– Si. Yo le he acompanado. Diana estaba fuera. – ?Has visto a Ferse?
– Yo he entrado y le he hablado -dijo lean -. Parecia estar perfectamente cuerdo. No obstante, me ha encerrado con llave en una salita.
Hilare continuaba inmovil.
– Tenemos que decirte adios, tio. Vamos a casa de Michael
– Hasta la vista y muchisimas gracias, senor Cherrell.
– Si – dijo Hilary, ausente -, hay que esperar lo mejor. Las dos muchachas subieron al coche y partieron en direccion a Westminster.
– Es evidente que espera lo peor – observo Jean.
– No es dificil, cuando las dos alternativas son tan terribles.
– ?Gracias!
– No, no – murmuro Dinny -. No era a ti a quien me referia. -Y penso con cuanta firmeza podia Jean seguir por una senda cuando habia comenzado a encaminarse por ella…
Ante la casa de Michael encontraron a Adrian quien, habiendo telefoneado a Hilary, se entero de su cambio de alojamiento. Cuando hubo comprobado que Fleur podia alojar a las dos muchachas, las dejo; pero Dinny, afligida por la expresion de su rostro, corrio tras el. Se dirigia hacia el rio y lo alcanzo en la esquina del Square.
– ?Prefieres estar solo, tio?
– Me satisface tu compania, Dinny. Vamos.
Dinny deslizo una mano debajo de su brazo y marcharon ambos hacia el oeste, a lo largo del Embankment, caminando a buen paso. Dinny no hablaba, prefiriendo que fuera el quien empezara, si lo deseaba.
– ?Sabes? He ido a esa Clinica diversas veces – dijo Adrian al cabo de un rato – para ver como marchaba el estado de Ferse y para asegurarme de que le trataban bien. Me pesa no haber ido alli durante estos ultimos meses. Pero me daba reparo. Acabo de hablar con ellos por telefono. Querian presentarse, pero les he dicho que no lo hagan. ?Que podrian hacer? Admiten que durante las dos ultimas semanas se ha mostrado perfectamente normal. En estos casos, parece que aguardan por lo menos un mes antes de avisar. Ferse mismo dice que estaba normal desde hacia tres meses.
– ?Que clase de sitio es?
– Una casa de campo bastante grande. Solo hay unos diez pacientes; cada uno tiene sus propias habitaciones y su enfermero. Es uno de los mejores lugares que se puedan encontrar. Pero siempre me ha producido una sensacion de horror, con sus muros armados de puas y su aspecto de lugar escondido. No se si soy supersensible, Dinny, pero esta enfermedad me parece realmente demasiado terrible.
Dinny le apreto el brazo.
– A mi tambien. ?Como ha logrado escaparse?
– Estaba tan normal que ya no lo vigilaban. Parece que ha dicho que iba a descansar y se ha zafado durante la hora del almuerzo. Sin duda observo que algunos proveedores llegaban a determinada hora del dia, porque se ha escabullido mientras el portero llevaba adentro los paquetes. Ha hecho a pie el camino hasta la estacion y ha cogido el primer tren. No son mas que veinte millas. Ha debido llegar a la ciudad antes de que se dieran cuenta de su ausencia. Manana ire alli.
– ?Pobrecito tio! – dijo Dinny, con dulzura.
– Querida, asi es la vida. Pero quedarme en suspenso entre dos horrores no es mi sueno predilecto.
– ?Es hereditaria la locura de Ferse? Adrian asintio con un movimiento de cabeza.
– Su abuelo murio delirando. Pero de no ser por la guerra, quiza la locura no se hubiera desarrollado en Ferse. ?Quien sabe? ?Demencia hereditaria? ?Es justo? No, Dinny, yo no creo que la divina misericordia…, Una fuerza creadora que lo abarca todo y una potencia de vision sin principio ni fin son cosas que se comprenden. Pero… no podemos atarlas con correa. ?Piensa en un manicomio! Uno no se atreve a imaginarlo, Y considera lo que significa para esas pobres criaturas el hecho de que uno no se atreva. Las personas sensibles retroceden, de modo que estan a merced de los insensibles. ?Que Dios las ampare!
– Segun tu, Dios no quiere.
– Dios significa la ayuda que el hombre da al hombre. -dijo alguien- Sea como fuere, es la unica idea cierta que de El nos podemos forjar.
– ?Y el demonio?
– Es el mal que el hombre hace al hombre, solo que en esta definicion yo comprenderia tambien a los animales.
– Puro Shelley, tio.
– Y podria ser mucho peor. Pero yo me estoy volviendo el tio malvado que corrompe la ortodoxia de los jovenes.
– Aqui esta Oakley Street. ?Quieres que vaya a preguntarle a Diana si necesita algo?
– ?Que si quiero? Te aguardare en esta esquina, Dinny, y te lo agradezco infinito.
La muchacha anduvo de prisa, no mirando ni a derecha ni a izquierda, y pulso el timbre. La misma doncella abrio la Puerta.
– No quiero entrar, pero, ?podria preguntarle a la senora Ferse, sin que nadie se de cuenta, si se encuentra bien y si necesita algo? Digale que estoy en casa de la senora de Michael Mont, que puedo venir en cualquier momento y quedarme aqui, si ella lo desea.
Durante la ausencia de la doncella tendio el oido, pero no oyo ningun rumor hasta que la doncella volvio.
– La senora ha dicho, senorita, que le da las gracias de todo corazon, y que no dejara de mandarla a buscar si la necesita. – De momento se encuentra bien, senorita, pero, Dios mio, «estamos» todas en tal estado… Esperemos lo mejor. Le envia a usted carinosos recuerdos, senorita, y dice que el senor Cherrell no este preocupado.
– Gracias- dijo Dinny-. Saludela afectuosamente de parte nuestra y digale que todos estamos… dispuestos.
Luego, apresuradamente, sin mirar a su alrededor, volvio donde Adrian la aguardaba. Le repitio el recado y continuaron su camino.
– Colgados en el aire – se lamento Adrian -. ?Existe algo mas atormentador? ?Y hasta cuando, Senor, hasta cuando? Pero, como dice Diana, es menester que no nos preocupemos.
Y emitio una risita forzada. Empezaba a oscurecer y bajo aquella luz desalentadora, que no pertenecia ni al dia ni a la noche, los extremos desiguales de las calles y de los puentes parecian escualidos e inconsistentes. El crepusculo termino. A la luz de los faroles las formas de las cosas volvieron a comparecer y los perfiles se suavizaron.
– Mi querida Dinny – dijo Adrian -, no me siento en condiciones de seguir andando. Creo que hariamos mejor en regresar.
– Entonces ven a cenar a casa de Michael, tio… ?por favor!
Adrian meneo la cabeza.
– Los esqueleticos no deberian asistir a los banquetes. No se como soportarme a mi mismo, como estoy seguro que decia tu vieja ninera.
– No, no lo decia. Era escocesa. ?Ferse es un nombre escoces?
– Puede que lo fuera en su origen. Pero Ferse procede del West Sussex, por la parte de los- Downs. Es hijo de una antigua familia.
– ?Tu crees que las familias antiguas son extranas?
– No se por que. Cuando hay un caso de extravagancia en una familia antigua, naturalmente llama la atencion en vez de pasar inadvertido. Los miembros de las familias antiguas no se casan entre si, como sucede con los campesinos.
Intuyendo las cosas que podian distraerle, Dinny continuo – Tio, ?crees que la antiguedad de una familia resulta en cierta manera una ventaja?
– ?Que es la antiguedad? Bajo determinado aspecto, todas las familias son igualmente antiguas. Pero si piensas en las cualidades resultantes de las alianzas hechas durante varias generaciones en la misma clase social, bueno…, no se, desde luego se obtiene una buena raza, dando a esta palabra el sentido que le damos hablando de perros o de caballos. Pero se puede lograr lo mismo en todas las circunstancias fisicas favorables: tanto en los montes como a orillas del mar, dondequiera que las condiciones sean buenas. Una estirpe sana produce una estirpe sana. Esto es evidente. Conozco unos villorrios en el extremo norte de Italia donde no existe una sola
