lugar a dudas, lo que pretendian los fabricantes. A veces, Celeste se encontraba a si misma intentando eludir de modo consciente una idea que le rondaba por la cabeza: no eran tan solo las cosas que poseia, sino su vida en si, la que carecia de peso o consecuencias duraderas, sino que estaba programada, de hecho, para que se estropeara a la primera oportunidad que se presentara, a fin de que cualquier otra persona pudiera reciclar las pocas piezas buenas que sobrasen, mientras el resto de ella desapareceria.

Alli estaba pues, planchando y pensando en sus partes desechables cuando, a los diez minutos de haber comenzado el telediario, el presentador miro con seriedad a la camara y comunico que la policia estaba buscando al responsable de un crimen atroz que se habia perpetrado en las cercanias de uno de los bares del barrio. Celeste se acerco al televisor para subir el volumen y el presentador anuncio:

– Esta historia y la informacion meteorologica despues de la publicidad.

A continuacion, Celeste se encontro mirando las manos muy cuidadas de una mujer que intentaba fregar una bandeja que tenia toda la pinta de que la hubieran sumergido en caramelo caliente; una voz pregonaba las ventajas de utilizar ese liquido lavavajillas nuevo y mejor, y a Celeste entraron ganas de ponerse a gritar. De alguna manera, las noticias eran como aquellos aparatos desechables: ideados para enganar y engatusar, para reirse de la credulidad de la gente sin que esta se diera cuenta, ya que la gente creia, una vez mas, que cumplirian con lo prometido.

Graduo el volumen y reprimio el deseo de arrancar el boton barato de la television de mierda que tenian; despues volvio a la tabla de planchar. Hacia una media hora que Dave habia salido con Michael para comprarle unas rodilleras y una mascara. Le habia dicho que ya oiria las noticias por la radio, pero Celeste ni se habia molestado en mirarle a los ojos para ver si le mentia. Michael, con lo bajo y delgado que era, habia demostrado ser un receptor excelente; su entrenador, el senor Evans, lo habia calificado de «portento» y le habia dicho que, considerando su edad, tenia un «misil balistico» por brazo. Celeste penso en los ninos que habia conocido en su propia infancia y que jugaban en la misma posicion; solian ser ninos corpulentos, con nariz chata y sin incisivos, y le expreso sus temores a Dave.

– Las mascaras que fabrican hoy en dia, carino, son como jaulas para tiburon. Si las golpearas con una carretilla, seria esta la que se rompiera.

Habia tardado un dia en pensarselo y en comunicarle a Dave lo que habia decidido. Michael podria jugar de receptor o en cualquier otra posicion siempre que tuviera el mejor equipo posible y, ahi estaba el punto clave, si nunca se dedicaba al rugby profesional.

Dave, que nunca habia jugado al rugby, asintio despues de una discusion superficial de tan solo diez minutos.

Asi pues, habian salido a comprar el equipo para que Michael pudiera seguir los pasos de su padre; mientras tanto, Celeste no apartaba los ojos del televisor, y mantenia la plancha en alto sobre una camisa de algodon en el instante en que terminaba un anuncio de comida para perros y que volvian las noticias.

Ayer por la noche en AlIston -declaro el presentador y a Celeste le dio un vuelco el corazon-, una estudiante de segundo curso de la Universidad de Boston fue agredida por dos hombres a la salida de un local nocturno muy popular. Las fuentes dicen que la victima, Carey Whitaker, fue atacada con una botella de cerveza y en este momento se encuentra en estado critico en…

En aquel momento, mientras le llovian hacia adentro del escote terroncitos de arena humeda, tuvo la sensacion de que no iban a decir nada sobre la agresion o el asesinato de un hombre delante del Last Drop. Y cuando empezaron con la informacion meteorologica y anunciaron que despues pasarian a los deportes, ya no tenia ninguna duda.

Por entonces, ya tenian que haber encontrado al hombre. En el caso de que hubiera muerto («Carino, es posible que haya matado a un hombre»), los periodistas ya se habrian enterado a traves de las fuentes informativas del distrito, por los informes policiales o escuchando las radios de los coches patrulla.

Existia la posibilidad de que Dave hubiera sobrestimado el alcance de su agresion al atracador. O tal vez dicho atracador, o quienquiera que fuera, hubiera conseguido arrastrarse hasta algun lugar para lamerse las heridas, cuando Dave se marcho, A lo mejor lo que habia visto colarse por el desague del fregadero la noche anterior no eran trozos de cerebro. Pero ?de donde venia toda aquella sangre? ?Como era posible que alguien pudiera sobrevivir, y mucho menos seguir andando, despues de haber perdido tanta sangre?

Cuando hubo acabado de planchar el ultimo par de pantalones y ya lo habia guardado todo en su propio armario, en el de Dave yen el de Michael, regreso a la cocina y se quedo de pie en medio, sin saber que iba a hacer a continuacion. Retransmitian un partido de golf por la television; los golpes suaves de la pelota y el sonido seco y apagado de los aplausos calmaron por un momento algo que habia dentro de ella y que le habia inquietado toda la manana. Era algo mas que sus problemas con Dave y el hecho de que su historia no cuadrara; aun asi, al mismo tiempo tenia algo que ver con todo aquello, con la noche pasada y por haberlo visto entrar cubierto de sangre por la puerta del lavabo, toda aquella sangre que le goteaba de los pantalones y que manchaba las baldosas, brotando de la herida y tinendose de rosa mientras giraba camino del desague.

El desague. Eso era lo que habia olvidado. La noche anterior le habia dicho a Dave que limpiaria con lejia las tuberias de debajo del fregadero para eliminar todo rastro de pruebas. Se puso a ello de inmediato; se arrodillo en el suelo de la cocina, abrio el armario de debajo del fregadero y se quedo mirando los productos de limpieza y los trapos hasta que vio la llave inglesa en la parte trasera del armario. Fue a alcanzarla, intentando no hacer caso de la fobia que sentia cada vez que tenia que meter la mano alli dentro; siempre tenia esa sensacion irracional de que habia una rata esperandole debajo del monton de trapos, esnifando el aire al olerle la piel, levantando el hocico de entre los trapos, con los bigotes temblorosos…

Agarro la llave inglesa con rapidez, y despues la sacudio entre los trapos y los productos de limpieza, a sabiendas de que el miedo que tenia era infundado, pero con determinacion, que por algo las llamaban fobias. No le gustaba nada tener que meter la mano en lugares bajos y oscuros. Rosemary habia tenido un miedo atroz a los ascensores; su padre habia detestado las alturas, y a Dave le daban sudores frios cada vez que tenia que ir al sotano.

Coloco un cubo debajo de la tuberia por si salia un exceso de agua. Se puso boca arriba, levanto el brazo y desenrosco el sifon con la llave inglesa; despues le fue dando vueltas con la mano hasta que se solto, y el agua empezo a caer a borbotones dentro del cubo de plastico. Por un instante temio que la cantidad de agua fuera a rebasar el cubo, pero enseguida se convirtio en un simple goteo, y vio como un montoncito oscuro de pelos y unos cuantos granos de maiz caian al cubo despues del agua. A continuacion, tenia que desenroscar la tuerca mas cercana a la pared trasera del armario; eso le costo un buen rato, pues se resistia, y IIego un momento en que Celeste tuvo que empujar con los pies en el suelo del armario y que estirar de la llave inglesa con tanta fuerza que por un instante tuvo miedo de que esta o su muneca se fueran a partir en dos. Al cabo de un rato la tuerca cedio, tan solo una fraccion de centimetro, con un chirrido estridente y metalico; Celeste volvio a colocar la llave inglesa, estiro de nuevo y consiguio que la tuerca diera dos vueltas, pero se le seguia resistiendo.

Unos minutos mas tarde el tubo entero del desague estaba frente a ella, en el suelo de la cocina. Tenia el pelo y la camisa empapados de sudor, pero experimentaba un sentimiento de logro que rayaba con el triunfo, como si hubiera estado luchando contra algo recalcitrante e indiscutiblemente masculino, musculo contra musculo, y hubiera ganado, Entre el monton de trapos encontro una camisa que le quedaba pequena a Michael; la retorcio con las manos hasta que pudo meterla por la tuberia. La paso por el interior varias veces hasta que tuvo el convencimiento que alli dentro solo quedaban restos de herrumbre; despues coloco la camisa en una bolsita de plastico. Cogio la tuberia y una botella de lejia y salio al porche trasero; una vez alli, echo lejia por un extremo de ella, y dejo que el liquido saliera por el otro lado y fuera a parar a la tierra seca y enmaranada de una maceta cuya planta habia muerto el verano anterior y que llevaba alli todo el invierno esperando que se deshicieran de ella.

Cuando hubo acabado volvio a colocar la tuberia; le parecio mucho mas facil colocarla de lo que le habia parecido sacarla, y enrosco

El sifon de nuevo. Encontro la bolsa de basura en la que habia guardado la ropa de Dave la noche anterior y anadio la bolsa con la camisa hecha jirones de Michael; despues colo el contenido del cubo de plastico, lo tiro en el retrete, limpio el colador con un trozo de papel higienico y tiro el papel dentro de la bolsa que contenia todo lo demas.

Asi pues, alli estaban todas las pruebas.

O como minimo, todas las pruebas que ella podia eliminar. Si Dave le habia mentido sobre el cuchillo, sobre

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