tridimensional se superponia ahora al fractal en forma de craneo.
– ?Que te parece? -dijo Richardson en tono aspero-. David Arnon sacrifica su vida por Joan y por mi, y Beech jugando con el ordenador. Pero ?que clase de gilipollas estas hecho, eh, Bob?
Beech se volvio con aire de triunfo.
– En realidad, acabo de descubrir por que hace Ismael todo esto -anuncio-. Por que nos mata.
– Me parece que ya lo sabiamos -replico Curtis-. Porque se cargaron a Isaac, su hermano pequeno.
– No se como se me ocurrio atribuirle cierto antropomorfismo -explico Beech-. Es culpa mia. Ismael carece enteramente de sentimientos subjetivos. La venganza es un movil humano.
– Pues lo simula muy bien -observo Curtis.
– No, no lo entiende. Un ordenador no es simplemente un cerebro humano ampliado. Nosotros podemos atribuir cualidades humanas a Ismael, incluso imaginar algo tan folletinesco como un fantasma en la maquina, pero es evidente que solo nos referimos a los diversos aspectos de su comportamiento que tienen apariencia humana, lo que no es lo mismo que decir que son humanos. Gran error, ?comprende?
– Bob -tercio Richardson, haciendo una mueca-, ve al grano. Si es que lo hay.
– Ah, pues claro que lo hay. -El descubrimiento le habia producido a Beech un entusiasmo que no disminuyo ante la muerte de Arnon ni ante la evidente impaciencia de Richardson-. Ahi va. Cuando ejecutamos el programa depredador para eliminar a Isaac, el hijo de Aidan estaba jugando con unos juegos de CD-ROM. Ya sabeis, carnicerias, calabozos y dragones. Aid se los habia regalado por su cumpleanos.
– ?No me digas que despues de todo el idiota del gordo ha tenido algo que ver con esto!
– Dejame terminar. Cuando Isaac se esfumo de la memoria del Yu-5, Ismael tambien estuvo a punto de desaparecer. Resulta un poco dificil explicar exactamente lo que paso. Pero imaginate que, para sobrevivir, se agarrase a algo, un saliente, un manojo de hierba, una cuerda. Y que ese algo fuesen los juegos del chico. Las instrucciones del juego se mezclaron de algun modo con las instrucciones de ejecucion automatica de Ismael. Los sistemas de gestion del edificio se confundieron con las instrucciones del juego. Por eso trata de matarnos a todos.
Curtis fruncio dolorosamente el ceno.
– ?Quiere decir que Ismael piensa que esto es un
– Exactamente. Perdemos la vida uno a uno y el gana. Asi de simple.
Hubo un largo silencio.
– Por si alguien no se ha enterado -dijo Curtis-, nuestro equipo va perdiendo.
– Pero ?que nos jugamos nosotros? -pregunto Joan-. Conozco esos juegos. El protagonista fantastico, el jugador, siempre tiene que ganar o conseguir algo. Encontrar un tesoro escondido, por ejemplo.
Beech se encogio de hombros.
– Si es asi, hasta ahora no lo he descubierto.
– A lo mejor el tesoro consiste en seguir con vida -apunto Jenny-. Ahora mismo, es el tesoro mas valioso que puedo imaginar.
– Yo tambien -convino Helen.
Richardson seguia maldiciendo a Kenny.
– ?Ese gordo cabron! Espero que este vivo para que pueda despedirlo. Y luego le demandare por negligencia. Y si esta muerto, demandare a su mujer y a su hijo.
– Y si es un juego -sugirio Curtis-, ?como podriamos interrumpirlo?
– Muriendo -contesto bruscamente Beech.
– ?Puedes explicar a Ismael que ha habido una especie de malentendido, Bob? -pregunto Joan-. ?Para hacer que suspenda el juego?
– Ya lo he intentado. Por desgracia, el programa de juego esta incorporado en la programacion basica de Ismael. Para interrumpirlo tendria que pararse el mismo.
– ?Pararse en el sentido de destruirse?
Beech asintio.
– Bueno, parece buena idea.
– Lo unico que Ismael puede hacer es convertir entradas de datos de cierto tipo en salidas de distinta clase. El problema es que, segun la forma en que se ha viciado el programa de Ismael, nosotros somos las entradas. Mientras permanezcamos aqui, continuara el juego. Solo concluira cuando escapemos del edificio, o cuando hayamos muerto. Y eso solo hasta que entre el proximo grupo de personas.
»Pero seria posible tratar de entender las reglas del juego. Si es que las hay. Asi quiza podriamos adelantarnos a sus maniobras.
Curtis sonrio y dio a Beech una palmadita en el hombro.
– Conque un juego, ?eh? ?Menudo alivio, joder! Por lo menos ahora se que nada de esto es real. -Consulto su reloj-. Oiga, Mitch, ?como dicen ustedes en esos seminarios y conferencias a los que van? ?Como llaman a los distintos grupos en que se dividen?
– ?Comisiones?
– Comisiones. Vale, escuchenme todos. Vamos a formar dos comisiones. Tienen una hora para pensar, luego quiero oir alguna idea.
Birnbaum miro a Richardson con aire de hastio y murmuro:
– ?De donde salen hoy los polis? ?De la Facultad de Economicas de Harvard? ?Joder, ese tio se cree Lee Iacocca!
– Comision 1: Ray, Joan y Marty. Comision 2: Mitch, Helen y Jenny.
– ?En cual estara usted, inspector? -pregunto Richardson.
– ?Yo? Decidire cual es el equipo ganador. Primer premio, un ordenador nuevo.
– ?Y Beech? ?Que pasa con Beech? ?En cual de las dos estara?
Curtis sacudio la cabeza.
– Una pregunta tonta. Beech se queda jugando con el ordenador, naturalmente.
– Molestar al Ciberdemonio es un asunto arriesgado -declaro Ismael-. Tan pasmoso es su poder que incurrir en su ira puede provocar sacudidas sismicas. Si ocurre eso, debera saltar el abismo hasta otro castillo.
Pronto quedo clara una cosa. Era inutil buscar una constante logica en la mezcolanza de juegos incorporados al programa de base de Ismael. Mas alla del evidente objetivo de que los Jugadores Humanos perdieran la vida, no existia una definicion general que relacionase las diversas reglas que habia logrado anotar. Unas se referian a un naufragio. Otras a una fortaleza subterranea. Otra mencionaba un campo de batalla. Otra al escenario de un crimen. Entre los personajes se contaban el Demonio Paralelo, la Princesa, el Ciberdemonio, el Califa, el Senor del Poder, el Segundo Samurai, el Megalomano, el Sheriff de Nottingham, el Maestro de Ajedrez y el Comandante Extraterrestre. Si lo que estaba ocurriendo podia definirse como un juego, entonces solo lo conocia Ismael.
– Haga clic en el mapa para estudiar su ubicacion y planear su via de escape -sugirio Ismael-. ?Que parte de su tesoro va a dedicar a la conquista de otros reinos?
– Ni idea -repuso Beech, volviendo a la barra de informacion que aparecia en pantalla de forma intermitente.
Esta vez habia un dato que le inquietaba verdaderamente. Hizo clic sobre la barra y en un angulo de la pantalla aparecio un reloj de arena, desgranandose despacio hacia abajo.
Tardo unos momentos en atribuir un valor numerico al tiempo representado por el reloj, y en comprender lo que les pasaria cuando el ultimo grano de arena pasara al fondo del cristal.
Frank Curtis dio una palmada y luego se froto las manos con aire de expectacion.
– Muy bien, atentos todos, empieza el concurso. Quiero oir grandes ideas que sirvan para largarnos de este rascacielos, para alejarnos de este asesino en serie. Comision 1. ?Que han pensado?
Mitch carraspeo.
– Bueno, se trata del programa de imagenes en tiempo real. El holograma del atrio utiliza un laser que produce pulsaciones luminosas breves e intensas.
Para ilustrar su explicacion mostro un dibujo tridimensional en su portatil.
– En este momento, un obturador situado entre la columna de amplificacion del mostrador de recepcion y el productor de imagenes de salida situado detras del mostrador, forma el holograma de Kelly Pendry durante las fracciones de segundo que tarda en abrirse. Mientras se abre el obturador, la energia almacenada dispone de una capacidad de potencia maxima que puede alcanzar varios centenares de miles de kilowatios. Potencia suficiente
