Miercoles 21 de octubre de 1981
Gunnar Holmberg, comisario de policia de Vallingby, mostro una pequena bolsa de plastico que contenia polvos blancos.
Tal vez heroina, pero nadie se atrevio a decir nada. No querian que sospechara que sabian de esas cosas, menos aun si tenian un hermano o algun colega del hermano metidos en ello. Chutandose caballo. Hasta las chicas se quedaron en silencio mientras el policia movia la bolsa.
– ?Creeis que es levadura?, ?harina?
Un murmullo reprobador. No fuera a pensar el policia que los de 6o B eran idiotas. Evidentemente era imposible determinar que habia en la bolsa, pero puesto que la clase trataba de las drogas, uno podia sacar sus propias conclusiones. El policia se volvio hacia la maestra:
– ?Que les ensenais en la clase de tareas del hogar?
La maestra sonrio encogiendose de hombros. Todos se echaron a reir; el poli parecia majo. Algunos chicos habian podido hasta coger su pistola antes de que empezara la clase. Sin cargar, claro, pero de todas formas.
A Oskar le brincaba el corazon en el pecho. Sabia la respuesta a esa pregunta. Sufria por no poder decir lo que sabia
– ?Si?
– Es heroina, ?no?
– Lo es -contesto el policia mirando con amabilidad-. ?Como lo has adivinado?
Todas las cabezas se volvieron hacia el, expectantes ante lo que iba a decir.
– Bueno, es que… leo mucho y eso. El policia asintio con la cabeza.
– Eso esta bien. Leer -dijo moviendo la bolsita-. Asi no queda tanto tiempo para otras cosas. ?Cuanto creeis vosotros que puede valer esto?
Oskar no tenia ya nada que anadir. Habia pasado su minuto de gloria. Incluso le pudo decir al policia que leia mucho. Era mas de lo que habia esperado.
Luego se perdio en ensonaciones. Imaginaba como el policia, al terminar la clase, se acercaba a el, se sentaba a su lado y le preguntaba cosas. Entonces le iba a contar todo. Y el policia le iba a entender. Le acariciaria el pelo y diria que era un buen chico; le levantaria y, estrechandolo entre sus brazos, diria:
– Jodido chivato.
Jonny Forsberg le clavo el dedo en el costado. El hermano de Jonny iba con drogatas y Jonny sabia un monton de palabras que el resto de los chicos de la clase aprendian rapidamente. Casi seguro que Jonny sabia con
Tenian recreo y Oskar se quedo al lado de los percheros, indeciso. Jonny queria meterse con el. ?Cual seria la mejor manera de evitarlo? ?Quedandose en el pasillo o saliendo fuera? Jonny y el resto de los chicos de la clase se lanzaron en tromba al patio.
Claro; el policia iba a permanecer con su coche en el patio de la escuela para que quienes estuvieran interesados se acercaran a mirar. Jonny no se atreveria a meterse con el mientras el policia se quedara alli.
Oskar bajo hasta las puertas del patio y miro a traves de los cristales. Justamente, todos los de la clase se arremolinaban alrededor del coche de la policia. A Oskar le habria gustado estar alli tambien, pero desecho la idea. Alguien intentaria darle un rodillazo; otro, bajarle los calzoncillos hasta la raja del culo, con policia o sin ella.
Pero al menos tendria un respiro durante este recreo. Salio al patio y se escabullo hasta la parte de atras, hasta los lavabos.
Una vez dentro aguzo el oido, carraspeo un poco. El sonido resono entre las cabinas. Rapidamente se saco de los calzoncillos su bola del pis, un trozo de esponja del tamano de una mandarina que el mismo habia cortado de un viejo colchon, con un agujero en el que metia el pito. Lo olio.
Pues si, mierda, claro que se habia orinado un poco. Enjuago la bola bajo el grifo y la escurrio lo mejor que pudo.
Incontinencia. Se llamaba asi. Lo habia leido en un folleto que habia cogido a hurtadillas en la farmacia. Algo que padecian sobre todo las viejas.
Se podian comprar productos que iban bien para eso, segun decia el folleto, pero el no pensaba gastar su propina yendo a la farmacia a pasar verguenza. Y de ninguna manera pensaba decirselo a mama; su compasion le ponia enfermo.
El tenia su bola del pis y funcionaba; siempre y cuando la cosa no fuera a peor.
Pasos fuera, voces. Con la bola apretada en la mano se metio en una de las cabinas y cerro la puerta al tiempo que se abria la de fuera. Se subio sin hacer ruido a la tapa del retrete acurrucandose de manera que no se le vieran los pies si alguien miraba por debajo. Intento contener la respiracion.
– ?Ceeeerdo?
Jonny, claro.
– Cerdo, ?estas aqui?
Y Micke. Los dos peores. No, Tomas era mas cabron, pero no solia acompanarles cuando la cosa iba de dar golpes y aranazos. Demasiado listo para eso. Ahora le estaria haciendo la pelota al policia. Pero si descubrieran su bola del pis seria Tomas el que de verdad utilizaria eso para herirlo y humillarle durante mucho tiempo. Jonny y Micke le atizarian algun golpe y tan contentos. Asi que de alguna manera habia tenido suerte…
– ?Cerdo? Sabemos
Tocaron su puerta, llamaron y golpearon. Oskar junto los brazos alrededor de las rodillas y apreto los dientes para no gritar.
– ?Iros de aqui! ?Dejadme en paz! ??Es que no podeis dejarme en paz?!
Entonces, Jonny dijo con voz melosa:
– Cerdito, si no sales ahora tendremos que esperarte despues de la escuela. ?Es eso lo que quieres?
Permanecieron un momento en silencio. Oskar contuvo la respiracion.
Se liaron a patadas y golpes con la puerta. Atronaba en la cabina y el cerrojo se doblaba hacia dentro. Deberia abrir, salir antes de que se enfadaran mas, pero no podia.
– ?Ceeerdo?
Habia levantado la mano, demostrado que era alguien, que sabia algo. Aquello estaba prohibido. Para el. Se inventaban un monton de razones para humillarle: que estaba demasiado gordo, que era demasiado feo, demasiado asqueroso. Pero el verdadero problema era que el no existia para nada, y todo lo que les recordara su existencia era un crimen.
Probablemente no harian mas que «bautizarle», meterle la cabeza en el retrete y tirar de la cadena. Con independencia de lo que se les ocurriera sentia siempre un
