semanas, obligando a los ingleses a refugiarse en Africa. La operacion fue un prodigio de estrategia y aun de elegancia. Por lo menos, esa fue la opinion del general Sanchez Bravo. 'Fijense ustedes -les dijo este a los capitanes Arias y Sandoval, frente a un mapa de la isla griega-. En Noruega, Hitler empleo la primera arma secreta: los paracaidistas; en Creta, la segunda: los planeadores. Cada Junker llevaba enganchados en la cola tres planeadores, cuyos soldados ocupantes se dejaban caer en el momento oportuno sobre el punto previamente senalado. ?Y los ingleses, con la boca abierta! Natural… En resumen, senores, otro Dunkerque para Su Majestad el rey. Y van tres'.
Pero no todo paraba ahi. Tambien en la costa mediterranea de Africa el ejercito de Hitler asombro al mundo, gracias al general Rommel, quien justifico con creces la aureola que empezaba a rodear su nombre. En efecto, el general Rommel habia sido enviado alli, al mando del que fue llamado Africa Korps, para salvar, al igual que en Albania y en Grecia, el prestigio del Imperium Romanum -expresion grata al conde Ciano-, que no conseguia, pese al ardor que ponia en la lucha el legionario Salvatore, avanzar un palmo. Los ingleses les habian ganado en el desierto la batalla a los italianos merced, segun noticias, al audaz empleo de los tanques, los cuales, en contra del parecer de muchos tecnicos, demostraron poder maniobrar perfectamente bajo las temperaturas africanas. Pues bien, Rommel les respondio con la misma moneda. En poco tiempo sus vehiculos motorizados se infiltraron setecientos quilometros hacia el Este, venciendo por otro lado reiteradas tempestades de arena. Conquisto Mara el Bregha y mas tarde Agedabia y Benghasi. ?Benghasi…! El desconcierto del general Wawell, proclamado heroe en Inglaterra por su victoria sobre los italianos, no tenia limites. Y menos los tuvo cuando se supo que las unidades utilizadas por Rommel habian sido en realidad escasas, puesto que la mitad de ellas lo menos eran simples automoviles corrientes., sobre los que el general aleman habia hecho montar unos caparazones de carton piedra que les daba apariencia de tanques, estratagema que engano a los aviadores de reconocimiento ingleses. El general Wawell se sintio humillado, pero retrocedio todavia mas… Retrocedio otros trescientos quilometros, hasta el fuerte de Mechilli, donde Rommel se apodero de un inmenso botin, que le permitio cercar a Tobruk, apoderarse de Bardia y cruzar la frontera egipcia por Sollum.
La hazana era unica. El nombre de Rommel se convirtio en leyenda en los paises beligerantes. Ni siquiera las radios inglesas regatearon elogios al general aleman, y los corresponsales de Prensa escribian: 'Rommel volaba en autogiro delante de sus columnas. Aterrizaba, daba las ordenes pertinentes. Volvia al buen camino los vehiculos despistados, impeliendo a todos a avanzar lo mas rapidamente posible. Cuando soplaba el terrible viento llamado khamsin, algunos soldados se protegian con la mascara antigas, pese a lo cual vomitaban. La luz en el desierto era amarillenta, espectral, sustituyendo a la luz del dia. Y Rommel seguia avanzando'.
Puede decirse que, en los mismisimos colegios gerundenses, durante aquellas semanas se hablaba de Rommel como durante un tiempo en los colegios rusos se habia hablado del Campesino, 'el heroe espanol'. Tal vez ello se debiera a la seduccion del lugar de operaciones: el desierto, nombre siempre fascinante, que evocaba en los chiquillos imagenes de camellos, de dunas y beduinos. Miguel Rossello, que sabia calibrar las dificultades de accionar segun en que terrenos vehiculos motorizados, hizo en Amanecer un canto de alabanza a Rommel. Miguel Rossello estaba convencido de que el general ingles Wawell retrocederia hasta el Canal de Suez, por lo que titulo su articulo La huida de Egipto, ironia que obtuvo general aceptacion.
Entretanto, en el ambito nacional se ganaban tambien algunas batallas. El 8 de junio se firmo en Madrid un acuerdo entre el Gobierno espanol y la Santa Sede. Firmaron por Espana el Ministro de Asuntos Exteriores, Ramon Serrano Suner, y por el Vaticano monsenor Cicognani, nuncio de Su Santidad. En dicho acuerdo quedo fijado, entre otras cosas, el procedimiento a seguir para el nombramiento de arzobispos, obispos, administradores apostolicos con caracter permanente, etcetera. El comunicado oficial daba cuenta de que se trataba de la negociacion previa para llegar a la firma de un nuevo Concordato, en espera del cual 'la religion exclusiva de la nacion espanola deberia ser la catolica, apostolica y romana'.
El obispo de Gerona, doctor Gregorio Lascasas, experimento, a la vista de este acuerdo, una de las mayores alegrias desde la terminacion de la guerra civil, puesto que con el quedaba reforzada al maximo la autoridad de los prelados espanoles. Se expansiono en este sentido con Agustin Lago, a quien llamaba lo menos una vez al mes para estar al corriente de la marcha de las escuelas.
– Estamos de enhorabuena, hijo mio… ?Pronto, un nuevo Concordato! Bien sabe usted que lo mas importante para Espana es esto: impedir la introduccion de creencias no catolicas. Y he ahi que, dadas las caracteristicas de los paises beligerantes en esta guerra, nos exponiamos a que, fuese quien fuese el vencedor, intentara implantar aqui nuevas doctrinas. ?Ahora los obispos espanoles dispondremos de fuerza juridica para oponernos a ello!; ademas de la que sin duda volveria a prestarnos el Ejercito. Eso es importante. En confianza le dire, querido amigo Agustin Lago, que las monjitas del Palacio me han servido, a la hora del almuerzo, una cepita de champana…
Agustin Lago quedo un tanto desconcertado. La monolitica fe del doctor Gregorio Lascasas era, ciertamente, una garantia de incorruptibilidad; pero en cierto sentido contrastaba con los postulados de ecumenismo y de libertad personal que defendia basicamente el Opus Dei. Ahora bien, habia algo que no admitia dudas: el doctor Gregorio Lascasas estaria dispuesto al martirio, en cualquier instante, para defender su postura. Ello, en todo caso, inspiraba un gran respeto.
– Senor obispo -acerto a contestar Agustin Lago, con su caracteristica discrecion-, yo tambien me he alegrado mucho con la noticia de ese acuerdo. Lastima que en mi pension no haya monjitas a las que pedirles tambien una copita de champana…
El doctor Gregorio Lascasas se rio, mientras se levantaba y se dirigia al ventanal para mirar al exterior, a la maravillosa plaza de los Apostoles, que daba entrada a la Catedral.
De pronto el senor obispo se volvio hacia su interlocutor y le dijo, con acento rotundo:
– ?Me permite usted una pregunta, amigo mio?
Agustin Lago contesto:
– No faltaria mas…
– ?Quien es su director espiritual?
Agustin Lago titubeo un instante. Luego respondio:
– Mi director espiritual es el Nuevo Testamento.
El senor obispo… ?tosio! Continuaba con su bronquitis cronica, pese a que el sol banaba a raudales la plaza de los Apostoles.
– Pero ?no es el padre Forteza?
– Pues… no. El padre Forteza es, simplemente, mi confesor.
El doctor Gregorio Lascasas guardo silencio. Parecia un tanto aturdido.
– De todos modos, admira usted mucho a la Compania de Jesus, ?no es cierto?
Agustin Lago tuvo una expresion de sorpresa.
– ?Claro! Muchisimo…
– ?Y no cree usted -prosiguio el senor obispo-, que el Opus Dei puede significar para ella, a largo plazo, lo que Rommel ha significado para el general ingles Wawell?
La manga flotante de Agustin Lago se cayo a su izquierda.
– Perdone, senor obispo, pero no entiendo lo que quiere usted decir…
El obispo miro con fijeza a su feligres. Agustin Lago le sostuvo la mirada.
– Es muy sencillo… Desde nuestro primer encuentro me he informado mas a fondo sobre el Opus Dei. ?Sabe usted? Tambien los obispos hemos de tener nuestros aviones de reconocimiento… Pues bien, he sacado la impresion de que ustedes pretenden ejercer un tipo de apostolado mas moderno que la Compania de Jesus… Si, ese apostolado ejercicio desde la profesion, ?y sin llevar sotana!, podria muy bien responder a las necesidades de los tiempos… ?Comprende ahora lo que quiero decir?
Agustin Lago se sentia incomodo, sentado en el sofa, mientras el doctor Gregorio Lascasas estaba de pie. Intento levantarse, pero el senor obispo, con su corpachon, le indico que no se moviera. Entonces el militante del Opus Dei contesto, con acento seguro:
– Si su Excelencia me permite…, le dire que no veo la menor incompatibilidad. Mi opinion es que hay trabajo para todos. Cierto que el proposito de nuestro fundador, el padre Escriva, difiere del de la Compania de Jesus; pero ello es natural. Y por descontado, nunca supliremos a los jesuitas en una serie de campos en los que ellos llevan siglos de experiencia…
El doctor Gregorio Lascasas sonrio.
– Me gusta oirle hablar asi, hijo… Si, me gusta que no se forje usted demasiadas ilusiones. Ahora bien, yo, en
