El hombre le dirigio una dura mirada y, finalmente, decidio que era de fiar. Sin responderle, se acerco a los labios el transmisor-receptor.
– Buscad a una joven blanca que se cree esta dentro del edificio, llamada Lisa, repito, Lisa.
– Gracias -dijo Jeannie.
Tras una seca inclinacion de cabeza, el bombero se alejo de la muchacha.
Jeannie se alegro de que le hubiera hecho caso, pero aun no se sentia tranquila. Lisa podia verse atrapada alli dentro, encerrada en un lavabo o rodeada por las llamas, sin que nadie oyera sus gritos desesperados; o acaso se hubiera caido, se hubiera dado un golpe en la cabeza que la dejara inconsciente o hubiera perdido el sentido a causa del humo y yaciera en el suelo mientras el fuego crepitaba, acercandosele poco a poco, segundo a segundo.
Jeannie recordo que el hombre de mantenimiento habia dicho que existia otra entrada al sotano. No la habia visto cuando dio la vuelta al edificio del gimnasio por primera vez. Decidio examinar otra vez el terreno. Volvio a la parte posterior del edificio.
La encontro enseguida. Aquella entrada se abria en el suelo, cerca del muro del gimnasio y un Chrysler New Yorker de color gris medio la ocultaba. La tapa de la trampilla estaba fuera de su sitio, apoyada en la pared del edificio. Jeannie se arrodillo junto a la abertura rectangular y bajo la vista hacia el interior.
Una escalerilla descendia hacia una habitacion sucia, iluminada por unos tubos fluorescentes. Jeannie distinguio diversa maquinaria y muchas tuberias. Flotaban en el aire tenues jirones de humo, nada de nubes densas; el cuarto debia de estar aislado del resto del sotano. A pesar de ello, no faltaba cierto olor a humo, lo que le recordo como habia tosido y como se medio asfixio mientras tanteaba a ciegas en busca de la escalera. Noto que ese recuerdo le aceleraba el ritmo del corazon.
– ?Hay alguien ahi? -pregunto a voces.
Le parecio oir un leve ruido, pero no podia estar segura. Aumento el volumen de su voz.
– ?Hola!
No hubo respuesta.
Titubeo. Lo razonable seria volver a la parte delantera del gimnasio y avisar a uno de los bomberos, pero eso podria llevar demasiado tiempo, en especial si al hombre del servicio contra incendios le daba por interrogarla. La alternativa era descender por la escalerilla y echar un vistazo.
La idea de entrar de nuevo en el edificio hizo que le temblaran las piernas. Aun tenia el pecho resentido a causa de los violentos espasmos de la tos que provoco el humo. Pero quiza Lisa estuviera alli abajo, imposibilitada para moverse, atrapada bajo alguna madera que le hubiese caido encima, o simplemente desvanecida. Tenia que hacer un reconocimiento de aquel cuarto.
Hizo acopio de valor y puso un pie en la escala. Noto que se le doblaban las rodillas y en un tris estuvo de caerse. Vacilo. Al cabo de un momento se sintio mas fuerte y bajo otro peldano. Un poco de humo se le aferro entonces a la garganta y Jeannie subio de nuevo hasta la calle.
Cuando dejo de toser volvio a intentarlo.
Bajo un escalon, luego otro. Se dijo que, si el humo la hacia toser de nuevo, saldria otra vez a la calle. El tercer escalon ya le resulto mas facil, y a partir de ahi descendio con mas rapidez y acabo plantandose de un salto en el suelo de hormigon.
Se encontro en una sala bastante grande sembrada de bombas y filtros, presumiblemente de la piscina. El olor a humo era fuerte, pero podia respirar con cierta normalidad.
Vio a Lisa instantaneamente, y eso le provoco un grito sofocado.
Estaba caida de costado, encogida sobre si misma, en posicion fetal, desnuda. En el muslo se apreciaba una mancha con todos los visos de ser de sangre. No se movia.
Durante unos segundos Jeannie se quedo rigida de miedo.
Hizo un esfuerzo para recuperar el dominio de si.
– ?Lisa! -grito. Percibio el tono agudo que ponia la histeria en su voz y respiro hondo para mantener la calma. «?Por favor, Dios mio, que no le haya pasado nada grave!» Atraveso el cuarto entre la marana de tubos y se arrodillo junto a su amiga-. ?Lisa?
Lisa abrio los ojos.
– Gracias a Dios -murmuro Jeannie-. Pense que habias muerto.
Despacio, Lisa se sento. No se atrevia a mirar a Jeannie. Tenia los labios magullados.
– Me… me violo -dijo.
El alivio que habia experimentado Jeannie al ver viva a Lisa se transformo en un angustioso sentimiento de horror que le oprimia el corazon.
– ?Dios mio! ?Aqui?
Lisa asintio con la cabeza.
– Me dijo que la salida era por aqui.
Jeannie cerro los parpados. Comprendia el dolor y la humillacion de Lisa, la pesadumbre producida por verse atropellada, violada, mancillada. Las lagrimas afluyeron a sus ojos, pero las obligo a retroceder. Durante un momento se sintio demasiado debil y asqueada para pronunciar palabra. Luego trato de recobrarse.
– ?Quien fue?
– Un tipo de seguridad.
– ?Con la cara cubierta por un panuelo con pintas?
– Se lo quito. -Lisa aparto la mirada-. No paraba de sonreir.
Encajaba. La chica de los pantalones caqui habia dicho que un guardia de seguridad le habia metido mano. El guardia de seguridad del vestibulo declaro que en el edificio no habia mas personal de seguridad que el.
– No era ningun guardia de seguridad -dijo Jeannie.
Le habia visto alejarse a paso ligero pocos minutos antes. Una oleada de rabia se abatio sobre ella ante el pensamiento de que aquel individuo hubiera cometido aquella atrocidad alli mismo, en el campus, en el edificio del gimnasio, donde todo el mundo se consideraba lo suficientemente seguro como para quitarse la ropa y ducharse. Le temblaron las manos y deseo con toda el alma coger a aquel individuo y estrangularle.
Oyo ruidos bastante fuertes: hombres que gritaban, pasos resonantes y el siseo de los chorros de agua. Los bomberos abrian sus mangueras a pleno caudal.
– Escucha, aqui corremos peligro -dijo en tono acuciante-. Hemos de salir del edificio.
La voz de Lisa sono apagada y monotona.
– No tengo ropa.
«?Podriamos morir aqui!»
– No te preocupes por la ropa, ahi fuera todo el mundo anda medio desnudo.
Jeannie exploro el cuarto rapidamente con la vista y vio las bragas y el sujetador de encaje rojo de Lisa; formaban un confuso y sucio monton debajo de un tanque. Se apresuro a recoger las prendas.
– Ponte tu ropa interior. Esta sucia, pero es mejor que nada.
Lisa continuo sentada en el suelo, con la mirada perdida.
Jeannie combatio el sentimiento de panico que la amenazaba.
?Que podia hacer si Lisa se negaba a moverse? Probablemente tendria fuerzas para levantarla, pero ?podria trasladarla hasta la escalerilla? Alzo la voz:
– ?Vamos, levantate!
Agarro a Lisa por las manos, tiro de ella y la obligo a ponerse en pie.
Por fin, Lisa la miro a los ojos.
– Fue horrible, Jeannie -dijo.
Jeannie le echo los brazos al cuello y la apreto con fuerza contra si.
– Lo siento, Lisa. No sabes cuanto lo siento.
El humo empezaba a hacerse mas denso, a pesar de la gruesa puerta. En el animo de Jeannie, el temor sustituyo a la compasion.
– Hemos de salir de aqui… el edificio esta ardiendo. ?Por el amor de Dios, ponte eso!
Lisa acabo por decidirse a entrar en accion. Se puso las bragas y se abrocho el sosten. Jeannie la tomo de la mano y la condujo hasta la escalerilla de la pared, luego le indico que subiera primero.
Cuando Jeannie se disponia a seguirla, la puerta se vino abajo y un bombero irrumpio en el cuarto entre una nube de humo. El agua se arremolinaba alrededor de sus botas. Parecio llevarse un susto al ver a las dos
