gemela?
– Si, pero la historia no tuvo un final feliz.
– ?Que sucedio?
– Alguien lo mato de un tiro. Un tipo llamado D'Anthes.
– No hay ley alguna contra las armas de fuego que pueda detener a un loco -dijo Kate encogiendose de hombros-. Si, como tu has dicho, puedo librarme de Q., me encantaria visitarte. Cap D'Antibes, ?eh? Supongo que es un sitio muy
– Tan
– Esa es la parte que me preocupa. Sola, en un pais extranjero, sin siquiera un guia nativo. Podria pasar cualquier cosa.
– Anoche casi paso.
– ?Anoche? -dijo Kate sonriendo-. Oh, eso fue solo sexo. Hoy se parece mas al tema de un programa de Oprah. El espectaculo completo: como nos conocimos. O algo por el estilo.
– No te preocupes -dijo Dave-. Yo siento lo mismo.
– D'Antibes, D'Anthes. No te preocupes. Eres una autentica luz roja; lo sabes, ?verdad Van? Cualquiera pensaria que estas tratando de enviarme alguna especie de senal.
– Llamando por todas las frecuencias, teniente Uhura.
– Adelante, capitan.
– Suena algo estupido, pero me estoy enamorando de ti. Quizas no fuera exactamente amor a primera vista. Si lo hubiera sido, te lo habria dicho ayer. Pero queda tan cerca que casi lo es.
– Diria que es
– ?A tu abogado? -dijo Dave riendo-. ?Y eso?
– Me recuerdas que tengo que llamarlo para averiguar por que se esta retrasando mi divorcio.
– ?Crees que tu y yo formariamos un buen equipo?
– Podria ser.
Dave hizo una breve pausa, mientras pensaba en la mejor manera de probarla. Una cosa era que le dijera que lo queria. Despues de todo, pensaba que era un tipo decente, o tan decente como se podia ser si, ademas, daba la casualidad de que eras millonario. Pero seria otra cosa si dijera que estaba dispuesta a tener una relacion con un ladron. Y no con un ladron cualquiera, con uno muy poco corriente.
– Juntos, tu y yo, podriamos hacer dinero de verdad.
– ?Si?
– ?No te gustaria hacerte con un monton de dinero?
– Todo depende de lo que tuviera que hacer para conseguirlo. No nos veo ganando los dobles mixtos en Forest Hills.
– ?Y si te dijera que estoy a punto de jugar una partida de cartas con cuatro ases en la mano?
– Te preguntaria si esa mano estaba en la mesa o en el interior de tu manga.
Dave permanecio silencioso.
– Oh, oh, parece que, despues de todo, si que hay algun tinglado en marcha. No se, Van. Yo diria que Montecarlo es un lugar bastante adecuado para ir con cuatro ases.
– ?Y si dijera cinco ases?
– Hay un nombre para ese tipo de gente, Van. Y numeros tambien. Y tienes que vigilar que no te den por el culo cuando te duchas -Kate sonrio algo insegura-. Es una broma, ?verdad? No eres jugador, ?eh?
– Hablaba metaforicamente -dijo Dave.
– Ah, ya veo. Una metafora. Me alegro. Habia empezado a pensar que habia conocido a un tramposo.
– Pero entrana riesgos. Y la apuesta es alta. Para conseguir una gran recompensa.
Kate siguio sonriendo. Sabia que, si dejaba de hacerlo, le iba a resultar dificil volver a empezar. La conversacion habia tomado unos derroteros totalmente inesperados. Por un momento habia pensado que se iban a declarar un amor imperecedero y que iban a hablar de casarse. Pero ahora no sabia que pensar.
– Y ahora me diras que eres una especie de ladron de joyas de alto nivel, que ahora vive tranquilamente en una villa en lo alto de una colina en la Costa Azul. Como Cary Grant en
Dave considero la idea cuidadosamente durante un par de segundos. ?Por que no? Ser un ladron de joyas de alto nivel encajaria muy bien en la clase de prueba de fuego que tenia en mente. Despues de todo, si estaba dispuesta a aceptar a un ladron de guante blanco, tambien estaria dispuesta a aceptar a un pirata, o como quiera que se llamase a un tipo que daba un golpe a bordo de un barco.
– Hablo del todo en serio, Kate.
Todavia esforzandose por conservar su buen humor, la sonrisa de Kate era ahora algo forzada.
– Para serte franca -dijo-, nunca me he visto haciendo uno de los papeles de Grace Kelly. Para empezar, conduzco mucho mejor que ella, y ademas, bueno, ?aquella pelicula acababa bien o no? No me acuerdo. ?Y Cary Grant no era un ladron de joyas reformado que trataba de limpiar su nombre? -Dejo de hablar, irritada, su buen humor desapareciendo por momentos-. Mierda, Dave, esto no se le hace a una chica de la que te acabas de enamorar. ?Sabes?, cuando la gente se casa, dice «en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad»; no hay nada sobre el bien y el mal -Ahora estaba empezando a sentirse inquieta; como si hubiera ganado la loteria y no supiera donde habia puesto el billete-. Esto no tendria que pasar. Mira, puede que te hayas hecho una idea equivocada de mi. Lo de anoche, tan a lo Rita Hayworth, tan a lo Gilda, fue solo una representacion. Yo solo soy una sencilla chica de provincias. De Titusville, ?recuerdas?
– ?Y que se ha hecho de la chica de la Space Coast?
– Houston, tenemos un problema. Me parece que el cohete ha estallado en la pista de lanzamiento.
Dave la beso otra vez, como para tranquilizarla.
– ?Estas segura de eso? -pregunto luego.
– No -dijo ella debilmente, y lo beso a su vez-. Pero tengo la sensacion de que no voy a aterrizar en la Luna. Mis sistemas de teledireccion son un desbarajuste total.
– Solo necesitas un poco de tiempo para reajustarlos de nuevo, eso es todo. Todavia puedes completar tu mision.
– Si tu lo dices -Kate sonrio, ironica-. Escuchame Dave. ?Podemos hablar sensatamente un momento? Esto no es una pelicula; es algo real.
– ?Que es real? Alguien dijo en una ocasion que no sabriamos como enamorarnos si no hubieramos leido una descripcion antes. Bueno, pasa algo parecido con las peliculas. Puede que incluso mas. A veces, cuando pienso en lo que ha sido mi vida, lo unico que recuerdo son las buenas peliculas y mis programas favoritos de television. Los mejores momentos de mi vida, en su mayoria, los he pasado en los cines. Y me parece que lo mismo puede decirse de la mayoria de la gente, Kate. Algunas de nuestras experiencias mas extraordinarias proceden de las peliculas. No de verlas, ?sabes?, porque si es una buena pelicula, es como si fueras parte de ella. Mira, eso es lo que yo llamo realidad virtual, no uno de esos cascos de moto que tienes que encajarte en la cabeza para ver la mano que hay delante de tu cara -Dave se encogio de hombros-. Asi que, ?que es lo real? No lo se. De lo que estoy seguro es de que las cosas son solo lo corrientes que tu quieras que sean. Si quieres que tu vida sea tan apasionante como una pelicula, entonces es asi como tienes que vivirla.
Kate se echo a reir y lo beso rapidamente.
– De acuerdo -dijo-. ?Cuales han sido tus experiencias mas extraordinarias?
Dave se quedo pensativo un segundo. Y luego dijo:
– Entrar en la ciudad con el
– Tienes razon. Has tenido una vida interesante.
– Es como te he dicho, Kate. Todos tenemos momentos de cine que recordamos. Y este puede ser uno de
