desgarro en el alma, tanto que para hacer pervivir su memoria decidio instalarse sola en el hogar que habian ansiado compartir. Y alli siguio viviendo hasta los noventa y tres anos, sin abandonar jamas aquella capacidad suya para mil veces caer y otras mil levantarse, sacudiendose el polvo del vestido y echando a andar de nuevo con paso resuelto, como si nada hubiera pasado. Por muy duros que fueran los tiempos, jamas se fue de su lado el optimismo con el que apuntalo todos los golpes y al que se acogio para ver siempre el mundo desde el lado por el que el sol luce con mas claridad.
Tal vez se esten tambien preguntando que acabo siendo de Serrano Suner, dejenme que se lo cuente. Los alemanes invadieron Rusia en junio del 42 y el, dispuesto a seguir apoyando con todo su fervor a los buenos amigos del Tercer Reich, se encaramo al balcon de la Secretaria General del Movimiento en la calle Alcala y, con su inmaculada sahariana blanca y la apariencia de un galan de cine, grito feroz aquello de «?Rusia es culpable!». Monto entonces esa caravana de voluntarios desgraciados que fue la Division Azul, engalano la Estacion del Norte con banderas nazis, y mando a miles de espanoles amontonados en trenes a morir de frio o a jugarse la vida del lado del Eje en una guerra que no era la suya y para la que nadie le habia pedido ayuda.
No sobrevivio politicamente, sin embargo, para ver como Alemania perdia la guerra. El 3 de septiembre de 1942, veintidos meses y diecisiete dias mas tarde que Beigbeder y exactamente con las mismas palabras, el Boletin Oficial del Estado anuncio su cese en todos sus cargos.
La razon de la caida del cunadisimo fue, supuestamente, un violento incidente en el que estuvieron mezclados carlistas, ejercito y miembros de Falange. Hubo una bomba, decenas de heridos y dos bajas: la del falangista que la lanzo -que fue ejecutado- y la de Serrano, depuesto por ser el presidente de la Junta Politica de Falange. Bajo cuerda, sin embargo, circularon otras historias.
El sostenimiento de Serrano estaba costando a Franco, al parecer, un
Aquella fue, informalmente, la version formal de los hechos. Y, mas o menos, asi se creyo. Pero yo me entere de que hubo otra razon anadida, una razon que tal vez tuviera incluso mas peso que las propias tensiones politicas internas, el hartazgo de Franco y la guerra europea. Supe de ello sin moverme de mi casa, en mi taller y a traves de mis propias clientas, de las espanolas de alcurnia que cada vez eran mas abundantes en mis probadores. Segun ellas, la verdadera artifice del descalabro de Serrano fue Carmen Polo, la senora. La movio, contaban, la indignacion de saber que el 29 de agosto, la hermosa e insolente marquesa de Llanzol habia dado a luz a su cuarta hija. A diferencia de los retonos anteriores, el padre de aquella nina de ojos de gato no era su propio marido, sino Ramon Serrano Suner, su amante. La humillacion que tal escandalo suponia no solo para la esposa de Serrano -la hermana de dona Carmen, Zita Polo-, sino para la familia Franco Polo en si rebaso todo lo que la esposa del Caudillo estaba dispuesta a soportar. Y apreto a su marido por donde mas duele hasta que lo convencio para que prescindiera de su cunado. El cese vengativo fue inminente. Tres dias tardo Franco en comunicarselo en privado y uno mas en hacerlo publico. Rosalinda habria dicho que, a partir de entonces, Serrano quedo totally out. Candelaria la matutera lo habria formulado de una manera mas resuelta: a la puta calle.
Se rumoreo que poco despues le seria asignada la representacion diplomatica en Roma, que tal vez, transcurrido un tiempo, volviera a acercarse al poder. Nunca fue asi. El ninguneo a su persona por parte de su cunado no ceso jamas. En su descargo hay que decir, no obstante, que el mantuvo una larga vida con dignidad y discrecion, ejerciendo la abogacia, participando en empresas privadas y escribiendo colaboraciones periodisticas y libros de memorias un tanto maquilladas. Desde la disidencia y utilizando siempre tribunas publicas, incluso se permitio sugerir de vez en cuando a su pariente la conveniencia de afrontar profundas reformas politicas. Nunca descendio de su complejo de superioridad, pero tampoco cayo en la tentacion, como tantos otros, de declararse democrata de toda la vida cuando las tornas cambiaron. Con el paso de los anos, su figura fue ganando un relativo respeto en la opinion publica espanola, hasta que murio cuando solo le restaban unos dias para alcanzar los ciento dos anos.
Mas de tres decadas despues de arrebatarle el puesto con tan mala sana, Serrano tendria para Beigbeder unas lineas de aprecio en sus memorias. «Era una persona extrana y singular, con cultura superior a la corriente, capaz de mil locuras», diria textualmente. Hombre honrado, fue su dictamen final. Llego demasiado tarde.
Alemania se rindio el 8 de mayo de 1945. Horas despues, su embajada en Madrid y el resto de sus dependencias fueron oficialmente clausuradas y entregadas a los ministerios de Gobernacion y Exteriores. Sin embargo, los Aliados no tuvieron acceso a estos inmuebles hasta la firma del Acta de Rendicion, el 5 de junio del mismo ano. Cuando los funcionarios britanicos y estadounidenses pudieron por fin acceder a los edificios desde los que los nazis habian actuado en Espana, no encontraron mas que los restos de un saqueo laborioso: las paredes desnudas, los despachos sin muebles, los archivos quemados y las cajas de caudales abiertas y vacias. En su precipitado afan por no dejar ni rastro de lo que alli hubo, se llevaron hasta las lamparas. Y todo ello, ante los ojos consentidores de los agentes del Ministerio espanol de Gobernacion encargados de su custodia. Con el tiempo, algunos bienes fueron localizados y embargados: alfombras, cuadros, tallas antiguas, porcelanas y objetos de plata. A muchos otros, sin embargo, se les perdio el rastro para siempre. Y de los documentos comprometedores que testimoniaban la intima complicidad entre Espana y Alemania, no quedaron mas que las cenizas. Si parece, en cambio, que los Aliados consiguieron recuperar el botin mas valioso de los nazis en Espana: dos toneladas de oro fundido en centenares de lingotes, sin cuno y sin inventariar, que durante un tiempo estuvieron tapados con mantas en el despacho del encargado de Politica Economica del gobierno. En cuanto a los alemanes influyentes que tan activos se mantuvieron durante la guerra y cuyas esposas lucieron mi ropa en brillantes fiestas y recepciones, unos cuantos fueron deportados, otros evitaron la repatriacion prestandose a colaborar, y muchos lograron esconderse, camuflarse, fugarse, nacionalizarse espanoles, escurrirse como anguilas o reconvertirse misteriosamente en ciudadanos honrados con el pasado limpio como una patena. A pesar de la insistencia de los Aliados y de la presion para que Espana se adhiriera a las resoluciones internacionales, el regimen mostro escaso interes en participar activamente y mantuvo protegidos a bastantes de los colaboradores que integraban las listas negras.
En cuanto a Espana, hubo quien penso que el Caudillo caeria con la capitulacion de Alemania. Muchos creyeron, ilusos, que poco faltaba ya para la restauracion de la monarquia o la llegada de un regimen mas aperturista. No fue asi ni por lo mal remoto. Franco hizo un lavado de cara al gobierno cambiando algunas
