– Las maltrataba continuamente.

– ?Continuamente? – repitio el marques -.Hay quien piensa que los comerciantes de carne y las Sociedades Zoologicas maltratan continuamente a los animales, pero jamas he oido decir que se les azote por ello. Los gustos son diferentes. Y ahora, dejeme pensar: ?que puedo hacer? Joven Mont, ?esta Bobbie en Londres?

– Si, marques; le vi ayer en la Coffee House.

– Le dire que venga a almorzar. Si mal no recuerdo, no permite que los ninos crien conejos y tiene un perro que muerde a todo el mundo. Eso deberia ser una ventaja. A un hombre que ama a los animales siempre le gustaria azotar a quien no los ama. Antes de que te marches, joven Mont, ?quieres decirme que piensas de esto?

Y volviendo a poner el pie en tierra, el marques se dirigio hacia un rincon, cogio una tela que estaba apoyada contra la pared y la acerco a la luz. Representaba, con relativa exactitud, a una joven desvestida.

– De Steinvitch – dijo el marques -. ? Ofenderia a la moral si estuviera, colgada?

Sir Lawrence se ajusto el monoculo

– Escuela cubista. Esto sucede cuando se vive con mujeres de cierta figura, marques. No, no ofenderia la moral, pero podria estropear la digestion: carne color verde mar, cabellos color tomate, estilo confuso. ?La ha comprado usted?

– No, en realidad, no – contesto el marques -. Dicen que tiene gran valor. Tu, ?te la llevarias?

– Por usted, senor, haria muchas casas, pero esta no.

– Ya me lo temia – suspiro el marques – Sin embargo, me han dicho que posee cierta fuerza dinamica. ?Bueno, queda zanjado el incidente! Quise mucho a su padre, general – anadio en tono mas serio -; y si no se pudiera aceptar la palabra de su nieto contra la de esos muleros mestizos, creo que en este pais habriamos alcanzado un estadio de altruismo tan -elevado que seria imposible que sobreviviesemos. Le hare saber lo que diga mi sobrino. Adios, general; adios, querido muchacho. La suya es una herida bien fea. Adios, joven Mont. Eres incorregible.

Bajando la escalera, sir Lawrence miro su reloj.

– Hasta ahora -dijo – la cosa nos ha llevado veinte minutos, digamos veinticinco, de puerta a puerta. En America no obran con esta velocidad. Lo peor es que por poco tengo que cargar con una joven de estilo cubista. Ahora, a la Coffee House, a entrevistarnos con Hallorsen – y se encaminaron hacia St. James Street -. Esta calle – opino – es la Meca del hombre occidental, como la Rue de la Paix es la Meca de la mujer occidental.

Y miro con expresion ligeramente ironica a sus des companeros. ?Que hermosos shecimens de un producto que era al mismo tiempo razon de envidia y de mofa para todos los demas paises! Por todo el Imperio Britanico, los hombres, hechos mas o menos segun su imagen, realizaban el trabajo y se recreaban con tos juegos del mundo britanico. El sol jamas se ponia sobre este tipo; la historia habiale contemplado y habia decidido que sobreviviria. La satira- le lanzaba dardos en todas sus coyunturas, pero rebotaban contra una armadura invisible. «Camina tranquilamente por los dias del Tiempo», penso, «por los caminos y los lugares del mundo, sin exhibir ni ciencia ni fuerza, ni cualquier otra cosa; dotado del firme convencimiento de ser el».

– Si – dijo ante la puerta del Coffee House -, este sitio se me presenta como el centro perfecto del universo. Otros podran decir que es el Polo Norte, o bien Roma, o Montmartre, pero yo otorgo el premio a la Coffee House, el Club mas antiguo del mundo y, probablemente, el peor tambien. ?Tenemos que lavarnos o posponer la operacion hasta que se nos presente una oportunidad mas indicada? En tal caso sentemonos aqui, en espera del apostol de la plomada. Le juzgo un trabajador infatigable. Lastima que no podamos organizar un partido entre el y el marques. Yo apostaria en favor del viejo.

– Ahi viene – observo Hubert.

El americano parecio enorme al entrar en el bajo vestibulo del Club mas antiguo del mundo.

– ?Sir Lawrence Mont? – dijo -. ?Ah, capitan! ?El general sir Conway Cherrell? Orgulloso de conocerle a usted, general. Y ahora, ?en que puedo servirles, senores?

Con una gravedad que iba en aumento, escucho atentamente el relato de sir Lawrence.

– ?Es demasiado! No puedo tolerarlo. Ire a ver en seguida al ministro de Bolivia. Capitan, tengo las senas de Manuel y telegrafiare a nuestro consulado de La Paz para que le pidan que haga inmediatamente una declaracion ratificando lo que usted ha dicho. ?Quien oyo jamas una locura tan condenada? Perdonenme, caballeros, pero no tendre paz hasta que no haya atado cabos. – Y haciendo un movimiento circular con la cabeza, desaparecio.

Los tres ingleses volvieron a sentarse.

– El viejo Shropshire tendra que cuidarse de que no le pisen los talones – comento sir Lawrence.

Hubert no dijo nada. Estaba conmovido.

Silenciosas y desasosegadas, las dos muchachas se dirigieron hacia St. Agustine's-in-the-Meads.

– No se quien me apena mas – dijo Dinny de repente -. Jamas habia pensado en la locura antes de ahora. La gente, por lo general, la convierte en una broma o bien la oculta. Pero me parece la cosa mas lamentable del mundo, tanto mas si es parcial, como en este caso.

Jean le dirigio una mirada maravillada. Dinny, sin la mascara del humorismo, era un ser nuevo.

– ?Por que direccion ahora?

– Por aqui; tenemos que atravesar Euston Road. Personalmente, no creo que tia May pueda alojarnos. Bueno, si no puede, llamaremos por telefono a Fleur. ?Ojala lo hubiese pensado antes!

Su prediccion se verifico: la Vicaria estaba atestada, su tia ausente y su tio en casa.

– Ya que nos hallamos aqui, sera mejor enterarnos si tio Hilary os casara – dijo Dinny en voz baja.

Hilary, que desde hacia tres dias tenia ahora la primera hora libre, estaba en mangas de camisa, tallando el modelo de un barco de vikingos. La reproduccion en miniatura de buques antiguos era la ocupacion favorita de quien no tenia ni tiempo ni musculatura para el alpinismo. El hecho de que para realizar esa tarea fuese necesario mas tiempo que para concluir cualquier otra, y de que el dispusiera de menos tiempo que nadie, no le parecia excesivamente importante. Despues de haber estrechado la mano de Jean, pidio permiso para continuar su trabajo.

– Tio Hilary – comenzo Dinny bruscamente -, Jean va a casarse con Hubert y quieren hacerlo con un permiso especial, Hemos venido a preguntarte si quieres casarlos tu.

Hilary detuvo su gubia, estrecho los ojos hasta que se convirtieron en dos cortes maliciosos y pregunto

– ?Temes que cambie de idea? – Nada de eso – contesto Jean.

Hilary la estudio atentamente. Con dos palabras y una mirada le habia convencido de que era una muchacha de caracter.

– Conozco a su padre – dijo -. Siempre se toma mucho tiempo para decidir las cosas.

– En este caso, papa se muestra perfectamente docil. – Es cierto – afirmo Dinny -, Yo lo he visto.

– ?Y el tuyo?

– No pondra inconvenientes.

– Si es asi – repuso Hilary, poniendose a tallar de nuevo la popa de la nave – os casare. No veo razon alguna por la que se deba retrasar el matrimonio, si estais realmente decididos. – Se volvio hacia Jean -. Seria usted una buena alpinista; si la temporada no estuviese terminada, le recomendaria una ascension como viaje de novios. Pero, ?por que no hacen un viaje en un barco pesquero por los mares del norte?

– Tio Hilary – explico Dinny- rechazo un decanato. Es conocido por su ascetismo.

– Fueron los cordones del sombrero los que me decidieron a hacerlo, Dinny. Dejame decir que desde entonces las uvas jamas han estado maduras. No puedo imaginar por que he rechazado una vida de bienestar, tiempo para reproducir todos los barcos del mundo, la posibilidad de ver mi nombre en los periodicos y el placer de ver aumentar mi barriga. Tu tia jamas deja de echarmelo en cara. Si pienso en lo que tio Cuffs hizo con. su dignidad y en el aspecto que presentaba el dia que murio, me veo ante toda mi vida mal aprovechada y me figuro como sere cuando me bajen: del coche funebre. ?Su padre es un hombre energico, senorita Tasburgh?

– ?Oh, se limita a pasar el tiempo! – respondio Jean -. Pero es una consecuencia de la vida en el campo.

– ? No del todo! Pasar el tiempo y creer que uno no lo esta haciendo… es la definicion universal de «El hombre que fue».

– Excepcion hecha -dijo Dinny – del «hombre que jamas fue». Tio, el capitan Ferse ha vuelto hoy repentinamente a casa de Diana.

El rostro de Hilary se puso serio.

– ?Ferse? O es algo terrible o bien es una muestra de la misericordia divina. ?Lo sabe tu tio Adrian?

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