– Por lo que me dijo tu tio, no hubieses debido leerlo.
– Oh, ahora uno lo lee todo, tia. Eso no significa nada. Lady Mont miro primero a una de sus sobrinas y luego a la otra.
– Bien – dijo, misteriosamente -, tambien esta la Biblia. Blox!
– ?Milady?
– Tomaremos el cafe en el vestibulo, sobre el tigre. Y ponga unos tacos en la chimenea. Mi Vichy.
Cuando hubo- bebido su vaso de Vichy se levantaron.
– ?Es maravillosa! -murmuro Clara al oido de – Dinny.
– ?Que estais haciendo a proposito de Hubert? – inquirio lady Mont, una vez frente a la chimenea del vestibulo.
– Sudamos, tia.
– Le he dicho a Wilmet que hable de ello con Hen. Esta en relacion con los reales, ?sabeis? Luego esta la aviacion. ?No podria volar a alguna parte?
– Tio Lawrence salio fiador por el.
– No le importaria. Podemos prescindir de James, pues tiene adenoides. Tambien podriamos tener a un hombre solo en lugar de Boswell y Johnson.
– Pero a Hubert si le importaria.
– Quiero a Hubert -repuso lady Mont -, y estando casado es demasiado pronto. ?Aqui llega el taco!
Entro Blox trayendo el cafe y los cigarrillos, seguido de James, que portaba un tronco de madera de cedro. Lady Mout preparo el cafe, en medio de un religioso silencio.
– ?Azucar, Dinny?
– Dos cucharaditas, por favor.
– Yo, tres. Se que me engorda. ?Tu, Clara? – Una, por favor.
Las muchachas lo bebieron paladeandolo, y Clara suspiro – ?Estupendo!
– Tia Em, ?por que tu cafe es siempre mejor que cualquier otro?
– Estoy de acuerdo – asintio su tia -. A proposito de aquel pobre hombre, Dinny, me alegre mucho al saber que no os habia mordido. Ahora Adrian podra casarse con Diana. Es un consuelo.
– Aguardara algun tiempo, tia. Tio Adrian se va a America.
– Pero, ?por que?
– Todos hemos pensado que es lo mejor.
– – Cuando se vaya al cielo – dijo lady Mont -, alguien tendra que acompanarle, pues de otro modo no llegara.
– Seguramente tendra un sitio reservado.
– Eso no se sabe. El Rector hizo un sermon sobre este tema.el pasado domingo.
– ?Predica bien?
– Bueno, agradablemente.
– Supongo que era Jean quien le redactaba los sermones.
– Si, antes tenian mas chispa. Dinny, ?de donde he sacado esta palabra?
– De Michael, probablemente.
– Siempre las sabe todas. El Rector dijo que debemos mortificarnos. Vino aqui a almorzar.
– Y se atiborro bien, ?verdad? Si.
– ?Cuanto pesa, tia Em?
– Sin ropa… no lo sabria decir. – Pero, ?y con ropa?
– ?Oh, bastante! Quiere escribir un libro. – ?Sobre que?
– Sobre los Tasburgh. Hubo aquella que fue enterrada, y despues vivio en. Francia, solo que por nacimiento era una Fitzherbert. Luego aquella que lucho en la batalla de Spa
– Navarino. Pero, ?es cierto eso?
– Si, pero la gente decia que no. El reverendo aclarara este particular. Luego hubo el Tasburgh que fue decapitado y se olvidaron de escribirlo. El Rector lo ha descubierto.
– ?Bajo que reinado?
– No puedo aclararme con eso de los reinados, Dinny. Me parece que fue durante el de Eduardo VI… ?o fue bajo el de Eduardo IV? Tenia la nariz colorada. Luego el que se caso con una de nosotras. Puede que se llamase Roland, pero puede que no. Pero hizo algo notable y le quitaron las tierras. Rehuso conformarse. ?Que significa eso?
– Significa que era catolico bajo un reinado protestante. – Antes le quemaron la casa. Esta en el
– ?Que interesante!
– Lo robado fueron mermeladas, cubiertos de plata, pollos, ropa blanca, y creo que su paraguas, o algo tan ridiculo.
– ?Cuando sucedio todo eso, tia?
– Durante la guerra civil. Era realista. Ahora recuerdo que se llamaba Roland y que ella se llamaba Elizabeth como tu, Dinny. La historia se repite.
Dinny miro el tronco que ardia.
– Luego hubo el ultimo almirante. Este vivio bajo Guillermo IV y murio borracho. El Rector dice que esto no es cierto y que tiene pruebas de ello. Dice que pesco un resfriado, bebio ron y le sento como un tiro… ?De donde he sacado esta expresion?
– Algunas veces yo la uso, tia.
– Si. De modo que hubo una porcion, sin contar los que no hicieron nada de particular, remontandose a la epoca de Eduardo el Confesor o algun otro. Quiere probar que ellos son mas antiguos que nosotros, ?el insensato!
– ?Oh, tia! – murmuro Dinny -. ?Quien leeria un libro asi?
– No lo se. Pero se divertira trabajando en el y le servira para quedarse despierto. ?Ah!, ahi viene Alan. Clara, todavia no has visto el lugar en que estaban filas portulacas. ?Quieres que vayamos a dar un paseo?
– Tia Em, no tienes el mas minimo pudor -le dijo Dinny al oido -. Y eso no esta bien.
– «Si no te sale a la primera…» ?Recuerdas, Dinny? Aguarda, Clara. He de coger mi sombrero.
Se marcharon.
– ?De modo que ha terminado tu permiso, Alan? – pregunto Dinny, al quedarse a solas con el joven -. ?Donde estas destinado?
– En Portsmouth. – ?Es bonito?
– Podria ser peor. Dinny, quiero hablarte de Hubert. ?Que sucedera si las cosas no marchan bien en el tribunal la proxima vez?
Dinny perdio toda su efervescencia. Se sento sobre un cojin, al lado del fuego, y miro hacia arriba con ojos perturbados.
– r Me he informado bien – anadio Alan -. El secretario de Estado tiene dos o tres semanas de tiempo para examinar la cuestion. Luego, si el la confirma, lo enviaran lo mas pronto posible. Supongo que partiria desde Southampton.
– Tu no crees que lleguen hasta ese punto, ?verdad?
– No lo se – contesto el, sombriamente-. Pongamonos en el caso de que un boliviano hubiese matado a alguien aqui y hubiera regresado a su pais. Sentiriamos una necesidad urgente de que volviera, ?no es asi? Y, por supuesto, hariamos todo cuanto fuera posible para echarle el lazo.
– ?Pero es fantastico!
El joven la miro con una compasion extremadamente resuelta.
– Confiemos en lo mejor; pero si las cosas marcharan mal, habra que hacer algo. Yo no lo soportare y Jean tampoco. – Pero, ?que se puede hacer?
El joven Tasburgh dio una vuelta por el vestibulo, examinando las puertas. Luego, inclinandose hacia ella, dijo
