–Una inglesa que ha pasado la mayor parte de su vida en la India y tiene un hijo de cinco anos.

–Y un amante.

–Aleman.

–Frio, frio.

–?No es un aleman?

–No, querida. Estas muy, pero que muy equivocada.

–?Como lo sabes?

Sonrio malevolo.

–Porque lo sabe todo Tetuan. Su amante es otro.

–?Quien?

–Alguien importante.

–?Quien? – repeti tirandole de la manga, incapaz de contener la curiosidad.

Volvio a sonreir con picardia y se tapo la boca con gesto teatral, como queriendo transmitirme un gran secreto. Susurro en mi oido, lentamente.

–Tu amiga es la querida del alto comisario.

–?El comisario Vazquez? – inquiri incredula.

Respondio a mi conjetura primero con una carcajada y despues con una explicacion.

–No, loca, no. Claudio Vazquez se encarga solo de la policia: de mantener a raya la delincuencia local y a la tropa de descerebrados que tiene a sus ordenes. Dudo mucho que consiga tiempo libre para amo rios extramaritales o, al menos, para tener una amiguita fija y ponerle una villa con piscina en el paseo de las Palmeras. Tu clienta, preciosa, es la amante del teniente coronel Juan Luis Beigbeder y Atienza, alto comisario de Espana en Marruecos y gobernador general de las Plazas de Soberania. El cargo militar y administrativo mas importante de todo el Protectorado, para que me entiendas.

–?Estas seguro, Felix? – murmure.

–Que hasta los ochenta anos viva mi madre sana como una pera si te miento. Nadie sabe desde cuando estan juntos, ella lleva poco mas de un mes instalada en Tetuan: lo suficiente en cualquier caso para que todo el mundo sepa ya quien es y que es lo que hay entre los dos. El es alto comisario por nombramiento oficial de Burgos desde hace poco, aunque practicamente desde el principio de la guerra asumio el mando en funciones. Cuentan que tiene a Franco la mar de contento porque no para de reclutarle moritos peleones para mandarlos al frente.

Ni en la mas rocambolesca de mis fantasias habria podido imaginar a Rosalinda Fox enamorada de un teniente coronel del bando nacional.

–?Como es el?

El tono intrigado de mi pregunta le hizo reir de nuevo con ganas.

–?Beigbeder? ?No le conoces? La verdad es que ahora se deja ver menos, debe de pasar la mayor parte del tiempo encerrado en la Alta Comisaria, pero antes, cuando era subdelegado de Asuntos Indigenas, podias encontrartelo por la calle en cualquier momento. Entonces, claro, pasaba desapercibido: no era mas que un oficial serio y anonimo que apenas hacia vida social. Andaba casi siempre solo y no solia asistir a los saraos de la Hipica, el hotel Nacional o el Salon Marfil, ni se pasaba la vida jugando a las cartas como hacia, por ejemplo, el tranquilon del coronel Saenz de Buruaga, que el dia del alzamiento hasta dicto las primeras ordenes desde la terraza del casino. Un tipo discreto y un tanto solitario Beigbeder, vaya.

–?Atractivo?

–A mi, desde luego, no me seduce en absoluto, pero igual para vosotras tiene su encanto, que las mujeres sois muy raritas.

–Describemelo.

–Alto, delgado, adusto. Moreno, repeinado. Con gafas redondas, bigote y pinta de intelectual. A pesar de su cargo y de los tiempos que corren, suele ir vestido de paisano, con unos trajes oscuros aburridisimos.

–?Casado?

–Probablemente, aunque al parecer aqui siempre ha vivido solo. Pero no es infrecuente entre los militares que no lleven a las familias a todos sus destinos.

–?Edad?

–La suficiente para ser su padre.

–No me lo puedo creer.

Rio una vez mas.

–Alla tu. Si trabajaras menos y salieras mas, seguro que en algun momento te cruzarias con el y podrias comprobar lo que te digo con tus propios ojos. Callejea aun a veces, aunque ahora va siempre con un par de escoltas a su lado. Cuentan que es un senor cultisimo, que habla varios idiomas y ha vivido muchos anos fuera de Espana; nada que ver en principio con los salvapatrias a los que por estas tierras estamos acostumbrados, aunque, obviamente, su actual puesto indica que esta del lado de ellos. Tal vez tu clienta y el se conocieran en el extranjero; a ver si te lo explica ella algun dia y me lo cuentas luego tu a mi, ya sabes que me fascinan estos flirts tan romanticos. Bueno, te dejo, nena; me llevo a la bruja al cine. Programa doble: La hermana sor Sulpicio y Don Quintin el amargao,

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