salido con Bobby y el estaba como loco; ademas, por el motivo que sea, no le caigo bien a su padre, por lo que teniamos que mantener nuestra relacion en secreto. A veces no me decia adonde iba, ya que supongo que iba a encontrarse con Bobby para convencerle de que lo suyo habia terminado. No lo se. Esa noche me dijo que se iba a casa.

– ?No le caes bien a Jimmy Marcus? -pregunto Sean-. ?Por que?

Brendan se encogio de hombros y respondio:

– No tengo ni la mas remota idea. Pero dijo a Katie que no queria que se acercara a mi.

– ?Que? -exclamo la madre-. ?Ese ladron se cree que es mejor que mi familia?

– No es un ladron -apunto Brendan.

– Era realmente un ladron -insistio la madre-. Eso, por muchos titulos que tengas, no lo sabias, ?verdad? Siempre habia sido un ladron de pacotilla. Y su hija, con toda probabilidad, habria heredado sus mismos genes. Habria sido igual de mala. Considerate afortunado, hijo.

Sean y Whitey intercambiaron miradas. Esther Harris era, sin lugar a dudas, la mujer mas despreciable que Sean jamas hubiera conocido. Era mala de verdad.

Brendan Harris abrio la boca para contestar a su madre, pero la volvio a cerrar.

– Katie llevaba folletos de Las Vegas en su mochila -declaro Whitey-. Nos han contado que tenia intenciones de irse alli. ?Contigo, Brendan?

– Nosotros -Brendan mantuvo la cabeza baja-, nosotros, si, nos ibamos a ir a Las Vegas. Teniamos intencion de casarnos, hoy precisamente.- Alzo la cabeza y Sean vio como las lagrimas brotaban desde sus ojos enrojecidos. Brendan se las seco con la palma de la mano antes de que le resbalaran por las mejillas-. Eso era lo que habiamos planeado, ?vale?

– ?Pensabas abandonarme?- exclamo Esther Harris-. ?Pensabas irte sin decirme nada?

– Mama, yo…

– ?Igual que tu padre? Ya veo. ?Pensabas dejarme con tu hermano pequeno, ese que nunca dice nada? ?Es eso lo que pensabas hacer, Brendan?

– Senora Harris -interrumpio Sean-, seria conveniente que nos concentraramos en el tema que nos ocupa. Brendan podra explicarselo mas tarde.

Le lanzo una de aquellas miradas a Sean que este habia visto en muchos presos habituales y en algunos psicopatas de tres al cuarto, una mirada que indicaba que en ese momento ni siquiera valia la pena prestarle atencion, pero que si la hacia enfadar, lo solucionaria dejandole cubierto de morados.

Volvio a mirar a su hijo y exclamo:

– ?Pensabas hacerme eso? ?Eh?

– Mira, mama…

– ?Que mire, que? ?Que mire, que? ?Eh? ?Que te he hecho yo para que me trates asi? ?Eh? ?Lo unico que he hecho es criarte, darte de comer y comprarte aquel saxofon para navidades que nunca has aprendido a tocar! ?Aun no lo has sacado del armario, Brendan!

– Mama…

– No, vete a buscarlo. Muestrales a estos hombres lo bien que tocas. Ve a buscarlo.

Whitey miro a Sean como si no se pudiera creer aquella mierda.

– Senora Harris -dijo-, no creo que sea necesario.

Al encenderse otro cigarrillo, la cabeza de la cerilla salto por su enfado. Anadio:

– Lo unico que he hecho es darle de comer, comprarle ropa y criarle.

– Si, senora -asintio Whitey, en el preciso instante en que alguien abria la puerta principal y dos ninos, con monopatines debajo del brazo, entraban en el piso.

Debian de tener unos doce anos, o tal vez trece, y uno de ellos era muy parecido a Brendan: tenia el mismo pelo oscuro y el mismo atractivo, pero en sus ojos habia algo de la madre, una escalofriante falta de concentracion.

– Hola -dijo el otro nino cuando entraron en la cocina.

Al igual que el hermano de Brendan, parecia pequeno para su edad, y tenia que cargar con la maldicion de un rostro largo y hundido, una cara desagradahle de viejo en un cuerpo de nino, que asomaba por debajo de mechones de pelo rubio.

– ?Hola, Johnny! Sargento Powers, agente Devine, este es mi hermano Ray, y su amigo, Johnny O?Shea.

– ?Hola, chicos! -dijo Whitey.

– ?Hola! -respondio Johnny O'Shea.

Ray les hizo un gesto de asentimiento.

– Es mudo -apunto la madre-. Su padre era incapaz de mantener la boca cerrada, pero su hijo no habla. ?La vida es jodidamente injusta!

Ray hizo senas a Brendan con las manos, y este contesto:

– Si, estan aqui por lo de Katie.

– Queriamos ir al parque con el monopatin, pero estaba cerrado -protesto Johnny O'Shea.

– Lo abriran manana -declaro Whitey.

– Han dicho que manana va a llover -dijo el nino, como si ellos tuvieran la culpa de que no pudieran ir con el monopatin a las once de la noche entre semana.

Sean se preguntaba en que momento los padres empezaron a permitir que sus hijos siempre se salieran con la suya.

Whitey se volvio de nuevo hacia Brendan y le pregunto:

– ?Se te ocurre que pudiera tener algun otro enemigo? ?Alguien que, aparte de Bobby O'Donnell, pudiera estar enfadado con ella?

Brendan nego con la cabeza y anadio:

– Era muy buena, senor. Era una persona muy amable. Le caia bien a todo el mundo. No se que mas puedo decirle.

– ?Ya nos podemos ir? -pregunto O'Shea.

Whitey, mirandole con el entrecejo fruncido, le pregunto:

– ?Os lo ha prohibido alguien?

Johnny O'Shea y Ray Harris salieron de la cocina y los adultos oyeron como lanzaban los monopatines al suelo de la sala de estar, entraban en el dormitorio de Ray y Brendan, chocaban con todo lo que se encontraban a su paso, tal y como suelen hacer los ninos de doce anos.

– ?Donde estaba entre la una y media y las tres de esta madrugada?- pregunto Whitey a Brendan.

– Durmiendo.

– ?Puede confirmarlo? -pregunto Whitey a la madre.

Se encongio de hombros y respondio:

– No le puedo asegurar que no saltara por la ventana y que no bajara por las escaleras de emergencia. Lo unico que le puedo asegurar es que entro en su habitacion a las diez de la noche y que no le he visto hasta las nueve de esta manana.

Whitey, estirandose en la silla, dijo:

– De acuerdo, Brendan. Tendremos que pedirte que pases por el detector de mentiras. ?Te importaria hacerlo?

– ?Van a arrestarme?

– No, solo queremos que pases por el detector de mentiras.

Brendan, encogiendose de hombros, respondio:

– ?Claro, lo que haga falta!

– Aqui esta mi tarjeta.

Brendan se la quedo mirando. Sin apartar los ojos de la tarjeta, dijo:

– La queria tanto. Yo… Nunca mas sere capaz de sentir lo mismo. Esas cosas nunca suceden dos veces, ?no es verdad? -observo a Whitey y a Sean.

Tenia los ojos secos, pero Sean deseaba eludir el dolor que veia en ellos.

– En la mayoria de los casos, ni siquiera ocurre una vez -declaro Whitey.

Dejaron a Brendan delante de su casa alrededor de la una; el chico habia superado con exito el detector de

Вы читаете Rio Mistico
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату