victima. Asimismo, Sean tambien seria el encargado de redactar el informe del caso y de hacer creer a la gente, como minimo, que lo daba por concluido.
Sin embargo, el Departamento de Policia de Boston podia reclamar el caso. Friel era el que tenia autoridad para decidir si les pasaba el caso, no solo porque el parque estuviera rodeado de terrenos municipales, sino tambien porque el primer intento de acabar con la vida de la victima se habia producido dentro de la jurisdiccion civil. Sean estaba seguro de que ese caso llamaria la atencion. Se habia perpetrado un homicidio en un parque de la ciudad y, ademas, habian encontrado a la victima cerca de un lugar que se estaba convirtiendo a toda velocidad en uno de los puntos mas importantes de la cultura local y juvenil de la ciudad. Sin ningun motivo aparente. Sin ningun rastro del asesino, a no ser que se hubiera quitado la vida junto a Katie Marcus, lo cual parecia muy poco probable, ya que el ya se habria enterado. Seria un gran caso para los medios de comunicacion, sin lugar a dudas, ya que no habia habido casos similares en toda la ciudad en los dos ultimos anos. ?Mierda! La prensa llenaria el parque hasta los topes.
Sean no lo deseaba, pero si la experiencia previa le servia de barometro, eso queria decir que probablemente se lo asignarian. Bajo por una cuesta que se dirigia hacia la pantalla del autocine, con los ojos puestos en Krauser y Friel, intentando leer el veredicto por sus ligeros movimientos de cabeza. Si la que se encontraba alli era Katie Marcus, y Sean no tenia ninguna duda de ello, las marismas estallarian de ira. No pensaba en Jimmy, que se quedaria en un estado catatonico, sino en los hermanos Savage. En la Unidad de Delitos Mayores los expedientes de cada uno de aquellos cabronazos eran tan gruesos que no pasa han por una puerta. Y eso solo hacia referencia a los delitos estatales. Sean conocia a tipos del Departamento de Policia de Boston que decian que un sabado por la noche sin que encerraran, como minimo, a uno de los Savage, era como un eclipse solar: los demas policias tenian que comprobarlo por si mismos porque no se lo creian.
En el escenario que habia debajo de la pantalla, Krauser hizo un gesto de asentimiento y Friel volvio la cabeza y estuvo mirando a su alrededor hasta que encontro a Sean. En ese momento Sean supo que el caso era de el y de Whitey. Sean vio gotas de sangre en algunas hojas que conducian a la parte inferior de la pantalla, y unas cuantas mas en las escaleras que llevaban a la puerta.
Connolly y Souza dejaron de observar las gotas de sangre de las escaleras, miraron a Sean con gesto cenudo, y volvieron a examinar las grietas que habia entre los escalones, Karen Hughes abandono la posicion de cuclillas y Sean oyo el zumbido de su camara cuando apreto un boton con el dedo y el carrete se rebobino hasta el final. Metio la mano en el bolso para sacar un carrete nuevo y abrio la parte trasera de la camara de un golpe; Sean se percato de que el pelo rubio ceniza se le habia oscurecido en la sien y en el flequillo. Le dirigio una mirada inexpresiva, dejo caer el carrete usado dentro del bolso y coloco el nuevo en la camara.
Whitey estaba de rodillas junto al ayudante del medico forense y Sean oyo que decia «?que?», con un penetrante susurro.
– Lo que ha oido.
– Ahora esta seguro, ?verdad?
– No al cien por cien, pero casi.
– ?Mierda!
Whitey se dio la vuelta al tiempo que Sean se acercaba, nego con la cabeza e hizo un gesto de asentimiento con el dedo pulgar al ayudante del forense.
Al subir las escaleras y colocarse tras ellos, Sean contemplo el lugar con mas claridad. Observo la puerta de entrada y el cadaver que estaba alli dentro, apretujado; entre pared y pared no debia de haber mas de un metro de anchura y el cadaver estaba apoyado de espaldas contra la pared a su izquierda, con los pies levantados y empujando la pared de su derecha, por lo que la primera impresion que tuvo Sean fue la de ver un feto a traves de la pantalla de un sonograma. El pie izquierdo estaba al descubierto y cubierto de barro. Lo que quedaba del calcetin le colgaba alrededor del tobillo, arrugado y rasgado. Llevaba un zapato negro sencillo y sin tacon, en el pie derecho, y estaba cubierto de barro seco. Incluso despues de haber perdido un zapato en el jardin, habia seguido con el otro puesto. Era muy probable que el asesino le hubiera ido pisando los talones todo el rato. Y aun asi, habia ido hasta alli para esconderse, lo que hacia pensar que debio de despistarle en algun momento a causa de algo que le hiciera reducir la marcha.
– Souza -grito.
– ?Si?
– Llama a algunos policias para que vengan a examinar el camino que llega hasta aqui. Mirad entre los arbustos para ver si encontrais jirones de ropa, trozos de piel o cosas por el estilo.
– Ya tenemos a un tipo que se encarga de buscar huellas dactilares.
– Si, pero necesitamos mas gente. ?Te encargas tu?
– De acuerdo.
Sean volvio a mirar el cadaver. Llevaba unos ligeros pantalones de color oscuro y una blusa azul marino con cuello ancho. La chaqueta era de color rojo
Y de alguna manera habia acabado encajada en aquel pasillo estrecho; lo ultimo que vio fueron las paredes mohosas, y con toda seguridad tambien fueron lo ultimo que olio.
Parecia que hubiera llegado hasta alli para escapar de una lluvia roja, y, sin embargo, el aguacero le habia cubierto el pelo y las mejillas, y le manchaban la ropa humedas hileras de sangre. Tenia las rodillas apretadas contra el pecho, el codo derecho apoyado en la rodilla derecha, el puno apretado contra la oreja, por lo que, una vez mas, a Sean le hizo pensar en una nina mas que en una mujer, acurrucada e intentando mantener a raya algun estridente sonido. «Pare, pare -decia el cuerpo-. Pare, por favor.»
Whitey se aparto del camino y Sean se agacho junto a la puerta. A pesar de toda la sangre que le cubria el cuerpo, de los charcos que se habian formado debajo de este y del moho de las paredes que habia alrededor, Sean descubrio el perfume de Katie, muy fugazmente, algo dulce, algo sensual, un aroma muy ligero que le hizo recordar las citas y los coches oscuros de la epoca de instituto, el vacilante manoseo por encima de la ropa y el roce electrico de la carne. Por debajo de la lluvia roja, Sean vio que tenia varios morados oscuros en la muneca, el antebrazo y los tobillos, y supo que en esos lugares la habian golpeado con algo.
– ?Le pegaron?-pregunto Sean.
– Eso parece. Toda esa sangre de la cabeza fue causada por un corte en la coronilla. Es probable que el tipo acabara por romper lo que estaba usando para pegarla, al golpearla tan fuerte.
Apiladas al otro lado y llenando aquel estrecho pasillo de detras de la pantalla, habia unas plataformas de madera y lo que parecian accesorios de escenario: goletas de madera, pinaculos de iglesias y el arco de lo que parecia una gondola veneciana. Era muy probable que no se hubiera podido mover. Una vez alli dentro, no tenia escapatoria. Si aquel que la perseguia la encontraba, no habia duda de que iba a morir. Y la habia encontrado.
El asesino le habria dado con la misma puerta al abrirla, y ella se habria acurrucado para proteger el cuerpo con lo unico que tenia, sus propios miembros. Sean estiro el cuello y observo de cerca el puno cerrado y el rostro. Tambien estaba cubierto de sangre, y tenia los ojos tan apretados como la muneca, como si deseara que todo acabara; tenia los parpados cerrados, en un principio por el miedo, pero en ese momento por el rigor mortis.
– ?Es ella? -le pregunto Whitey Powers.
– ?Eh?
– ?Es Katherine Marcus?
– Si -respondio Sean.
Tenia una pequena cicatriz curvilinea por debajo del lado derecho de la barbilla, que apenas era perceptible y que se habia borrado con el tiempo, pero que todo el mundo percibia cuando veia a Katie por el barrio, ya que el resto de su cuerpo rozaba la perfeccion; su rostro era una magnifica replica de la belleza oscura y angulosa de su madre combinada con el atractivo mas ajado, los ojos claros y el pelo rubio de su padre.
– ?Esta seguro al cien por cien? -le pregunto el ayudante del medico forense.
– Al noventa y nueve por ciento -le respondio Sean-. Haremos que el padre la identifique en el deposito de cadaveres. Pero si, es ella.
– ?Le has visto la nuca?
Whitey se inclino hacia delante y le levanto el pelo de los hombros con la ayuda de un boligrafo.
