– ?Ya has apuntado las horas?

Sean asintio con la cabeza, hojeo sus notas y contesto:

– Se marcharon del Curley's Folly a las nueve y media, y luego hicieron una visita rapida al Banshee, al pub Dick Doyle's y al Spire's, acabaron en el McGills a eso de las once y media, y entraron en el Last Drop a la una y diez.

– Y se estrello con el coche una media hora despues.

Sean hizo un gesto de asentimiento.

– ?Te suena alguno de los nombres de la lista del barman?

Sean miro la lista de clientes del sabado por la noche que el barman del McGills habia garabateado en un trozo de papel.

– Dave Boyle -dijo en voz alta cuando vio el nombre.

– ?El mismo tipo del que eras amigo cuando eras un nino?

– Es posible -respondio Sean.

Podriamos ir a hablar con el -sugirio Whitey-. Si te considera amigo suyo, no nos tratara como simples policias ni se callara como un muerto sin motivo aparente.

– Claro.

– Le pondremos en la agenda de manana.

Encontraron a Roman Fallow tomandose un capuchino en el Cafe Society de la colina. Estaba sentado con una mujer que parecia modelo: tenia las rotulas tan marcadas como los pomulos, los ojos un poco saltones, porque le habian estirado tanto la piel del rostro que parecia que se la hubieran pegado al hueso, y llevaba un bonito vestido de verano de color marfil con esas tiras finas que le daban cierto aire sexy y esqueletico a la vez. Sean se preguntaba como era posible y decidio que debia ser por el brillo nacarado de su piel perfecta.

Roman llevaba una camiseta de seda por dentro de unos pantalones de pinzas de lino, y parecia que acabara de salir de un escenario de una de aquellas peliculas antiguas de la RKO que filmaban en La Habana o en Key West. Sorbia su capuchino y hojeaba el periodico con su chica; Roman leia la seccion de negocios, mientras que su modelo pasaba las paginas de la seccion de estilo.

Whitey se acerco una silla y exclamo:

– ?Hola, Roman! ?Venden tambien ropa de hombre en la tienda donde te has comprado esa camisa?

Roman, sin apartar la mirada del periodico, se metio un trozo de cruasan en la boca y exclamo:

– ?Hola, sargento Powers! ?Como esta? ?Que tal te va el Hyundai?

Whitey se rio entre dientes mientras Sean se sentaba a su lado, y respondio:

– Roman, viendote en un lugar como este, juraria que eres un ejecutivo mas, dispuesto a levantarte por la manana y a hacer unas cuantas operaciones bursatiles desde tu iMac.

– Tengo un ordenador personal, sargento.

Roman cerro el periodico y miro a Whitey y a Sean por primera vez.

– ?Ah, hola! -dijo a Sean-. Le conozco de algo.

– Sean Devine, policia del Estado.

– ?Si, si! -exclamo Roman-. Claro, ya le recuerdo. Una vez le vi en los tribunales declarando en contra de un amigo mio. Un traje muy bonito. Sears esta mejorando mucho la calidad de sus articulos, ?no cree? Cada vez son mas modernos.

Whitey echo un vistazo a la modelo y le dijo:

– ?Quieres que te traiga un bistec o algo asi, carino?

– ?Que? -pregunto la modelo.

– ?O tal vez quieres un poco de glucosa en un gota a gota? Te invito.

– No sigas. Esto debe quedar entre nosotros -protesto Roman.

– Roman, no lo entiendo -protesto la modelo.

Roman sonrio y le contesto:

– No te preocupes, Michaela. No nos hagas caso.

– Michaela -repitio Whitey-. ?Que nombre tan bonito!

Michaela no aparto los ojos del periodico.

– ?Que te trae por aqui, sargento?

– Los bollos -respondio Whitey-. La verdad es que me encantan los bollos que hacen aqui. Ah, si, y ademas, ?conoces a una mujer que se llama Katherine Marcus, Roman?

– Claro. -Roman tomo un pequeno sorbo de su capuchino, se limpio el labio superior con la servilleta y la dejo de nuevo sobre su regazo-. He oido decir que la han encontrado muerta esta misma tarde.

– Asi es -corroboro Whitey.

– Cuando pasan cosas asi, nunca es bueno para la reputacion del barrio.

Whitey cruzo los brazos y se quedo mirando a Roman.

Roman se comio otro trozo de cruasan y bebio un poco mas de capuchino. Cruzo las piernas, se seco con la servilleta delicadamente, y sostuvo la mirada a Whitey un momento. Sean penso que eso era lo que mas le empezaba a aburrir de su trabajo: aquellas competiciones de quien la tenia mas grande, todo el mundo intentando ganar, sin nadie que se echara atras.

– Si, sargento -respondio Roman-. Conocia a Katherine Marcus. ?Ha venido hasta aqui para preguntarmelo?

Whitey se encogio de hombros.

– La conocia y ayer por la noche la vi en un bar.

– Ademas intercambio unas cuantas palabras con ella -anadio Whitey.

– Asi es -contesto Roman.

– ?Que le dijo? -le pregunto Sean.

Roman no aparto los ojos de Whitey, como si Sean no mereciera mas atencion de la que ya le habia dedicado.

– Salia con un amigo mio. Estaba borracha. Le dije que estaba haciendo el ridiculo y que ella y sus dos amigas deberian volver a casa.

– ?De que amigo se trata?

Roman sonrio y exclamo:

– ?Venga, sargento! Sabe perfectamente de quien le estoy hablando.

– Quiero que lo diga.

– Bobby O'Donnell- respondio Roman-. ?Contento? Katie salia con Bobby.

– ?En la actualidad?

– ?Como dice?

– ?Actualmente?- repitio Whitey-. ?Estaba saliendo con el o habia salido con el hacia tiempo?

– Estaba saliendo con el- contesto Roman.

Whitey garabateo algo en su libreta de notas y anadio:

– Eso no concuerda con la informacion que tenemos, Roman.

– ?De verdad?

– Asi es. Nos han contado que Katie le dejo hace siete meses, pero que el se negaba a aceptarlo.

– Ya sabe como son las mujeres, sargento.

Whitey nego con la cabeza y replico:

– No, no lo se. ?Por que no me lo cuentas, Roman?

Roman cerro su seccion del periodico y respondio:

– Ella y Bobby tenian una relacion de amor y odio. Un dia el era el amor de su vida, pero al siguiente lo plantaba.

– Lo plantaba -repitio Whitey a Sean-. ?Esa expresion te encaja con el Bobby O'Donnell que conocemos?

– En absoluto -contesto Sean.

– En absoluto -dijo Whitey a Roman.

Roman se encogio de hombros y anadio:

– Le estoy contando lo que se. Eso es todo.

– Muy bien. -Whitey estuvo tomando notas en su libreta un momento-. Roman, ?adonde fuiste ayer por la

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