La partida del padre Melchor coincidio con un giro de ciento ochenta grados de la actitud, de la personalidad, de mosen Falco. Este asistio a uno de los diversos cursillos que se celebraban para capellanes de prisiones y el ultimo dia entono el mea culpa y se confeso de 'abusos intolerables' en el ejercicio de su mision. Este cursillo tuvo lugar en el monasterio de Poblet, regentado por cistercienses. Fray Raimundo Abadal fue su director. Mosen Falco, al despedirse, se quito la medalla militar del pecho y en su lugar colgo una diminuta cruz.
Labor de introspeccion. De regreso a Gerona, repaso como en una pelicula su actuacion como capellan de la carcel. Se horrorizo. Sobre todo al volver de la Division Azul -ah, aquellos Christus, Christus, de los ancianos ortodoxos!-, se habia mostrado implacable, hasta el extremo de que en cierta ocasion le escupieron a la cara. Odiaba a los llamados 'rojos' y les decia que eran seres privilegiados porque conocian la hora exacta en que deberian presentarse ante el Senor. Que barbaridad! Que mosca, que moscardon, le habia picado? Lloro amargamente, ante la satisfaccion de su hermana, Sara, la comadrona en la consulta del doctor Morell, la cual estaba cansada de advertirle que el cristianismo era amor, amor incluso a los enemigos.
Mosen Falco se acordo de todo. De que habia entrado por los estancos gritando: 'Fuera las postales con beso!'. De que en la piscina de la Dehesa, en cierta ocasion, armo un escandalo porque descubrio que un par de chicas exhibian un escueto banador. De que le habia pedido al senor obispo cerrar las casas de prostitucion, aun en contra de la opinion, manifestada al respecto, por san Agustin. Etcetera. Un ser marmoreo, con apetencias represivas, que posiblemente arrancaban de la ninez. Porque su madre le inculco el odio al pecado, sin matizar la cuestion. Y porque en el seminario le castigaron varias veces por sus poluciones nocturnas. Era preciso cambiar. El resultado habia sido una actividad sacerdotal sin apenas fruto y que en Gerona inspiraba temor incluso a los ninos. 'Dimitire. Dimitire de capellan de prision. Y seguro que el senor obispo me aceptara la dimision'.
En efecto, asi fue. En vez de el, se ocuparia del cargo el padre Jaraiz, con lo que los reclusos no iban a ganar gran cosa. El fue nombrado consiliario de Accion Catolica, institucion que, bajo la batuta de Jorge de Batlle, se abria camino dia tras dia, ante el asombro de Agustin Lago y Santiago Estrada, del Opus Dei, quienes no concebian que los catolicos practicantes se contentasen con tan poca cosa.
Pronto la ciudad se dio cuenta del cambio operado en la persona de mosen Falco. El doctor Andujar opino: 'Un triunfo de la psicoterapia'. El doctor Chaos y Moncho mas bien lo atribuyeron, bromeando, a un tratamiento de cirugia espiritual. 'Las neuronas, las neuronas. Ahi esta el quid de la cuestion'. Mosen Falco empezo a andar por las calles saludando a todo el mundo, regalando caramelos y pastillas Andreu a los chiquillos y repartiendo tebeos. Tebeos que antes habia anatematizado porque en ellos solia imperar la violencia. Jaime, el librero, quedo estupefacto. 'Me lo han cambiado', murmuro. Mosen Alberto le sugirio: 'Yo, en tu lugar, mosen Falco, haria una visita a la carcel y les pediria perdon a los presos que creas haber ofendido. A los que esten vivos, claro… Esa humillacion puede hacerte mucho bien'.
Por los clavos de Cristo! Esto no se le habia ocurrido a mosen Falco. Dispuesto a obedecer, realizo esta gira purgante. Los reclusos -la carcel estaba repleta- le recibieron de unas. El fue llamando a los que conocia, a los que habian sufrido su trato inquisitorial. Los mas le dieron la espalda, convencidos de que les tomaba el pelo. Pero hubo dos que le miraron primero con extraneza y luego con compasion. Uno al que habia profetizado el infierno y al que en ultima instancia se le conmuto la pena de muerte le pregunto: 'Que quieres, macho? Estoy a tus ordenes'. Mosen Falco, que tenia las cejas hirsutas y el cuello excesivamente ancho, le contesto: 'Nada. Pedirte perdon y estrecharte la mano'. El hombre, contrabandista del Pirineo, le miro fijamente a los ojos y dijo: 'De acuerdo'. Y le estrecho la mano. El otro, un exhibicionista sexual, le espeto: 'A que vienes? A darme la absolucion?'. 'Nada de eso. Vengo a pedirte excusas. Ya no me veras mas por aqui…' El recluso le miro tambien a los ojos y se reblandecio. 'Mira por donde! Quien te ha convencido de que la naturaleza tiene sus caprichos? La bomba atomica?'. Y le estrecho la mano.
En resumen, fue mas facil de lo que habia supuesto. Mosen Alberto le aplaudio. 'Bravo! A que te sientes mas ligero?'. 'Mucho mas'. 'Pues pasate un ano entero haciendo eso, pidiendo perdon'.
Las Santas Escrituras habian anunciado: 'Los cadaveres de este pueblo seran pasto de las aves del cielo y de los animales de la tierra'. A raiz del proceso de Nuremberg, empezaban a conocerse mas noticias sobre los campos de exterminio que los expuestos por mister Edward Collins en sus reportajes. Los responsables iban declarando uno a uno ante los magistrados, y al parecer los mas inteligentes eran Goering y Doenitz. Lo que sobrecogia era la frialdad de que, en ciertos momentos, hacian gala los inculpados. Les pasaban documentales y peliculas sobre las atrocidades cometidas en los campos y ellos, sin apenas pestanear, acaso con la excepcion de Rudolf Hess.
Se supo que el pan distribuido entre los condenados a muerte en Varsovia en algunos casos contenia una tercera parte de serrin de madera, serrin suministrado precisamente por las fabricas de ataudes, que funcionaban a pleno rendimiento. Muchos bebes, balanceados por los pies, fueron estrellados contra las paredes. Otros recien nacidos, empunados y arrojados al aire, sirvieron de blanco a los mejores tiradores SS y fueron empalados al vuelo por las bayonetas. En Mauthausen, al borde mismo del precipicio, a veces los SS, como juego, obligaban a cuatro hombres, dos contra dos, a una lucha a muerte. Prometian salvar la vida al equipo que consiguiera despenar al otro al vacio. Monstruoso torneo que en ocasiones duraba varios asaltos. Los arbitros excitando a los perros daneses y riendo a mandibula batiente, al final echaban a patadas a los dos vencedores, que tambien caian al abismo desplomandose junto a sus companeros. En Dachau, un abad pidio permiso para guardar su crucifijo. Este le fue clavado al sacerdote en pleno esternon y con los dientes angulares. En Bergen-Belsen, varios sacerdotes fueron, al igual que Cristo, coronados de espinas por medio de zarzas artificiales trenzadas y luego crucificados.
Los corresponsales del mundo entero tenian derecho a comunicar todo esto a los lectores; en Espana, debian andarse con mucho cuidado. La censura era implacable. Lo contaban entre lineas y no habia forma de hacerse con un documental. Los empresarios de los cines protestaban; en Gerona, el camarada Montaraz no queria ceder. Su tesis era: 'Si los aliados hubieran perdido, ahora los documentales serian a la inversa'. Angel se enfrento otra vez con su padre negando rotundamente que, Rusia aparte, existiera en el orbe otro pais capaz de tales salvajadas. Angel tenia que dedicarse ahora a consolar a Marta, quien, a pesar suyo, debia bajar la cabeza y admitir que sus 'adorados' nazis habian seguido al pie de la letra la consigna 'liquidacion total del sionismo', englobando en esta palabra a todos los enemigos del III Reich y a decenas de millares de personas y ninos inocentes.
El doctor Andujar le decia a Solita que en los manuales de la paranoia no estaba previsto un caso como el del Fuhrer y sus sicarios. En el pasado, la pureza de la sangre, la pureza de la raza, habian sido, por lo general, mas que hechos consumados, simbolos apetecibles. Lo que le llamaba la atencion era que al margen de Nuremberg, funcionaban otros muchos tribunales que juzgaban a los 'mandos inferiores', igualmente asesinos y cuya cifra se elevaba, por el momento, a unos 80 000. Repitio que seria injusto condenar por ello a todo un pueblo, que en su inmensa mayoria ignoraba lo que estaba ocurriendo. 'Lo que puedo afirmar, como psiquiatra, es que los culpables se dividiran, se estan dividiendo ya, en dos tipos: los que no se inmutaran ante las acusaciones y los que, por verguenza retroactiva, se suicidaran'.
La palabra 'suicidio' interesaba mucho, como es natural, al doctor Andujar, porque se trataba de la situacion limite a la que llegaba el hombre. Le contaron que Julio Garcia coleccionaba casos de suicidio en un fichero. 'Si pudiera encontrar ese fichero!'. Como tantas cosas secretas, se encontraria en Washington. En el manicomio de Gerona salian a dos suicidios mensuales, cuyos protagonistas eran casi siempre esquizofrenicos o depresivos. 'Y durante las guerras, ya lo sabe usted. Mientras las fuerzas estan igualadas, apenas si hay suicidios; cuando uno de los bandos empieza a perder, tiende a autoeliminarse'.
Solita, que estaba leyendo Mi lucha, de Hitler, habia subrayado este parrafo, entresacado del capitulo 'El Estado racista': 'Desaparecen las decisiones por mayoria y solo existe la personalidad responsable. Bien es cierto que junto a cada hombre-dirigente hay consejeros que le asesoran, pero la decision definitiva corresponde adoptarla a uno solo'.
' La Voz de Alerta', ahora con mucho tiempo libre, se aficiono al tema del nazismo. Incluso visito a Nunez Maza, el cual estaba desquiciado ante lo que empezaba a saberse. 'Yo habia gritado heil Hitler!, comprende usted? Como iba a sospechar lo que estaba ocurriendo?'. Por supuesto, una noche, solo, en la playa de Caldetas, habia hecho una hoguera con el uniforme aleman que se trajo de Riga y con la medalla militar.
Paz Alvear, por su parte, pegaba brincos de protesta. Rebrotaban en ella antiguos reflejos. No le gustaba haber caido en la trampa de la comodidad. Franco fue hitleriano hasta la medula y habia copiado del Fuhrer no pocas de sus directrices. Como era posible que ahora ella viviera como una reina y dispusiera incluso de una cuberteria de plata?
