertos!'.

Estas palabras, que el Gobernador habia pronunciado varias veces en sus discursos, tuvieron la virtud de hacer reaccionar al camarada Davila. Por otra parte, era su obligacion hacerlo. Le llevaba a Mateo varios anos de ventaja y no podia permitir que el muchacho, ?sobre todo teniendo en cuenta que su mujer esperaba un hijo!, se desmoronase.

– Mateo… ?no estaremos dramatizando demasiado la cuestion?

Mateo suspiro… y levanto la vista. ?Que curioso! Tenia los ojos humedos. Pero, inesperadamente, consiguio

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