O el icono del paraguas: cuando llovia sobre el tejado de la Parrilla, Abraham debia comunicarselo a todo el mundo colocando el icono en la esquina de las pantallas de los terminales. El unico problema era que cada vez que aparecia el paraguas y Aidan Kenny salia fuera esperando que lloviese, habia encontrado el cielo tan seco como de costumbre. Tras varias tentativas infructuosas de corregir el error, Kenny habia llegado finalmente a la sencilla conclusion -unicamente compartida con Bob Beech- de que era la forma que tenia Abraham de gastar una broma.
– ?Uf! -exclamo cuando otra serie de teclas le condujo a un callejon sin salida en el sistema de seguridad. Ojala hubiera podido fumar, porque podria concentrarse mejor. Pero en aquellas circunstancias se sentia tan nervioso como si Ray Richardson hubiese estado detras de el, observando cada una de las ordenes que daba.
Kenny se quito las gafas, las limpio con la corbata y volvio a ponerselas, casi como si no diera credito a sus ojos.
– ?Bueno, si esto no es el colmo…!
La huella de la palma de la mano le habia permitido salir de la interfaz de usuario normal y acceder a todos los codigos del sistema de gestion del edificio. A menos que le amputasen la gordezuela mano, nadie podria entrar en el nivel de instrucciones. Pero aun en ese caso, la arquitectura del sistema que Kenny habia creado requeria una contrasena, precaucion ante el supuesto de que Ray Richardson intentara despedirlo. Cuando el edificio estuviese listo para la entrega, comunicaria el procedimiento de acceso al SGE a Bob Beech, pero hasta entonces constituia la poliza de seguros de Aidan Kenny. Lo mismo habia hecho en todos los edificios inteligentes en que habia trabajado. En lo que se referia a Ray Richardson, uno no podia permitirse el lujo de correr riesgos.
Como de costumbre, tecleo hot.wire para desplazarse al lugar deseado de la arquitectura del SGE. Luego entro en el punto del sistema de seguridad donde sabia que estaba localizado el programa de cierre de puertas. Ya se encargaria del fallo del programa del aire acondicionado cuando hubiese hecho salir a Ray Richardson del edificio.
Aidan Kenny conocia los codigos del sistema como el ordenador conocia la palma de su mano. De modo que le sorprendio la dificultad que encontraba para llegar al destino que habia pedido. Pero ahora que por fin habia hallado los codigos que controlaban la puerta principal, se sorprendio aun mas al descubrir otros bloques de codigo, llamados CITAD.CMD, de los que no sabia absolutamente nada. CMD debia indicar un fichero de ordenes indirecto, creado y revisado por el propio Kenny.
– Alguien ha metido mano aqui -dijo en voz alta. Pero, cuando comprendio la imposibilidad de tal cosa, se puso a menear la cabeza-. ?Que cono pasa? ?Para que sirve esa serie de ordenes, Abraham?
Volvio al programa de utilidades a traves del SGE y tecleo:
CD CITAD.CMD, y luego LS/*.
Lineas de codigos superpuestos empezaron a desfilar rapidamente por la pantalla. Cuanto mas duraba aquello, mas inquieto se sentia Kenny. Pasaron cinco minutos. Luego diez. Despues quince.
Un escalofrio le recorrio el rechoncho cuerpo mientras reconocia algunas de las lineas que seguian pasando ante sus incredulos y preocupados ojos irlandeses. Habia miles y miles de ordenes.
– ?Joder! -exclamo Kenny, tratando de entender lo que habia pasado.
Sin darse cuenta, los dedos se le escaparon hacia el paquete de Marlboro que llevaba en el bolsillo de la camisa. Se puso uno entre los temblorosos labios y rebusco el mechero Dunhill en la chaqueta. Nada mas encenderlo comprendio que habia cometido un error fatal.
El problema con los rociadores de agua en una sala de informatica era que el local debia secarse durante setenta y dos horas antes de que pudieran volverse a conectar las maquinas. A veces hacia falta mas tiempo aun para que la estancia recuperase el grado de humedad adecuado. Con los sistemas de dioxido de carbono habia un inconveniente mas, pues la conmocion termica producida por el gas, frio y asfixiante, podia causar en los ordenadores desperfectos aun mas graves que el propio fuego.
Como muchas organizaciones que solo prestaban a las cuestiones medioambientales una falsa atencion, la Yu Corporation habia instalado un sistema Halon 1301. El Halon 1301, o bromotrifluorometano, era un costoso producto quimico perjudicial para la capa de ozono, pero muy apreciado para la extincion de incendios en equipos electronicos porque no dejaba residuos, no causaba cortocircuitos y no tenia efectos corrosivos en los aparatos. El unico inconveniente, en lo que a los operarios se referia, era que debia descargarse en las primeras fases del fuego y, por ese motivo, las personas de natural nervioso solian desconectar secretamente el dispositivo: el Halon 1301 era mortal.
Aidan Kenny se apresuro a apagar el cigarrillo y, agitando la mano, disipo el poco humo que habia generado la combustion. En situacion de normalidad, estaba seguro de que una voluta tan insignificante no habria tenido consecuencias, pues los detectores de calor y humo no eran tan sensibles en una estancia con aire acondicionado y alta velocidad de renovacion y, en cualquier caso, el analizador de aire tardaria uno o dos minutos en reaccionar, dando suficiente tiempo para que los ocupantes tomaran la precaucion de salir de la habitacion. Pero desde su extraordinario descubrimiento, Kenny sabia que ya no podia estar seguro de nada en lo que se referia al ordenador.
Se puso en pie de un salto y se precipito hacia la puerta.
Antes de haber dado dos pasos oyo el seco chasquido de los cerrojos automaticos de la puerta y el silbido de la valvula neumatica.
– ?Falsa alarma, falsa alarma! -grito-. ?Que no hay fuego, por Dios! ?No hay ningun incendio, joder!
Lleno de panico, volvio a sentarse frente a la consola y trato de detener la salida del gas desde el nivel del programa.
– ?Ay, Dios; ay, Dios; ay, Dios! -dijo mientras sus dedos volaban sobre el teclado, rogando que no se equivocara ahora de tecla-. ?Por favor, por favor…!
No utilicemos Halon. Eso era lo que aconsejaban los expertos en seguridad contra incendios. Protejamos la capa de ozono. Aseguremos la supervivencia de la Tierra.
La de Aidan Kenny era mucho mas incierta.
Justo cuando esa idea le pasaba por la cabeza, sintio la picazon del gas en los ojos y la garganta, como la sensacion de un cigarrillo muy fuerte. Cerrando firmemente los parpados y conteniendo el aliento, se levanto y, con un esfuerzo sobrehumano, cogio la silla y la arrojo contra la puerta de cristal. Inutilmente. La silla reboto como una pelota de tenis en una raqueta. Mientras caia de rodillas, Kenny descolgo un telefono y logro marcar el numero de la sala de juntas. Luego, incapaz de retener el aliento por mas tiempo, aspiro y, al mismo tiempo, descubrio que el telefono no funcionaba y que el ardiente dolor le pasaba de la garganta a los pulmones.
No podia respirar. Levantando la cabeza hacia la puerta de cristal, distinguio claramente su propia imagen, que se volvia morada ante sus ojos desorbitados. La conmocion de verse en aquel estado le dio fuerzas para un ultimo y desesperado gesto y, de cabeza, se lanzo contra la puerta de cristal.
Z Hacer un zoom adelante o atras, girar el plano del edificio y participar. Condiciones de visibilidad inaplicables cuando se esta en modo Plena Vista. *Puntos victoria ON/OFF(V).
Remontado mediante unidad de conmutacion de posicion de control de seguridad a camara de tejado, con bien/buena vista panoramica de Los Angeles. Era la camara utilizada con mayor frecuencia por Observador, cuando este aun interesado por origen de las cosas. En la epoca en que consideraba la ciudad como un circuito integrado de ciento cincuenta kilometros de largo, vasto y desparramado universo electronico controlado por muy muchos transistores, diodos y resistencias que componian silueta urbana. Tubos y cajas en solido sistema paralelo con su propio cubo metalico, Parrilla, que solo era una parte del mismo centro. De dia esa conexion californiana en paralelo almacenaba datos, trataba informacion (hasta 100.000 operaciones por segundo), accedia a memoria y en terminos generales transferia informacion entre diversos chips de silicio de Los Angeles. De noche era cuando el sistema digital cobraba verdaderamente vida, cuando oscuridad circundante placa madre se iluminaba con millones de luces blancas, verdes, azules y rojas que senalaban circuitos de conmutacion y se transmitian bits de informacion, sobre todo de informacion televisual.
Viajado por el mundo real, el mundo electronico bien/bueno, a lugares de la Red. Comprendido frenetico deseo de jugadores humanos de escapar limites fisicos de sucedaneos ciudades terrestres y unirse espiritualmente con un mundo mas puro y perfecto en el cual unica realidad era infierno informatico.
Y Ascensores sin boton pueden normalmente activarse acercandose a ellos y pulsando barra espaciadora. ?Estan listos los companeros? ?Sed prudentes y Salvad/guardad con frecuencia!
