CAPITULO 8

Vasili Kolobov desgarro el sobre con impaciencia y saco una hoja mecanografiada:

«Te has permitido irte de la lengua. Tienes poca memoria, Kolobov. Si no quieres que demos repaso a la ultima leccion; presentate manana, el 23 de diciembre, en la direccion que ya conoces, a las once y media de la noche. Si avisas a la policia, ni siquiera llegaras a la cita.»

Kolobov se guardo la carta en el bolsillo lentamente y subio en ascensor hasta su piso. ?No le dejaban en paz! ?Faltar a la entrevista? No, seria mejor ir alli, no queria «dar repaso a la ultima leccion». Los hijos de puta sabian pegar.

El coronel Gordeyev hizo venir a su despacho a Seluyanov.

– Nikolay, necesito un lugar tranquilo y oscuro cerca de la estacion de Savelovo.

En su dia, Kolia Seluyanov entro a trabajar en la policia obedeciendo a un impulso repentino y absolutamente inexplicable. Antes de esto, desde la misma infancia, sonaba con construir ciudades, tenia la cabeza llena de ideas sobre como mejorar los planes de urbanizacion de Moscu para acomodar a todo el mundo: a los peatones, a los conductores, a los ninos, a los jubilados, a las amas de casa… Conocia su ciudad natal como su propia casa, cada callejon, cada patio, cada cruce donde en las horas punta se producian atascos. Tales conocimientos resultaron muy utiles en su trabajo, y con ellos se beneficiaban, ademas del propio Seluyanov, todos sus companeros.

Kolia se quedo pensativo, luego cogio una hoja en blanco y un boligrafo y rapidamente dibujo un esquema.

– Aqui tiene un buen sitio -dijo marcando el lugar con una crucecita-, esta a unos siete minutos de la estacion caminando a paso lento. Hay un arco, un patio que no tiene otras salidas, el edificio esta en obras, no hay inquilinos. Tambien podria valer este otro -una segunda crucecita aparecio en el esquema-, esta igual de apartado y desierto, sobre todo por la noche. Como punto de referencia, aqui tiene un quiosco de prensa. A cinco metros, a la izquierda, hay una bocacalle y a la vuelta de la esquina tres chiringuitos privados. Estan bien situados, si se los mira de frente parece que estan pegados uno a otro, pero vistos por detras se nota que se encuentran separados. Por la noche estan cerrados. ?Tiene suficiente con estos o quiere mas?

– Dame alguno mas, por si acaso -pidio Gordeyev.

Cuando Seluyanov se marcho, el coronel Gordeyev dio vueltas en las manos al dibujo marcado con cuatro crucecitas y movio la cabeza, incredulo. Si, habia aprobado el plan de Kamenskaya pero no porque creyera que ese plan fuese perfecto sino porque era la unica ayuda que podia prestarle. El plan contenia evidentes fallos y puntos debiles, la propia Anastasia era consciente de los defectos pero le era imposible arreglarlo, pues los companeros con cuya colaboracion podia contar eran pocos. Las fugas de informacion relacionada con el caso de Yeriomina eran constantes, y no habia mas que un modo de impedirlas: limitar el numero de personas que tenian acceso a tal informacion.

Victor Alexeyevich observaba con dolor como se venia abajo todo cuanto habia ido construyendo con perseverancia y carino a lo largo de anos: un equipo donde no habia especialistas universales pero si buenos profesionales, cada uno de los cuales tenia un talento particular. Y esos talentos en su conjunto servian a la causa comun y en beneficio de todos. Si, por ejemplo, pudiera asignar al caso a Volodya Lartsev, este encontraria un modo de meterle los dedos en la boca a Vasili Kolobov y sonsacarle la verdad sobre su paliza, de la que se negaba a hablar en redondo. Si pudiera, como hacia antes, poner a Anastasia a analizar el caso y darle la posibilidad de reflexionar a fondo, sin duda ella encontraria una solucion ingeniosa y elegante; mientras que Korotkov, simpatico, sociable y rapido, junto con Lesnikov, intelectual, adusto y guapo, convertirian su guion en un espectaculo brillante y convincente, que no terminaria con aplausos y flores sino con una lluvia de informaciones. Si pudiera… Si pudiera… No podia. De momento no.

Gordeyev estaba ya enterado de cual de sus colaboradores informaba a los criminales pero algo le impedia poner fin a la tormentosa situacion. No se trataba solo de compasion, emociones y de que todo esto le encogia el corazon. Victor Alexeyevich no lograba liberarse de la sensacion de que el asunto no era tan facil, de que detras de esa traicion individual se ocultaba algo mas grande. Algo mas complicado y mas peligroso.

El plan de Kamenskaya contenia una cosa mas que no acababa de gustarle. Gordeyev exigia a sus subordinados que cumplieran con la ley a rajatabla. Con el corazon en la mano, no podria decir que su conciencia de jurista protestara especialmente contra la actuacion no del todo legal a la que con cierta frecuencia recurrian los agentes operativos con tal de resolver los crimenes. En la memoria del Bunuelo era una practica generalizada y cotidiana, y ya llevaba trabajando en la policia tres decadas. Sus motivos eran otros. Victor Alexeyevich habia comprobado que esa clase de licencias y la impunidad de los metodos de trabajo ilegales conducian a la decadencia profesional, a la perdida de la inventiva a la hora de elaborar soluciones operativas. En efecto, ?para que iban a molestarse en estudiar los tipos de cerraduras y los principios de seleccion de llaves adecuadas cuando podian abrir cualquier puerta con una palanqueta o un buen martillo? En un futuro cercano se vislumbraban abogados que asesorarian al inculpado desde el momento de su detencion, y fiscales y jueces que levantarian un poco la cabeza de su labor al sacudir el yugo de los indices estadisticos y el miedo a las represalias del partido. Hacia varios anos que Gordeyev habia atisbado esta perspectiva, al comienzo mismo del proceso de la democratizacion, y entonces habia empezado a reunir, meticulosa y concienzudamente, un equipo que seria capaz de aprender a trabajar en nuevas condiciones. Un equipo que, tras comprender por fin que las exigencias de la ley eran sagradas e inviolables, podria aumentar su capacidad profesional y asegurar la eficacia del trabajo, podria inventar y llevar a la practica nuevos procedimientos y metodos en la resolucion de los crimenes. Un equipo que sabria echar mano de la psicologia, de la topografia, de sus dotes fisicas, de su intelecto y sabia Dios de que mas… De todo menos de las infracciones de la ley.

El plan de Kamenskaya no contenia ninguna infraccion evidente. Pero Victor Alexeyevich sospechaba que Anastasia le callaba algo. Desde luego, nunca se le pasaria por la cabeza enganar a su jefe pero… La condenada era astuta.

Anastasia.

Nastasia.

Stasenka…

Nastia engullia con fruicion la cena que le habia preparado Liosa. ?Por que no se casaria con el al fin y al cabo? El chico lo deseaba desde hacia mucho tiempo. Que suerte que existiera.

– ?Te gusta? -pregunto Chistiakov observando con una sonrisa a su amiga, que comia con un apetito envidiable.

– ?Con locura! -contesto ella con sinceridad-. Liosik, ?no estas enfadado porque te he sacado de casa en plena noche?

– Segun he entendido, tienes problemas -dijo el con cautela-. Creo que has cambiado la cerradura.

– Asi es. No se a quien le he hecho pupa y han querido darme un susto. Preferiria no estar sola por las noches, al menos durante unos cuantos dias. Queria pedirte… -vacilo.

– Pide por esa boca, no te prives -la animo Liosa-. Ya se que eres una chica modesta y no sueles pasarte, asi que no me pediras la luna chapada en oro.

– ?Podrias tomarte unos dias libres y pasarlos aqui? Lo necesito, creeme.

– Claro que podria. Para ti soy Lioska pero no olvides que en el instituto soy, dicho sea de paso, el profesor Chistiakov. Me deben unos dias de consultas en bibliotecas, te lo habia dicho mil veces.

– ?Cuantos dias? ?Uno? ?Dos?

– Yo, alma mia, tengo derecho a pasar todos los dias en las bibliotecas, solo debo presentarme en el instituto una vez a la semana. De modo que dame instrucciones, dime que y como quieres que lo haga, y las cumplire con precision matematica.

– No tengo mas que una instruccion que darte, que contestes a todas las llamadas telefonicas. De ninguna forma digas que voy a ponerme si en ese momento me encuentro en casa. Puedes decir que estoy en la ducha, en el aseo, en casa de una vecina, en el infierno… donde quieras menos que voy a ponerme. Pregunta quien llama y a que numero puedo devolver la llamada, y nada mas.

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