– Entonces tienes razon: es un bellaco.
Moncho se rio. Se sentia a gusto. ?La radio volvio a funcionar! Cante flamenco. Mr. Edward Collins parecia escuchar con suma atencion.
– ?Os dais cuenta? -dijo Ignacio-. Hurgando a fondo en nuestro secreto nacional…
El Cafe Savoy estaba lleno. Era el mas elegante de la ciudad.
Moncho, que tenia al lado su maquina fotografica, se dirigio a Esther y le dijo:
– Es una lastima que se haya hecho de noche. Me hubiera gustado sacarte una foto.
Esther, como siempre en esos casos, esbozo una reverencia… feliz.
Jornada completa. La ultima que Moncho pasaba en Gerona. Al dia siguiente a primera hora el amigo de Ignacio tomaria el tren.
En el transcurso de la cena en el piso de la Rambla, Carmen Elgazu y Matias se desvivieron para atenderle. Querian a toda costa que Moncho guardara un grato recuerdo de aquella casa.
– ?Mas sopa…? ?Un poco mas?
– No, muchas gracias… Tengo bastante.
En el momento del postre, Carmen Elgazu le dijo:
– ?Que lastima que te marches tan pronto! A Ignacio se le ve dichoso a tu lado.
Ignacio, en tono alegre, comento:
– ?No alarmarse! A lo mejor Moncho vuelve… y se queda.
Matias y Carmen Elgazu abrieron de par en par los ojos.
– ?De veras?
– No se, no se… Tengo que pensarlo.
Matias cabeceo varias veces consecutivas.
– Si, hombre, animate… Hay mucho que analizar aqui.
A la manana siguiente Moncho se marcho. Con un pie en el estribo-, el 'analista' leridano, que al entrar en el cuarto para acostarse habia encontrado, encima de la cama, una hermosa reproduccion del Everest dedicada por Ignacio, con un pie que decia: No tocar, peligro de muerte, miro con indisimulable afecto a su entranable companero de guerra.
– Ignacio, lo que les dije ayer a tus amigos lo dije en serio: eres una institucion.
CAPITULO LXIV
En cuanto Pilar noto los primeros sintomas, fue trasladada a la Clinica Chaos, donde habia cuatro habitaciones reservadas a Maternidad. En el momento del parto estaban presentes, en la clinica, Carmen Elgazu, Matias, Ignacio y don Emilio Santos.
El doctor Morell y una comadrona llamada Mercedes, que durante anos habia trabajado con el doctor Rossello, asistieron a Pilar. Esta se comporto con plausible valentia y todo se desarrollo normalmente. Un milagro tan sencillo como el de San Jenaro, en Napoles.
Los hombres permanecieron en el pasillo; Carmen Elgazu quiso presenciar el alumbramiento y el doctor Morell le dio permiso para ello. Carmen Elgazu, en aquellos minutos trascendentales, rezo una tirada de jaculatorias. Con su respiracion procuraba ayudar a su hija, a Pilar, y de hecho lo consiguio. En cuanto la cabecita del nino -cumpliose la profecia, fue varon- asomo por entre la enorme herida, noto como si fuera a desmayarse. ?Un nieto, el primer nieto! ?Una nueva vida, un nuevo ser! Una nueva alma para Dios.
El doctor Morell opero con pericia extrema. Sus manos daban autenticamente la impresion de que recogian algo que llegaba del mas alla. Cuando el recien nacido lloro, la Clinica Chaos estallo de alegria, como en el norte de Europa habia aparecido triunfalmente, unos dias antes, la aurora boreal. El bebe pesaba tres quilos y medio, y en cuanto estuvo limpio y fajado se lo presentaron a la joven madre, la cual, exhausta y atontada aun, acerco su cabeza a la del nino como si fuera ella la que buscase proteccion.
Luego entraron todos a verlo. Hubo felicitaciones en cadena; por la valentia demostrada por Pilar y por lo hermoso que era el varon, que tenia los ojos azules.
Carmen Elgazu pretendia que era la viva estampa de su padre, pero Matias y don Emilio dijeron que no, que era una suerte de miniatura de Pilar. A Ignacio le parecio que no tenia la menor semejanza ni con uno ni con otro, que era como un ser autonomo, surgido por generacion espontanea.
Pilar de vez en cuando emitia un gemido y giraba la vista en torno a la habitacion. Todos pensaban: esta buscando a Mateo. Mateo era, por supuesto, el gran ausente. Ninguno de los que rodeaban la cama de Pilar se atrevia a pronunciar su nombre, pero todos lo evocaban y el denominador comun era la irritacion. El bebe, sin Mateo, era mitad huerfano.
El doctor Morell desaparecio rapidamente; pero lo sustituyo, cordial y un tanto solemne, con su bata blanca impecable, el doctor Chaos.
Al ver al doctor Chaos la mente de todos retrocedio hasta la fecha en que en aquella misma clinica le fue practicada a Carmen Elgazu la brutal extirpacion. Esta significo la esterilidad; ahora el alumbramiento que acababa de producirse era una suerte de compensacion, una prueba mas del movimiento pendular que presidia la vida humana.
Quienes mayor alegria demostraban eran sin duda Matias y don Emilio. La sensacion de que su existencia se prolongaba en aquel cuerpecito inerme, pero no inerte, los colmaba de una especie de beatitud. Estaban como embobados y afirmaban que jamas habian visto tan hermosa a Pilar, la cual iba cediendo a unos y a otros, dulcemente y por turno, la mano.
Carmen Elgazu, en cambio, sin poderlo remediar, experimentaba una enorme tristeza. Lloraba. Tal vez fuera cobarde. Tal vez la asustara la responsabilidad. Tal vez pensara que Pilar, a partir de aquel momento, le pertenecia menos aun; o recordaria lo mucho que ella sufrio en los tres partos, especialmente en el primero, el de Ignacio.
Ignacio… ?Que gran desconcierto el suyo! El doctor Chaos le dijo, sorprendentemente: 'A ver si te casas pronto y tu mujer nos trae tambien una criatura como esta'.
?Alegria en la Clinica Chaos! Era, exactamente, el 18 de octubre. Mosen Alberto fue advertido en seguida y llego, con el calendario liturgico en la mano. Y despues de consultarlo dijo: 'Festividad de San Lucas'. O sea, la festividad de aquel que escribio el tercer Envangelio y que fue discipulo de Pablo y companero suyo en tantos y tantos viajes…
– ?Pilar, hija! ?Estas bien?
– Si, mosen Alberto. Muchas gracias.
Pilar hubiera querido besarle la mano al sacerdote, pero fue este quien, ante la emocion de todos, tomo la suya y se la beso.
La habitacion de Pilar, que daba al jardin de atras, pronto habia de llenarse de flores. La noticia circulo por la ciudad y enviaron flores el Gobernador, 'La Voz de Alerta', Manolo y Esther, los companeros de Matias en el Cafe Nacional, la Seccion Femenina, la maestra Asuncion, Miguel Rossello, Chelo, Marta… Marta envio el mejor ramo que encontro en Gerona. Era un ramo perfumado y violento. Rosas de color violento, cada una de las cuales tenia un secreto significado.
Matias se encargo de enviar a Rusia un telegrama a nombre de Mateo Santos que decia: Nacido felizmente varon. Lo firmo el mismo. Dudo entre anadir abrazos o saludos. Por fin puso: abrazos.
Al dia siguiente empezo la ronda de las visitas. Paz se presento con cara sonriente y expresiva. Felicito a Pilar y miro al nino con ternura. Llevo consigo un frasco de agua de colonia. Y dijo: 'Se te parece mucho. Pilar. De veras. Es tu vivo retrato'.
Tambien acudieron a la clinica Manuel Alvear y Eloy. Manuel entro de puntillas en la habitacion, como si esta fuese un templo. Tardo mucho rato en prestar atencion al nino. Miraba a Pilar y pensaba lo que todos: '?Que hermosa esta!'. Por fin, al ver al crio, no supo que decir. Se rio. Se rio silenciosamente, como si le hubiera tocado un premio inmerecido. Eloy, en cambio, con sus pecas y su pelo cortado a cepillo -igual que Pachin- miro al bebe y al verlo profundamente dormido puso tal cara de susto que regocijo a los presentes. Eloy era muy inocente, no acababa de comprender. Era mucho mas inocente que Manuel. Eloy no tenia la menor idea de lo que significaban 'placenta' y 'cordon umbilical'. Le llamaron la atencion las unas del recien nacido, unas perfectas, diminutas.
