– No hace falta que me lo recuerdes, oye. Ya sabia que iba a ser una jornada interminable -mascullo-. Como siempre que Ray Richardson anda de por medio. Y ahora esto. Eliges bien el momento para causar problemas, Abraham, lo reconozco.
Jenny y Mitch entraron en la cocina donde Curtis y Coleman acababan de concluir sus entrevistas.
– ?Que le ha pasado? -pregunto Curtis.
Jenny ayudo a sentarse a Mitch frente a una larga mesa de madera en el centro de la habitacion, entre una ancha cocina de vitroceramica y un mueble provisto de cajones y armarios. Jenny abrio de un tiron uno de los cajones y saco un botiquin.
– Que acabo de encontrarme con un antiguo colega.
– No sabia que los arquitectos fuesen tan apasionados -ironizo Curtis.
Mitch le conto lo de Grabel mientras Jenny le aplicaba en el labio un algodon con antiseptico.
– Si alguien puede arrojar alguna luz sobre la muerte de Sam Gleig, es el -explico-. Solo que Allen no lo ve asi. Cuando trate de convencerle de que viniese aqui a hablar con ustedes, me dio un punetazo que me dejo sin sentido. Esta fuera de si. Como si no hubiese dejado de empinar el codo desde que se fue de la empresa.
– Tendran que ponerte algunos puntos -observo Jenny-. Procura no sonreir.
Mitch se encogio de hombros.
– Eso es facil -dijo, frunciendo el ceno-. Oye, ?no podemos ir a otra parte? Esta luz me esta dando jaqueca.
Por encima de sus cabezas brillaba una luz fluorescente que reforzaba el efecto antibacteriano de los baldosines de la pared. Los azulejos tenian un revestimiento fotocatalitico de dioxido de titanio esmaltado, recubierto de una capa de compuestos de cobre y plata: cuando el fotocatalizador absorbia la luz, activaba unos iones metalicos que eliminaban cualquier bacteria que estuviese en contacto con la superficie de ceramica del azulejo.
– Eso se debe mas bien a que has perdido el conocimiento -le corrigio Jenny-. Es posible que tengas conmocion cerebral. Quiza deberian hacerte una radiografia.
Mitch se puso en pie.
– Estoy bien -afirmo.
– ?Sabe adonde fue el senor Grabel?
Mitch se encogio de hombros.
– Ni idea. Pero puedo asegurarle que sigue en el edificio.
Pasaron a la sala de juntas.
– ?Hola, campeon! -dijo Beech-. Bonito labio. ?Que te ha pasado?
– Es una larga historia.
Mitch se sento frente a un ordenador de sobremesa y pidio a Abraham una lista de todas las personas que se encontraban en el edificio.
PLANTA BAJA:
RAY RICHARDSON, DE RICHARDSON Y ASOC.
JOAN RICHARDSON, DE RICHARDSON Y ASOC.
DECLAN BENNETT, DE RICHARDSON Y ASOC.
IRVING DUKES, DE YU CORP.
PETER DOBBS, DE COOPER CONSTR.
JOSE MARTINEZ, DE COOPER CONSTR.
PISCINA Y GIMNASIO:
KAY KILLEN, DE RICHARDSON Y ASOC.
CENTRO DE DATOS:
AIDAN KENNY, DE RICHARDSON Y ASOC.
SALA DEL CONSEJO DE ADMINISTRACION, PLANTA 21:
DAVID ARNON, DE ELMO SERGO ENG. LTDA.
WILLIS ELLERY, DE RICHARDSON Y ASOC.
MARTY BIRNBAUM, DE RICHARDSON Y ASOC.
TONY LEVINE, DE RICHARDSON Y ASOC.
HELEN HUSSEY, DE COOPER CONSTR.
BOB BEECH, DE YU CORP.
FRANK CURTIS, DEL DEP. DE POL. DE L.A.
NATHAN COLEMAN, DEL DEP. DE POL. DE L.A.
MITCHELL BRYAN, DE RICHARDSON Y ASOC.
JENNY BAO, DE LA ASESORIA DE FENG SHUI JENNY BAO
– ?Que cono hace todo el mundo en la planta baja? -inquirio Mitch.
Beech se encogio de hombros con aire de disculpa.
– La puerta principal no funciona. Estamos encerrados. Al menos hasta que Aidan averigue lo que pasa.
– ?Y la del garaje?
– Tampoco funciona.
– No hay nada como estar encerrado en un sitio para sentirse seguro -observo Curtis.
– Bueno -suspiro Mitch-, en cualquier caso, Grabel ha salido. Abraham no le enumera en la lista.
– Probablemente sea algo muy simple -aventuro Beech-. Suele ocurrir. Un problema de configuracion de sistemas o de lineas de ordenes. Aid cree que podria deberse a una interferencia en el sistema de seguridad causada por algun sistema ajeno al nuestro e incompatible con el programa de gestion inteligente.
– Lo que yo pensaba -bromeo Curtis.
Mitch movio el raton y pidio una imagen de la piscina en circuito cerrado.
– Que raro -comento. Cogio el telefono y marco un numero.
– ?Ocurre algo? -pregunto Curtis.
Mitch dejo sonar el telefono durante unos momentos y colgo.
– No se -contesto-. Acabo de pedirle a Abraham que me diga donde esta Kay y me ha dicho que estaba en la piscina. Pero he tenido la piscina en el circuito cerrado de television y no la he visto.
Curtis se inclino hacia la pantalla.
– Bueno, puede que este en los vestuarios -sugirio.
Mitch nego con la cabeza.
– No, Abraham siempre es muy preciso. Si estuviese en los vestuarios, lo habria dicho.
– A lo mejor esta fuera del alcance de las camaras, o algo asi. -Curtis puso el grueso dedo indice en la parte baja de la pantalla-. ?Que es eso? ?Ahi! ?En el agua!
Mitch puso el dedo junto al de Curtis.
– Abraham -dijo-, haz un primer plano de la zona que senalo con el dedo, por favor.
La imagen se agrando.
– ?Lo ve? -dijo Curtis-. ?No hay algo ahi, en el agua?
