La Torre de Babel no admitia discursos. 'Trabaje hasta que logre lo que ambicionaba: salir de la mediocridad. No me vengas ahora con sermones de sacristia o de confesonario. Si no te gusta lo que tienes, vuelvete a la calle de la Barca '.
Paz no dio su brazo a torcer. Tenia un medio infalible para taparle la boca a la Torre de Babel: la cama. Pero en esta ocasion no le sirvio. Ella sentia deseos de volver a las andadas -estimulada por el librero Jaime-, y la Torre de Babel tenia ganas de proseguir la venturosa marcha de la Agencia Gerunda. Silvia le servia de poco, pues estaba encinta y mas preocupada por su barriga que por el proceso de Nuremberg. Ademas, Silvia iba a misa. Incluso habia logrado que Padrosa la acompanara, el hombre luciendo siempre su corbata roja. Paz sabia que en el 'seno' del pueblo habia millares de 'camaradas' que le darian la razon; pero para presentarse ante ellos hubiera tenido que disfrazarse. Solo el patron del Cocodrilo creia en su sinceridad. 'La cabra tira al monte'. La Torre de Babel temio que su mujer se metiera en un lio, que cometiera alguna barbaridad. Y con el nuevo comisario, aviados estarian. Paz le dijo: 'Si, es verdad, tengo una idea; pero no sabras nada hasta que a mi me apetezca'.
Manuel Alvear, en el seminario, continuaba con su latin y su gramatica, asignaturas preferidas, sin olvidar el semanal examen de conciencia. Habia entrado en un mundo de escrupulos, por culpa del profesor-orador mosen Oriol, el de la voz tronitronante. Por fortuna, mosen Alberto iba a visitarle de vez en cuando y se desahogaba con el. 'Mosen Alberto, hasta jugar al fronton y ganar me parece un pecado. Por favor, ayudeme!'. Mosen Alberto le acariciaba la cabeza rapada. 'Anda, hombrecito, que ya no eres un bebe. No soy yo tu confesor? Pues escucha mi voz y las demas escondelas debajo de la cama'.
Ignacio y Ana Maria decidieron acudir a la consulta del doctor Morell, porque el hijo que tanto esperaban no llegaba. El doctor Morell, que se acordaba muy bien de la operacion a que tuvo que someter a Carmen Elgazu, les recibio con suma amabilidad. Ignacio era ya muy conocido en la ciudad, lo cual le beneficiaba en sus relaciones con el projimo.
– Vamos a ver, vamos a ver…
Primero reconocio a Ignacio y no encontro nada anormal. 'Podria usted tener los cien mil hijos de san Luis'. Luego reconocio a Ana Maria y al termino de una minuciosa exploracion le detecto un quiste en el ovario, que obturaba la trompa de Falopio.
– Ya lo tenemos… Ya tenemos al culpable! -el doctor Morell era un ser alegre y cuando podia resolver un caso lo celebraba casi con champan.
– Sera preciso operar… Una operacion rutinaria, salvo complicaciones. En su caso, no creo que las haya.
La palabra 'operar' asusto a Ignacio. Se lo habia dicho muchas veces a Moncho: 'Todo lo que huele a quirofano me da grima'. Pero esta vez no habia opcion. O el quiste, o renuncia a la paternidad.
No podian ocultarlo a la familia, puesto que Ana Maria deberia permanecer un par de dias en la clinica. Matias, inesperadamente, se emociono mucho. Por fin, tal vez, naceria otro Alvear. Porque el hijo de Pilar se apellidaba Santos. Carmen Elgazu tuvo que confesarse de 'juicio temerario', ya que siempre estuvo convencida de que la culpable era la pareja, que no queria complicarse la existencia. Pilar se emociono tambien, recordando la nina que le nacio muerta.
Operacion feliz. Sara ayudo al doctor Morell en el quirofano, el quiste era benigno, todo resuelto en un abrir y cerrar de ojos. La habitacion de Ana Maria -dos dias de internamiento, debido al trauma y a la anestesia- se hubiera llenado de flores a no ser que a Ana Maria la mareaban. Ignacio monto la guardia para que no se colasen extranos. Esas cosas debian resolverse en familia.
– La trompa de Falopio… -comentaba Matias-. Con este nombre, como no va a formarse un quiste?
Ignacio quiso velar las dos noches a Ana Maria, que sufrio mucho menos de lo que cabia esperar. Apenas si pego ojo, tanta era su impaciencia. De dia, se turnaban Carmen Elgazu y Pilar. AI tercer dia la paciente regreso a su casa y reanudo la vida normal.
Exito del doctor Morell. Al cabo de dos meses no hubo flujo de sangre y Ana Maria sospecho que estaba encinta. Pronto ello se confirmo e Ignacio pegaba saltos de alegria. En un rapto de emocion, abrazo a Manolo y Esther.
– Os dais cuenta? Voy a tener un hijo!
– No alardees tanto… Millones de seres humanos te han precedido. Y si tu vas a tener uno, nosotros tenemos dos.
– Ja, ja!
El cambio de Ignacio fue radical. El, habitualmente tan sensato, perdio esta vez el sentido de la proporcion. Hubiera querido inmovilizar a Ana Maria, que no se moviera de la butaca.
– Estas segura de que te conviene la postura que adoptas al tocar la guitarra?
– Segurisima… Tal vez lo que mas me preocupa sean las clases de aleman.
Ana Maria, como siempre, se mantuvo serena. Manolo tuvo razon: millones de seres humanos les habian precedido. Procuraria cuidarse al maximo, pero sin caer en la extravagancia. Moncho era su consejero y le daba hierbecitas que Ana Maria se tomaba sin rechistar. Y les profetizo que, andando el tiempo, mucho antes del parto de una mujer los medicos podrian ya afirmar si el bebe seria varon o hembra.
– Pero, hablas en serio?
– Completamente. Las radiografias son tan solo la prehistoria de lo que en este campo acontecera…
Alegria en el clan Alvear. Y una carta de Ana Maria que salio hacia Rio de Janeiro, anunciando la noticia a sus padres. Esta vez quien contesto fue dona Leocadia y quien puso la simple posdata fue don Rosendo Sarro. Leocadia admitia la posibilidad de viajar hasta Gerona cuando se aproximase la fecha del alumbramiento. De momento, pues, todo perfecto. Ana Maria empezo a hacer unos ejercicios gimnasticos especiales, aconsejada por el doctor Morell. Este llego a querer a la pareja, la cual le demostraba extremo agradecimiento. Le regalaron un cuadro de Cefe que representaba, como no!, las casas mugrientas colgando sobre el rio Onar, cuadro que seria historico si el nuevo alcalde, Jose Luis Martinez de Soria, se decidia a emprender la aventura de pintar con colores vivos los edificios.
Paz se mostro celosa de Ana Maria. Celos insensatos, puesto que era ella la que se negaba a tener hijos. Hasta que la Torre de Babel se cansara de la esterilidad voluntaria y fecundara a Paz, actuando como mandaban los canones.
Ignacio vivia una epoca placentera. El bufete iba viento en popa: el mejor de la provincia. Se acostumbro a estudiar de noche, dado que Manolo le encargo del capitulo de testamentaria, tan importante desde que termino la guerra civil. Ana Maria, despues de la cena, se dedicaba a leer. Leia a Papini, a Chesterton, al nonagenario Bernard Shaw. El dramatismo de Papini, su lucha interior en busca de la Verdad, la conmovia. Con Chesterton y Bernard Shaw se reia mucho, por su ironia genuinamente anglosajona. Pero tambien leia Hola y de vez en cuando escuchaba algun serial, mas que nada para contentar a Mari-Luz, la sirvienta. En este sentido quien le tenia celos era Pilar, la cual continuaba acomplejada en las reuniones de la elite femenina. No podia olvidar una frase de Mateo: 'La cultura es importante incluso para estornudar'.
El mes de enero de 1946 fue prodigo en pequenos y grandes acontecimientos. Truman ingreso en el Museo de Cera de madame Tussaud, de Londres, aunque no en la 'camara de los horrores', como Mateo hubiera deseado. Tambien en Londres se inauguro oficialmente la ONU, cuyo presidente fue el belga Spaak. Este, que se refugio en Espana huyendo de los alemanes y fue mandado a un campo de concentracion, era un enemigo acerrimo de Franco y no cabia esperar de el ningun gesto de buena voluntad. De Gaulle, que el 14 de noviembre habia sido elegido por unanimidad jefe del gobierno frances, dimitio irrevocablemente, por sus diferencias con las izquierdas, sobre todo con los comunistas. Un sevillano admirador de Churchill le envio a este un cigarro puro de ochenta centimetros y Churchill le contesto de su puno y letra agradeciendole el detalle y anadiendo: 'La vida es humo'. Arturito Pomar, el nino prodigio del ajedrez espanol, gano un torneo en Londres y a su regreso fue recibido en el aeropuerto de Barajas por una enorme multitud. Un hermano de Hitler pidio permiso a las autoridades para que le dejaran cambiar el apellido por el de Hiller. Algunos periodicos afirmaban que se trataba de un hermanastro. Todos los medicos de Gerona estaban contentos porque se habia establecido en Barcelona un
