daba gracias en su interior a las autoridades municipales que habian llevado Moscu a este lamentable estado, pues a altas horas de la noche los transeuntes eran incluso menos que escasos.
Camino a paso rapido y quince minutos mas tarde diviso en una esquina una silueta robusta.
– ?Que pasa?
– Han llegado hasta Cosmos.
– ?Cuando?
– Esta tarde.
– ?Como se ha enterado?
– Me ha informado el jefe de redaccion.
– ?Han encontrado a Bondarenko?
– De momento, no parece que hayan dado con el. Pero lo encontraran manana, mejor dicho, hoy.
– ?Recondenada nina! -mascullo Arsen entre dientes-. ?Como es que se ha enterado de lo de la redaccion? ?Quien te parece que habra podido ponerla sobre esta pista?
– No tengo la menor idea. El unico vinculo entre Vica, sus pesadillas y Cosmos era Kosar. Pero ya hace dos meses que no vive.
– ?Y el autor? Me refiero al que escribio sobre ese asunto. ?Ha podido dar con el?
– No deberia…
– No le pregunto si deberia o no. Quiero saber si en teoria esto es posible.
– Quiza sea posible, ya que el hombre esta en el mundo de los vivos y no en el otro.
– Quiza, quiza -le remedo Arsen contrariado-. ?Sabe cual es su problema, Serguey Alexandrovich? Es incapaz de decir la verdad ni siquiera cuando es de vital interes para usted mismo. ?Por que no me explico nada a las claras desde el principio? ?Por que no me conto lo de su oficina de Paris? Si Kamenskaya, Dios no lo quiera, ha comprendido que tenia que buscar a Smelakov, va listo. Incluso si le cortamos el oxigeno, ya no servira de nada. Si ha ido a verle y le ha ensenado el libro de Brizac que habia traido de Roma, Smelakov podria ponerse a buscar por su cuenta al que le robo su manuscrito. Y lo primero que hara sera visitar su queridisimo Cosmos, para charlar con el senor Bondarenko. ?Que vamos a hacer entonces?
– ?No le podriamos…? Y de paso, tambien a Bondarenko… Se lo pagare.
– ?Esta loco! Ahora que ya los ha encontrado, no podemos hacerlo de ninguna de las maneras. Kamenskaya entenderia en seguida que va por buen camino y escarbaria aun mas a fondo. ?Acabaria por soliviantarlos a todos! Aunque… Tal vez no este todo perdido todavia. Repitame, con tantos detalles como pueda, todo lo que le ha contado su amigo de la redaccion. ?Quien, exactamente, ha ido a Cosmos?
– No le ha visto. Pudo oir desde su despacho como en la sala de redaccion una voz de hombre preguntaba por Serguey Bondarenko. Le contestaron que estaba de baja medica.
– ?Ha preguntado por su telefono de casa o la direccion?
– No. Dijo que volveria dentro de una semana. El jefe de redactores pregunto luego que aspecto tenia el hombre que queria ver a Bondarenko. Le contaron que tendria treinta y pico de anos, que era muy alto, de pelo castano oscuro espeso y con bigote.
– ?Estaba solo?
– Solo.
– Esta bien, Serguey Alexandrovich, puede irse a dormir. Me encargare de todo.
– Confio en usted, Arsen.
– No diga eso. No soy omnipotente y no le prometo nada. La culpa es enteramente suya.
– ?Pero quien iba a suponer que Smelakov lo escribiria, que llevaria el manuscrito precisamente a Cosmos y que seria justamente su manuscrito el que mandarian al destino habitual? Una concurrencia semejante de circunstancias ?era imposible de prever!
– No haber contado mentiras. Buenas noches.
Ni por un instante, Arsen dudo de que fuera Boris Kartashov quien habia estado en la redaccion. Por supuesto, delante de Serguey Alexandrovich, Arsen habia puesto el gesto correspondiente, habia fingido estar preocupado y estrujarse el cerebro. En realidad, habia suspirado con alivio en cuanto comprendio que se trataba del pintor. ?Que significaba esto? Significaba que por fin habia encontrado la dichosa nota que Vica le habia dejado. Arsen tenia suficiente experiencia para no creer en casualidades. El pintor vivia en aquel piso y no habia visto la nota. Pero luego, de pronto… Mejor dicho, no de pronto sino despues de que en su domicilio se presento cierto ladron, la nota aparecio como por arte de magia. Esto solo podia tener dos explicaciones. O bien los sabuesos de Petrovka le pidieron a Kartashov que buscara la nota, o bien el chaval que habia mandado el tio Kolia no aguanto la paliza y se fue de la lengua.
La primera explicacion, probablemente, habia que descartarla: en Petrovka creian que Boris no habia vuelto todavia a Moscu. Ademas, si Kamenskaya se hubiera enterado del contenido de la nota, no habria sido Boris sino ella misma o alguien mas de su grupo quien hubiera ido a Cosmos. Pero en lugar de esto se habia pasado el dia en la clinica, no habia acudido al trabajo y no se habia comunicado con ninguno de sus companeros. A todas luces, incluso si Kartashov se habia enterado de algo, de momento no habia compartido su informacion con nadie mas. Este iba a ser su punto de partida.
Arsen juzgo que, de momento, la situacion no revestia especial gravedad. Si Kartashov no habia preguntado en la redaccion por la direccion y el telefono de Bondarenko, significaba que no daba demasiada importancia a lo que este podria contarle, ni le urgia hablar con el. Es decir, no veia ninguna relacion entre el redactor de Cosmos y la muerte de Vica. Y en este caso no habia necesidad de atosigarse. Hacer las cosas con prisas era lo que Arsen mas detestaba. Estaba convencido de que los apremios llevaban a tomar decisiones equivocadas e incluso estupidas. En su juventud habia jugado al ajedrez y habia adquirido una habilidad envidiable, equiparable a la de un maestro.
Todo esto estaba muy bien pero el tio Kolia y ese chaval suyo… ?Como pudo haber pinchado de este modo? No solo habia incluido en su equipo a un pelagatos que no pudo soportar los cuatro bofetones que le largo un aficionado, un pintamonas, sino que encima se dejo enganar por ese mocoso, no detecto sus mentiras y falsedades, se trago todos sus cuentos. Le gustaria saber que habia ocurrido en realidad. ?Fue el propio chaval quien confeso que habia ido a por la nota? ?O el pintor se agazapo en un rincon oscuro, se quedo observando al intruso y, cuando este encontro lo que buscaba, salio del escondite y le dio una paliza monumental? De otra forma, Arsen no se explicaba el hecho de que Kartashov se presentase, de buenas a primeras, en la redaccion y preguntase por Bondarenko. Solo podia deberse a que hubiera leido la nota. Y el chico era el unico que habria sido capaz de conducirle hacia ella. Tenia que hablar lo antes posible con ese Chernomor de pacotilla, el tio Kolia, decirle que le diera un repaso.
En cuanto al pintor, convenia no perderle de vista, por si se le ocurria ir con el cuento a la PCM. Arsen se preciaba de buen conocedor de la naturaleza humana. El hecho de que Boris hubiera ido a la redaccion por su propia iniciativa se dejaba interpretar de dos maneras. Podia ser que solo tuviese el telefono de Kamenskaya, a la que no habia conseguido localizar en todo el dia, y por eso habia ido a la redaccion solo. Si no, podia ser que no creyese necesario decir nada sobre Cosmos ni a Kamenskaya ni a nadie de la bofia. Se imponia la necesidad de averiguar si al dia siguiente intentaria comunicarse con Petrovka, en concreto con Kamenskaya. Con un solo dia tendria suficiente para aclarar cuales eran las intenciones del pintor.
Otro pensamiento tranquilizador acudio a la mente de Arsen. Si por el momento Kamenskaya no estaba enterada de nada, le daba tiempo para trabajarse a Smelakov y a Bondarenko. Lo mejor seria conseguir evitar nuevos cadaveres. Ya eran demasiadas muertes…
Andrei Chernyshov penso que por esa noche habia llegado al limite de sus fuerzas y capacidades. Al principio habia tenido que camelarse a la mujer de Bondarenko para convencerla de que le dijera donde andaba su marido enfermo. Luego, tras haber llevado a su terreno a la mujer y encontrar al marido pasandolo bien en la compania calurosa, incluso calurosisima, de unos compadres de sauna, Andrei quiso presentarse como uno de «los suyos». Se esmero en ganarse la confianza de Bondarenko y sus amigos, como resultado de lo cual se vio en la necesidad de tener que sacar de la sauna -a rastras, para ser mas exactos- al desgraciado del redactor y llevarlo a un piso vacio, las llaves del cual Chernyshov siempre llevaba encima. Despues de que volvio a comerle el tarro a la legitima de Bondarenko -el cual estaba como una cuba- para jurarle por el pasado heroico y el futuro radiante de la queridisima policia que Serguey no iba a pasar la noche con una mujer sino que el, Andrei, velaria por su bienestar sin pegar ojo y que a la manana siguiente su marido, sobrio como una copa de cristal, seria
