Quiso contemplarlas una y otra vez. Manuel dijo: 'Me gustaria verle los ojos'. Pilar contesto: 'Tiempo tendras, Manuel'.
Carmen Elgazu se quedo de centinela para que las visitas no se amontonaran. Cuido de que Marta pudiera ver a Pilar sin coincidir con Ignacio, quien por su parte habia enviado un telegrama a Ana Maria notificandole el acontecimiento. Marta beso a Pilar y rompio en sollozos. Pilar le acaricio los cabellos. 'No llores, Marta… Algun dia…' No termino la frase. Luego anadio: 'Anda, que vas a despertar a mi hijo…'
Mi hijo… Era la primera vez que Pilar empleaba esta palabra. Ella misma se sorprendio al oirla de sus propios labios. Todavia no se habia hecho a la idea de que aquel ser era suyo. Hasta entonces lo habia mirado un poco como lo habia mirado Ignacio: como si fuera una vida neutra, llegada alli por caminos de misterio. Pero de pronto, tal vez debido a Marta, tomo conciencia de que aquello era real. Entonces rompio a sollozar, presa de un arrebato. 'Mi hijo', repitio una y otra vez. Ladeando la cabeza lo miro con dulzura infinita. Y estiro el brazo. Y lo atrajo hacia si. Y al notarlo tan indefenso cerro los ojos y sonrio, pareciendole que de ese modo lo protegia mejor contra todos los males del mundo.
Amanecer publico la fotografia de Pilar y de su hijo, con un pie redactado por Miguel Rossello; un pie patriotico, que Matias y don Emilio Santos juzgaron desafortunado.
Pilar salio pronto de la clinica y el dia 25 de octubre se efectuo el bautizo, en la parroquia del Mercadal. La concurrencia fue numerosa. Mosen Alberto oficio en la ceremonia. Apadrinaron al nino el Gobernador y Carmen Elgazu.
Mosen Alberto pronuncio las palabras rituales con visible emocion; el monaguillo fue Manuel Alvear.
Se impusieron al neofito los nombres de Cesar, Emilio y Matias. Y a la hora del refrigerio, en el Hotel del Centro, todos se sorprendieron mucho al enterarse, por boca del profesor Civil, que el nombre de Cesar procedia del latin y significaba: el que nace con cabellera; que Matias procedia del hebreo y significaba don divino, y que Emilio procedia del griego y significaba amable.
Pilar se emociono al conocer estos detalles. Y bromeo: '?Llamarle cabellera a esa pelusilla que tiene en la cabeza!'.
Ignacio, que empezaba a querer a su sobrino como jamas hubiera podido sospecharlo, reprendio a Pilar.
– ?Nada de pelusilla! La etimologia no puede equivocarse. Ese nino sera un Sanson.
Matias se paso todo el rato temiendo que entrara de pronto un representante del Laboratorio Ofe y ofreciera a Pilar, madre lactante, un tubo de Madresol, producto que 'beneficiaba la crianza'. Y he ahi que en el ultimo momento, cuando los invitados empezaban a despedirse, llego Marcos con un telegrama dirigido a Pilar y que acababa de captar el mismo en la oficina. Lo firmaba Mateo y decia escuetamente: 'Bendito sea Dios'.
Cesar Santos Alvear habia nacido precisamente el dia que los alemanes ocuparon Odessa, y cuarenta y ocho horas despues de que la Division Azul entrara por primera vez en contacto con el enemigo.
Esa fue la espada pendiente minuto a minuto sobre la familia Alvear. Amanecer habia empezado a publicar a diario la lista de los divisionarios que morian en tierras de Rusia. Eran simples esquelas, sobre las que Moncho hubiera proyectado fulgurantes comentarios. 'Ricardo Fuente Bejarana. ?Presente!'. 'Emilio Gomez Aguayo. ?Presente!'. 'Teniente Galiana Garmilla. ?Presente!'. Pilar leia estas esquelas y dejando caer el periodico exclamaba: '?Por que ponen ?presente! si se han ido para siempre?'.
El peligro estaba ahi. El peligro estaba en que cualquier dia Amanecer apareciera con una enorme franja en la cabecera y un nombre y un apellido cubriendo la primera pagina: 'Mateo Santos. ?Presente!'. Si eso ocurria, ?como lo resistiria el corazon? ?Que seria de Pilar, de don Emilio Santos, del piso de la plaza de la Estacion? ?Que seria del otono, del mundo y del recien nacido Cesar Santos Alvear?
Por si fuera poco, ignorabase incluso el lugar exacto en que la Division Azul combatia. Los corresponsales de guerra no lo precisaban jamas, limitandose a decir que 'combatia victoriosamente, ocasionando graves perdidas al enemigo'. Habia sonado, desde luego, el nombre del lago limen. Pero ?estaria todavia alli? '?Donde estaran, donde estara Mateo?'. El parte aleman mencionaba de vez en cuando a la Division, pero siempre en terminos puramente encomiasticos. Solo una vez indico que habia luchado 'en el sector septentrional'. ?Bueno, era un punto de referencia! Segun el atlas de Manuel, que la familia Alvear consulto con frenesi, el lago limen se hallaba situado efectivamente 'en el sector septentrional'. ?Se hallarian, pues, en ese lago? ?Y por que en un lago? La radio hablo de 'cierto numero de heridos espanoles condecorados por el Fuhrer con la Cruz de Hierro'. ?Condecorados? ?Tan fuertes habrian sido los combates? ?Figuraria Mateo entre los heridos? ?Ay, no haberle cosido en el pecho un detente!
Aquello no era una espada, era un martirio. Y la maquina burocratica se habia puesto en marcha, con su espeluznante frialdad. De pronto Pilar recibio un sobre del Gobierno Civil conteniendo 'los haberes de Mateo', su paga mensual, mas unos pluses, 'por prestar servicio en campana'. Y al dia siguiente otro sobre notificandole que la ciudad de Sevilla habia enviado a Rusia, a la Division, chorizo, mortadela, ?y dos mil medallas de la Virgen de los Reyes! Y poco despues una invitacion para asistir a los funerales que se celebrarian en la Catedral en memoria de los primeros divisionarios caidos. ?Que hacer con aquellos haberes? ?Era posible gastar aquel dinero? ?Llegaria a tiempo la Virgen de los Reyes? ?Debia Pilar asistir a los funerales de la Catedral?
Ocurria eso. Todos aquellos que no tenian a ningun familiar luchando 'en el sector septentrional', vivian un clima de euforia, pendientes de las gestas de los divisionarios. Organizaban honras funebres, y mitines y festivales pro Division y leian en voz alta, en los corrillos, la descripcion 'del arrollador avance aleman en todos los frentes', asi como la noticia segun la cual varios generales rusos habian sido destituidos por incompetentes, al tiempo que el Gobierno de Stalin se preparaba para abandonar Moscu y trasladarse a los Urales.
Resultaba harto dificil acostumbrarse a la espada y al martirio. Y mas lo resulto el dia en que los periodicos empezaron a hablar del aguinaldo de Navidad que se merecian los voluntarios y 'al que debia contribuir Espana entera'.
La palabra Navidad sono como un escopetazo en casa de los Alvear, y en los oidos del padre de Solita, y en los oidos de Gracia Andujar, quien cada dia iba a misa a rezar por Cacerola, y en los oidos del padre Forteza, que tenia tambien el presentimiento de que no veria nunca mas a Alfonso Estrada. Porque Navidad significaba que el 'general invierno' de Rusia, tan temido por todos, caeria inexorablemente sobre la Division, contrariamente a las optimistas previsiones del general Sanchez Bravo.
Pilar estaba azorada, no comprendia. ?Chorizo, mortadela, aguinaldo de Navidad! ?Era todo lo que podia hacerse? ?Y por que su propia vecina, una mujer que ocupaba el piso del mismo rellano y que por las mananas vendia fruta en la plaza de Abastos, conectaba cada tarde la radio para escuchar tranquilamente el 'serial'? ?A que pedir 'que contribuyese Espana entera', si la verdad era que todo el mundo continuaba viviendo su vida?
Pilar comprendio que la angustia era intransferible. Entonces se decidio a escribir a Mateo, adjuntandole en la carta una fotografia del neofito Cesar.
Estoy bien, Mateo. Y el nino tambien, como podras ver por la foto. Al nacer pesaba tres quilos y medio. Mosen Alberto lo bautizo. A los abuelos se les cae la baba mirandolo. Mi madre esta en casa todo el dia, ayudandome, aunque como te digo me siento perfectamente. ?Ojala tuviera yo la certeza de que tu puedes decir lo mismo! ?Donde estas, Mateo? Amanecer publica cada dia la lista de los caidos. ?Oh, Mateo, que Dios te proteja!
Mosen Alberto continuaba visitando a Pilar. Tenia la certeza de que con su presencia la consolaria, y era cierto. Llego incluso a llevarle bizcochos, pues habia oido que a Pilar se le apetecian. Mosen Alberto le aseguraba una y otra vez que a Mateo no le ocurriria nada malo. 'Comprendelo, Pilar… Las misiones arriesgadas se las confiaran a los solteros'. Mosen Alberto se habia encarinado tambien con el bebe, y siempre pedia que lo pusieran en la balanza para llevar la cuenta de su aumento de peso. '?Cuatro quilos doscientos? ?Que barbaridad! Ignacio acerto… Ese crio sera un Sanson'.
Cesar Santos Alvear era el centro de la casa, su numen y su misterio.
– Pilar, hay que cambiar al nino otra vez. Traete los panales.
– Voy, mama…
– ?Ay, mi carinito, mi rey, mi pequenin…!
Cuando llegaba al piso don Emilio Santos, gritaba desde la puerta: '?Donde esta el gran despota? ?Donde lo habeis metido?'.
Matias subia tambien todos los dias, al salir de Telegrafos, al hogar de la plaza de la Estacion.
– ?Se puede entrar… o hay que pagar algo?
Ignacio guardaba en la cartera la primera carta que Ana Maria le escribio a raiz del nacimiento de Cesar. Dicha carta terminaba asi: 'Nuestro primer hijo se llamara Ignacio'.
