– Lo unico que le pedimos a alguien que nos vende algo es si tiene un titulo de propiedad como es debido. No si son personas como es debido.
– Kate tiene razon, Kent -dijo Sam Brockman-. El tio que me vendio mi primer coche era uno de los mayores sinverguenzas de Florida.
– No te metas en esto -dijo Bowen.
– Cuidado, Sam -dijo Kate-. O este demente hijo de puta te abrira un expediente a ti tambien.
– No he podido averiguar nada del otro tipo -prosiguio Kent-. Ese maton que tiene por companero. Pero no me sorprenderia en absoluto que tambien fuera algun tipo de gangster.
– Suena como si hubiera establecido una especie de caso
– No he dicho en ningun momento que tuviera nada mas que -Bowen se detuvo, trago descompuesto antes de taparse la boca y esperar que pasara otra oleada de nauseas-… Salvo -anadio al cabo de unos momentos- una fuerte sospecha de que no era una persona cabal para que una agente se relacionara con el.
Y a continuacion eructo.
– Ese es el sonido mas inteligente que ha hecho en toda la manana, Kent -dijo Kate, poniendose de pie-. Me voy afuera. El aire aqui huele cada vez mas a agrio.
– Agente Furey, todavia no he terminado -dijo Bowen y vomito en el fregadero.
Casi en el momento en que Bowen se ponia derecho otra vez, una enorme mosca aterrizaba en la vomitona, zumbando con fuerza.
– Bueno, mire que bien, Kent -dijo Kate saliendo por la puerta de la cocina-; parece que uno de sus amigos acaba de dejarse caer por aqui.
Kate paso el resto de la manana sola en su camarote, evitando a todo el mundo, Dave incluido. Lo oyo subir a bordo poco despues de las seis, pero cuando bajo Sam a avisarla, le pidio que le dijera que se encontraba mal y que ya lo veria al dia siguiente.
No podia saber que la proxima vez que viera a Dave este tendria un arma en la mano.
Hacia la hora de cenar, con la borrasca todavia soplando fuerte y el mar tan encrespado como antes, Dave volvio al camarote de Al con una tortilla que le habia preparado, un trozo de tarta de limon y una taza de cafe solo y fuerte.
– Tu comida -dijo al entrar-. ?Como te encuentras?
Al se incorporo en la cama y abrio la boca de oreja a oreja en un bostezo. Se coloco de nuevo la dentadura y dijo:
– Mejor, gracias. Eso que me has dado funciona.
– Creo que sera mejor que comas algo -Dave dejo la bandeja sobre la cama-. Tu eres quien tiene que hacer ruido, no tus tripas. Con todo lo que tenemos que hacer, vas a necesitar un poco de energia.
Al asintio, y luego engullo la tortilla con hambre de lobo.
– ?Que tal una cerveza? -pregunto.
– No puede ser -dijo Dave-. ?Ves esas dos tiritas que llevas en los brazos? Son avisos sanitarios. Dicen que la Direccion General de Salud Publica ha dictaminado que sigas en el dique seco hasta que estemos a bordo del
– No me gusta el champana -dijo Al, atacando la tarta-. Me da gases.
– Esa es la idea.
– ?Ah, si?
– Claro. Es el gas lo que hace que la cojas rapidamente.
Al puso una cara como si nunca hubiera considerado esa posibilidad y se metio el resto de la tarta en la boca. Dave se pregunto si Al habria oido hablar alguna vez de indigestion.
– Gracias por la comida; te lo agradezco.
– No es nada.
– Tenia el estomago mas vacio que una puta promesa electoral -Al eructo, satisfecho, y luego vacio de un trago la taza de cafe-. Que mierda de tiempo, ?eh? ?Crees que nos va a retrasar algo?
– Si sigue asi -dijo Dave-, seguro que no va a facilitarnos las cosas.
– ?Como es que tu nunca te mareas? •
– Es el poder de la mente sobre la materia, supongo. A mi mente no le importa y la materia no se entera - Dave encendio un cigarrillo y sonrio-. Ademas, calculo que treinta o cuarenta millones de dolares curaran casi cualquier molestia que me aqueje. Cono, tio, puede que no vuelva a estar enfermo nunca mas.
Al sonrio tambien. Habia veces en que le gustaba aquel hombre. Como ahora. Se prometio que, cuando llegara el momento de matar a Dave, lo haria rapidamente. Una bala en la nuca. El tipo ni se enteraria. Le parecia lo minimo que podia hacer.
19
Jimmy Figaro creia en la historia. Pero, ?de que servia si no aprendias de ella? Si no la conocias, estabas condenado a repetir los mismos errores, y un error era algo que Figaro no podia permitirse. No con su lista de clientes. Con algunos de aquellos tipos, la jodias una sola vez y ya estaba. Entonces eras tu quien se convertia en historia.
Una de las lecciones de la historia tenia que ver con ser portador de malas noticias. A un poli que conocio una vez en Orlando lo desperto otro poli en mitad de la noche llamando a su puerta y diciendole que le traia malas noticias. Resulto que las malas noticias eran solo que tenia que investigar un accidente en el cual se habian ahogado un monton de ninos, y tendria que mirar los cuerpos de aquellos ninos. Pero el tio se irrito tanto al enterarse de que, en realidad, no eran malas noticias para el, que nadie de su familia habia muerto o algo por el estilo, que agarro una pistola y mato a tiros al otro policia, alli mismo, delante de su puerta.
Habia muchas variantes sobre el tema de «no dispares contra el mensajero». A nadie le gustaba el tipo que traia malas noticias. Y ese nadie podia ponerse muy desagradable cuando se trataba de alguien como Tony Nudelli. Era ironico que las malas nuevas de Figaro estuvieran relacionadas con lo mismo que le habia ensenado a ser extraordinariamente cuidadoso con Nudelli y su genio. Y ese algo era Benny Cecchino.
Benny Cecchino era un hombre de exito, un prestamista usurero que habia tomado doscientos cincuenta mil dolares prestados de Tony, al 0,5% semanal, para ponerlos en circulacion al interes que quisiera. Un uno por ciento o un cien por ciento, a Tony no le importaba a quien se lo cargara, ni cuanto, siempre que el recibiera sus 1.250 dolares a la semana. Cecchino presto 4.000 dolares a un individuo llamado Nicky Rosen, que se apresuro a desaparecer. Tres semanas mas tarde Cecchino estaba conduciendo por Collins y le parecio ver a Rosen en otro coche. Para cuando se dio cuenta de que se trataba de otro tipo, ya habia aplastado su Mercedes contra el sosia y lo habia enviado al hospital. Un simple error, salvo que el sosia resulto ser el cunado de Tony Nudelli. Habia sido mala suerte y Nudelli podria haberlo perdonado, de no ser porque Cecchino habia ido por ahi hablando sobre lo sucedido como si fuera lo mas divertido que le hubiera pasado nunca. Como si no le importara una mierda de quien era cunado. Y en cuanto Nudelli se entero, cogio una pistola, fue en coche hasta el restaurante donde solia encontrarse Cecchino, que era propiedad de la mafia, y se ocupo del insulto el mismo. Y no con un arma cualquiera ademas, sino con una pequena y terrible pistola del calibre doce y del tamano de una Derringer, disparando una unica rafaga capaz de dar cuenta de un oso pardo. Era como tener una metralleta en la palma de la mano. Un arma de confianza, que dejo la mayor parte de la cabeza de Cecchino en sus rodillas.
Despues de que sucediera aquello no fue solo Jimmy Figaro quien trato a Tony Nudelli con mayor respeto. Fue todo el mundo, incluyendo a Dave Delano.
Mientras Figaro aparcaba su BMW delante de la casa de Nudelli, reflexionaba que era curiosa la forma en que la historia se reescribia constantemente; como anos despues de pensar que ese capitulo estaba cerrado, aparecian nuevos datos que alteraban tu forma de percibir algo que pensabas que sabias muy bien.
Fue el cliente de Figaro, Tommy Rizzoli -el de los camiones de hielo y los arboles de mangos-, ahora absuelto
