no haber dejado huellas dactilares en ninguna parte, o sobre los posibles testigos de su… ?crimen? ?defensa propia?, entonces no podria hacer nada por ayudarle. Sin embargo, ella habia aceptado el desafio en su propia casa. Habia transigido con todo lo que el le habia impuesto desde que llegara a casa la noche anterior y lo habia solucionado. Lo habia conseguido. Volvia a sentirse mareada y poderosa, mas entusiasta y mas util que nunca, y se dio cuenta, de forma repentina y agradable, de que aun era joven Y fuerte, y que desde luego no era una tostadora desechable ni ningun aspirador roto. Habia sobrevivido a la muerte de sus padres, a anos de problemas financieros, al susto de la neumonia de su hijo cuando este solo contaba con seis meses de edad, y no por ello se habia vuelto mas debil, tal y como habia creido, sino que estaba solo mas cansada, pero aquello iba a cambiar ahora que habia recordado quien era. Y, sin lugar a dudas, era una mujer que no se acobardaba ante los problemas, sino que los afrontaba y que decia: «De acuerdo, sacalo. Saca lo peor de tu persona. Ya me volvere a levantar, siempre. No tengo ninguna intencion de marchitarme y morir; asi que, ten cuidado».
Recogio la bolsa de basura de color verde del suelo y la retorcio con las manos hasta que se asemejo al cuello descarnado de un hombre viejo; luego la aliso e hizo un nudo en la parte de arriba. Se detuvo, pensando que era extrano que la bolsa le hubiera hecho pensar en el cuello de un anciano. ?De donde le debia de venir aquella imagen? Se percato de que el televisor se habia quedado sin imagen. Hacia un momento, Tiger Woods se paseaba por el
Se oyo un pitido y en la pantalla aparecio una linea blanca. Celeste supo que si se habia fundido el tubo de imagen del televisor, lo tiraria al porche. En aquel preciso momento y sin tener en cuenta las consecuencias.
Pero la Iinea blanca dio paso al plato del telediario. La presentadora, que parecia nerviosa y preocupada, dijo: «Interrumpimos la emision para contarles una historia desgarradora. Valerie Corapi, nuestra enviada especial, se encuentra en la entrada del Penitentiary Park de East Buckingham, en el que la policia ha emprendido la busqueda en gran escala de una mujer desaparecida. ?Valerie?».
Celeste vio que el plano del estudio daba paso a una toma desde un helicoptero. Era una confusa vision aerea de la calle Sydney y del Penitentiary Park y de lo que parecia un ejercito de policias moviendose por todas partes. Diviso docenas de diminutas figuras, negras como hormigas por la distancia, que atravesaban el parque; tambien habia botes de policia en el canal. Una hilera de aquellas figuras se dirigia con resolucion hacia la arboleda que rodeaba la pantalla del antiguo autocine.
El helicoptero fue de un lado a otro a causa de una rafaga de viento y el objetivo de la camara se desenfoco; por un instante Celeste se encontro contemplando la zona del otro lado del canal, Shawmut Boulevard y su extension de poligonos industriales.
– En este mismo momento, nos encontramos en East Buckingham, donde, a primera hora de la manana, la policia inicio una busqueda en gran escala de una mujer desaparecida, y que prosigue ya bien entrada la tarde… Fuentes desconocidas han confirmado al Canal Cuatro que el coche abandonado de la mujer presenta indicios de que pueda haberse perpetrado en el un hecho abyecto. Bien, Virginia, esto… no se si lo puedes ver…
La camara del helicoptero dio un nauseabundo giro de ciento ochenta grados, dejo de enfocar los poligonos industriales de Shawmut y mostro un coche azul oscuro que estaba aparcado en la calle Sydney; la puerta estaba abierta y tenia toda la pinta de estar abandonado, mientras la policia daba marcha atras a un camion para remolcarlo con el.
La periodista continuo:
– Lo que estan viendo en estos momentos es, segun me han informado, el coche de la mujer desaparecida. La policia lo encontro esta manana e inicio la busqueda de inmediato. Ahora bien, Virginia, nadie nos ha confirmado el nombre de la mujer desaparecida o los motivos de una presencia policial, que, como puedes ver, es desmesurada. Sin embargo, fuentes proximas a Canal Cuatro han corroborado que la busqueda parece centrarse alrededor de la pantalla del antiguo autocine, que, como es bien sabido por todos, se usa como escenario teatral en verano. Pero lo que estamos viendo en este momento no tiene nada de ficticio, sino que es real. ?Virginia?
Celeste intentaba descifrar lo que acababa de oir. No estaba muy segura de lo que habian dicho, a excepcion de que, de hecho, la policia habia ocupado su barrio, como si lo hubieran tomado.
La presentadora tambien parecia un poco confundida; daba la impresion de que le dijeran, en una lengua que ella no comprendia, que debia interrumpir la emision. Acabo diciendo: -«Les mantendremos informados del desarrollo de esta noticia… a medida que nos llegue mas informacion. Ahora devolvemos la conexion a nuestra programacion habitual».
Celeste cambio de cadena repetidas veces, pero, segun parecia, ninguna de las otras cadenas daba aun informacion sobre aquella historia; asi pues, volvio al golf y dejo el volumen bien alto.
Alguien de las marismas habia desaparecido. Habian encontrado el coche abandonado de una mujer en la calle Sydney. Pero la policia no acostumbraba hacer un gran despliegue de fuerzas, era algo importante, pues habia visto coches patrulla de los federales y de los estatales en la calle Sydney, para tratarse simplemente de que una mujer hubiera desaparecido. Debia de haber algo en aquel coche que hubiera sugerido violencia. ?Que habia dicho la periodista?
Indicios de algun acto abyecto. Eso era.
Estaba convencida de que habian encontrado sangre. No podia ser otra cosa. Pruebas. Contemplo la bolsa que aun llevaba enroscada en la mano y penso:
«Dave».
11. LLUVIA ROJA
Jimmy estaba de pie al otro lado de la cinta policial, ante una barrera desordenada de policias, mientras Sean se alejaba entre los matorrales y se adentraba en el parque, sin volver la vista atras ni una sola vez.
– Senor Marcus -le dijo Jefferts, uno de los polis, ?quiere que le traiga un cafe o cualquier otra cosa?
El policia observo la frente de Jimmy, y este sintio un aire de desprecio y de lastima en la mirada insegura del poli y en la forma de rascarse la barriga con el dedo pulgar. Sean les habia presentado: le habia dicho a Jimmy que aquel era el agente Jefferts, un buen hombre, y a Jefferts le habia dicho que Jimmy era el padre de la mujer que… era la propietaria del coche abandonado, que le llevara cualquier cosa que pudiera necesitar y que le presentara a Talbot cuando esta llegara. Jimmy se imagino que Talbot debia de ser una psicologa del cuerpo de policia o alguna asistente social despeinada con un monton de facturas universitarias por pagar y un coche que olia a Burger King.
Paso por alto el ofrecimiento de Jefferts y cruzo al otro lado de la calle donde estaba Chuck Savage.
– ?Como estas, Jimmy?
Jimmy nego con la cabeza, convencido de que empezaria a vomitar si intentaba expresar en voz alta todo lo que sentia.
– ?Llevas el telefono movil?
– Si, claro.
Chuck registro la cazadora con las manos. Dejo el telefono en la mano abierta de Jimmy, este marco 003 y le salio una voz grabada que le preguntaba la ciudad y el estado desde el que llamaba; dudo unos instantes antes de contestar, y se imagino como las palabras viajarian a traves de kilometros y kilometros de cable de cobre hasta ir a parar vertiginosamente al alma de algun colosal ordenador con luces rojas en vez de ojos.
– ?Que listado? -pregunto el ordenador.
– Chuck E. Cheese's.
Jimmy sintio una oleada repentina de terror amargo al tener que pronunciar un nombre tan ridiculo en medio de la calle y cerca del coche vacio de su hija. Deseaba colocar el telefono entre los dientes, morderlo y oir como se rompia.
Cuando consiguio el numero de telefono y marco, tuvo que esperar a que llamaran a Annabeth por el altavoz. Quienquiera que fuera que hubiera contestado el telefono no habia apretado la tecla de espera, tan solo apoyo el auricular en un mostrador, y Jimmy podia oir los ecos metalicos del nombre de su mujer: «Se ruega a Annabeth Marcus que se ponga en contacto con el personal de recepcion. Annabeth Marcus». Le llegaba el sonido del repique de campanas y de ochenta o noventa ninos corriendo de un lado a otro como locos, estirandose el pelo y gritando, entremezclado con voces desesperadas de adultos que intentaban comunicarse a pesar de todo el
