Mora . Pues muchas gracias por todo. Has sido muy amable.

– No faltaba mas. El amable ha sido usted.

– Buenos dias. ?Vamos, don Lotario, o prefiere usted un cafe?

– No, lo tomamos ya en casa de la Rocio.

Cuando pusieron el coche en marcha, don Lotario miro a Plinio como diciendole: «Venga, empieza a soltar.»

Pero Plinio se hizo el ausente, y ya un ratillo despues de arrancar el coche, calle de Mayor abajo, dijo Manuel:

– Luego hablaremos de eso. Ahora lo que me apetece es que hagamos la apuesta prometida de ver quien sabe mas palabras de cosas de carros.

– ?Ay, que Manuel este, con las que me sale ahora! Pues venga, empieza tu.

– Ceno, bocin, arquillos… Siga usted, que haga memoria.

– Cubo, escalera, gatos, galga…

– Pues si que empieza usted bien.

– ?Por que?

– Por lo de la galga, y se lo que me digo. Sigo yo: laillos, mozos, limones, palometa, la puente… y…

– Pero hombre, Manuel, ?ya te cortas?: pezon, pezonera.

– Joder, otra vez. ?Vaya manana!

– ?Pero que te pasa?

– Nada. Sigo: riostra, rodete, seras.

– Ya todo eso esta tirao:tendales, varales, villorta. -Claro, y galera, visera y tablillas…

Madrid-Tomelloso-Madrid, 1981.

Francisco Garcia Pavon

***
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