Estaba cansada y tenia frio y hambre, pero lo que mas deseaba era tomarse una larga ducha caliente, tumbarse en la cama y transformarse en una nina que vive con sus padres y no tiene nada que temer…
Nastia seguia en el sofa hecha un ovillo y completamente vestida. Al principio habia pensado en ducharse pero en cuanto se quito el jersey, la asalto un miedo tan intenso que se apresuro a ponerselo de nuevo. Tenia la impresion de que, si entraba en el cuarto de bano y dejaba de oir el zumbido del ascensor, en seguida «el» entraria en el apartamento. Ni siquiera la presencia de un pastor aleman magnificamente adiestrado conseguia serenarla. Para distraerse de la sensacion de terror puso la television pero la apago en el acto, pues penso que el televisor no le dejaria oir los pasos en la escalera. Muy pronto su estado empezo a parecerse a un ataque de panico, no se pudo obligar a enchufar el molinillo de cafe porque haria demasiado ruido y se tomo un cafe instantaneo, que no le aporto ni energia ni calor y solo le dejo un regusto acido en la boca. Todo se le caia de las manos, incluso el abrelatas, de modo que apenas consiguio comer algo. Agotada por los vanos intentos de dominar el miedo, se echo en el sofa y trato de concentrarse. ?Que diferenciaba ese dia del anterior? ?Por que habia acontecido ahora y no hacia una semana? Porque hacia una semana se encontraba en Italia y antes de esto ni habia oido hablar de un tal Brizac. ?El archivo? Chernyshov habia ido al archivo al inicio mismo de la investigacion, y su visita no habia provocado ninguna reaccion. Nastia no preocupaba a nadie mientras se llevaban a cabo los interminables interrogatorios de Kartashov y del matrimonio Kolobov, la requisa de la casete del contestador de Kartashov habia sido acogida con tranquilidad. Asi que Brizac era el quid de la cuestion. ?Por que? ?Y como se habian hecho con la llave del apartamento?
?Que mas habia pasado hoy? A ultima hora de la tarde llego Oleg Mescherinov y le enseno apuntes detallados del sumario de Yeriomina madre. Resultaba que habia llevado una vida muy desordenada, a menudo traia a casa companeros accidentales de juerga, a los que dejaba dormir en su cama mientras mandaba a su hija de corta edad a jugar sola en la cocina y muchas veces se olvidaba de darle de comer. Fue precisamente uno de esos companeros accidentales a quien mato clavandole el cuchillo de cocina cuando estaba tendido en la cama y, satisfecha, se durmio al lado del cadaver. Cuando desperto, algo mas sobria, salio del apartamento dando voces y tropezo con unos vecinos y peatones caritativos que llamaron a la policia.
Al escuchar al estudiante, Nastia reflexionaba sobre el mejor modo de abordar el asunto de su visita a la viuda de Kosar y la maldita libreta. No queria ponerse a malas con Oleg; primero, porque habia venido a hacer practicas justamente para aprender, no para escuchar amonestaciones; y segundo, porque tenian que seguir trabajando juntos y no convenia estropear las relaciones. Nastia opto por empezar con rodeos.
– ?A que se dedicaba Yeriomina? ?Como se ganaba la vida?
– Era portera -contesto Oleg sin inmutarse tras consultar los apuntes.
– ?Habia sido procesada con anterioridad al asesinato?
– Si, por un robo.
– ?A que se dedicaba Yeriomina antes de su primera detencion?
Mescherinov hojeo el bloc de notas.
– No lo he apuntado. No creo que el sumario lo mencione. ?Tiene alguna importancia?
– Es probable que no. Pero usted, Oleg, deberia ser mas meticuloso. El sumario si lo menciona. No lo tome a mal pero no esta preparado todavia para trabajar solo. En vez de aprender, hacer preguntas y obtener respuestas, usted lo que quiere es tomar decisiones y opinar. Sere yo la que decida que es lo que tiene importancia y que no la tiene, su tarea consiste en proporcionarme hechos. Los analizaremos juntos y le mostrare como debe interpretarlos y valorarlos. ?De acuerdo?
– De acuerdo -gruno Oleg recogiendo los papeles de la mesa.
– ?Que libreta ha requisado a la viuda de Kosar?
El muchacho se quedo inmovil, un espasmo le contrajo brevemente una mejilla y la cicatriz encima de la ceja, normalmente apenas visible, se congestiono. No dijo nada.
– Estoy esperando -le recordo Nastia-. Demela. No voy a montarle una escena por haberme ocultado que la ha cogido. Ha incurrido en una falta sancionable pero solo esta aqui de practicas, no ha acabado aun los estudios, por lo que prescindiremos de informes y castigos. Unicamente tiene que recordar que esas cosas no se hacen.
Mescherinov no salia de su obstinado mutismo, la mirada fija en la ventana.
– ?Oleg, que ocurre?
A Nastia le dio mala espina pero aparto de si los agoreros pensamientos.
– Anastasia Pavlovna, lo siento muchisimo pero… la he perdido -dijo por fin trabajosamente.
– ?Como que la ha perdido? -pregunto Nastia con un hilo de voz-. ?Donde?
– No lo se. Se la traje aqui, usted no se encontraba en el despacho. Cuando regreso queria darsela en seguida, meti la mano en el bolsillo y ya no estaba. Por eso no le dije nada. Tenia miedo a que me rinera.
– Ya le estoy rinendo. Lo que no va en lagrimas va en suspiros. ?Acaso esperaba que nadie se diera cuenta, pensaba que de alguna manera todo se arreglaria solo?
Oleg asintio con la cabeza.
– En este caso tiene que aprender una regla mas. No la he inventado yo sino los fisicos. Suelen decir: «Cualquier cosa que pueda ir mal, ira mal por narices. Todo aquello que no pueda ir mal, tambien ira mal un dia.» Aplicada a nuestro trabajo, significa que nada se arregla solo nunca, nada desaparece sin dejar rastro y de ningun modo se debe contar con que desaparezca. Cualquier error hay que intentar rectificarlo de inmediato, ?me oye? De inmediato, y cuanto antes, mejor. Porque cada minuto de retraso entrana el peligro de que ya sea demasiado tarde para rectificar lo que sea. ?Ha comprendido?
El volvio a asentir con la cabeza.
– ?Cuando ha visto la libreta por ultima vez?
– En casa de Kosar.
– ?Donde la guardo?
– En el bolsillo de la chaqueta. Cuando usted vino ya no estaba alli.
– ?Se detuvo en algun lugar mientras se dirigia de la casa de Kosar a Petrovka?
– No.
– ?Se quito la chaqueta en algun momento?
– Solo cuando vine aqui, al despacho.
– ?Entro alguien en el despacho mientras yo no estaba?
– Mas de uno. Korotkov, Lartsev, luego ese… el guapo aquel, no recuerdo como se llama.
– ?Igor Lesnikov?
– Si, si, ese mismo. Tambien vino Kolia.
– ?Seluyanov?
– Si. Tambien algunos mas, todos preguntaban por usted.
– ?Eran todos de nuestro departamento?
– Creo que si.
– ?Que significa «creo que si»? Estuvieron presentes en las reuniones en el despacho de Gordeyev?
– No me acuerdo. Tengo mala memoria para las caras.
– Entrenela -le espeto Nastia, que ni se preocupaba ya por disimular su ira-. ?Salio del despacho en algun momento?
– Sali, por supuesto que sali, varias veces, como usted tardaba tanto en llegar…
– Deje de justificarse, sera mejor que conteste a mis preguntas con la mayor exactitud posible. ?Cerraba la puerta con llave?
– Si… Creo que si…
– ?La cerraba o no?
– Bueno… No siempre. Si pensaba que iba a entretenerme mucho rato, echaba la llave pero si era para volver en seguida…
– Ya veo. Deme la llave del despacho. Es indisciplinado, no puedo correr riesgos esperando a que entre en razon, tiene buenas cualidades, no me cabe duda, y podria convertirse en un buen detective pero con buenas cualidades no basta. Aprenda a aprender, entonces llegara a hacer algo util. Y ocupese de su caracter. La timidez y la cobardia, unidas a la confianza en si mismo, son una mezcla espantosa. No duraria en ningun colectivo de trabajadores normal.
Oleg se puso la chaqueta en silencio, saco del bolsillo la llave y la coloco encima de la mesa. Nastia se puso
