le cogio la mano a Natalia.
– Madre, me alegro mucho por ti. ?En estos anos nunca te he visto tan guapa, con esta luz en los ojos! Eres una mujer extraordinaria pero ?que te ha dado la vida? Un marido aburrido, un trabajo tedioso, al pesado de mi. Nuestro papa es un hombre maravilloso, es bondadoso, honrado, tranquilo, pero tu necesitas, al menos de vez en cuando, distraerte, si no, esto seria un muermo. Palabra de honor, me encanta que hayas encontrado a un hombre que sepa valorarte a ti, tu inteligencia, tu belleza, tus grandes cualidades. Y puedes estar absolutamente segura de que mi padre no se va a enterar de nada. Es mas, si en adelante puedo serte util en algo, cuenta conmigo.
En este mundo no ha nacido aun una mujer que no ceda ante el halago. La cuestion esta en la sutileza de tal halago. Un joven canalla estupendo. El sueno de una madre hecho realidad.
Un mes atras:
– ?Lo has consultado con Arsen?
– Si. Ha dicho que tengo que ir de mediocre pero de mediocre fiable, serio. Negarme a pasar la practica en la PCM seria estupido, llamaria demasiado la atencion. Pero hay que conseguir que el informe sobre mi practica sea bueno y, sin embargo, que en su momento, dentro de seis meses, no quieran incluirme en la plantilla.
– ?Por que?
– El tio Arsen me necesita en el distrito Norte. Aunque haga practicas en la PCM me destinaran al distrito Norte. Tiene sus planes.
– Bueno, el tio Arsen lo sabra mejor…
Una semana atras:
– Amansa el trote, hijo mio. No debes parecer demasiado listo. A juzgar por la informacion a la que hemos tenido acceso, Kamenskaya es mas lista de lo que parece. Andate con ojo, no sea que te destape.
– ?Quieres decir que hay que bajar las revoluciones?
– Eso mismo.
– ?A sus ordenes, mi general! Es increible el olfato que tienes, mami…
Los disparos sonaron simultaneamente. Lartsev se desplomo, Oleg descendia deslizandose sobre la jamba hacia el suelo. Natalia Yevguenievna apenas tuvo tiempo de comprender lo que estaba ocurriendo cuando llamaron a la puerta. Cesar reacciono de inmediato, ladrando con rabia. El marido tenia las llaves, asi que no podia ser el. No pensaba abrir a nadie mas.
El timbre volvio a sonar, Cesar ladro mas fuerte, luego alguien aporreo la puerta, y se oyeron los gritos:
– ?Abran, policia!
Unos segundos mas tarde, los golpes se hicieron mas fuertes, y Dajno comprendio que la policia, que se presentaba como por arte de magia, estaba rompiendo la puerta. ?Que hacian alli? ?Acaso Oleg…? ?Se habia equivocado, pincho, desperto sospechas y vino a casa trayendo detras el rabo que le habian colocado? ?Oleg, hijo, como has podido!
Tenia ganas de aullar. Habia visto la muerte demasiadas veces, como medica y como cazadora. Oleg estaba muerto, no le cabia duda. Oleg, su pupilo, quien con el tiempo se habia convertido para ella en un hijo de verdad, al que habia amado como se ama a un hijo, quien la habia hecho vivir momentos tan intensos de felicidad y orgullo maternos que hasta resultaban insoportables, quien le dio la oportunidad de conocer el encanto especial de la amistad y el companerismo entre la madre y el hijo. Esos anos le habian proporcionado mas alegrias que todos los anteriores de su vida. Ya nunca nadie sabria apoyarla en minutos de duda, consolarla en los de angustia, decirle en el momento oportuno las palabras necesarias con tanto tino como Oleg lo habia hecho. Y aunque no hubiera sido verdad, aunque todo hubiera sido una interpretacion agil y habilidosa, lo importante era que ?habia sido, habia sido! ?Y habia estado tan bien!…
Pero, ademas de Oleg, tambien existian su marido, ella misma y unos treinta anos de vida por delante, que habria que pasar en condiciones normales, y no en el calabozo.
La puerta, destrozada, cayo con estrepito. Los ladridos de Cesar se habian vuelto histericos y broncos. Natalia Yevguenievna tenia ganas de gemir y llorar. Sintio un dolor punzante en el pecho y perdio el conocimiento.
A ultima hora del 30 de diciembre, Nastia comprobo con satisfaccion que el juego que habian ideado ella y el Bunuelo habia dado resultados. El hombre del baritono agradable llamaba cada poco, se disculpaba por no poder enviarle a Alexandr Diakov, le preguntaba si necesitaba alguna cosa mas para llevar el asunto a su termino y no planteaba exigencias de ningun tipo. El agudo oido de Nastia captaba en su voz una creciente tension que, por lo demas, su interlocutor disimulaba con notable destreza. De momento, todo seguia el rumbo que ella habia planeado: la espera se dilataba, por su parte habia manifestaciones continuas de una disposicion total a colaborar con el fin de salvar la vida, amenazada por el iracundo Lartsev.
El gelido terror que la habia dominado durante los ultimos dias se derritio bajo los rayos abrasadores de la tension inhumana que le producia a Nastia la nueva e inesperada situacion. Hubiese hecho gustosa cualquier cosa con tal de que a Nadiusa Lartseva no le pasase nada. Cualquiera. Que el crimen siguiese sin resolver, que los criminales quedasen impunes, que la echasen del trabajo, cualquier cosa antes que perjudicar a la nina.
Pero Nastia no hubiese sido Nastia si hubiese dejado que sus emociones anularan su preocupacion profesional por completo. ?Habia alguna forma de resolver el crimen a pesar de todo? ?Habia alguna forma de hacer todo lo posible e imposible por la nina y, al mismo tiempo, trincar por lo menos a un asesino?
La solucion de un problema generaba la necesidad de resolver otro. Junto con Liosa habia trazado varios esquemas que permitian mantener la comunicacion obviando el contacto directo. El mejor fue, a su modo de ver, aquel que contaba con la complicidad de varios funcionarios de una sucursal de la compania telefonica (segun sus calculos, hacian falta cuatro personas como maximo) y un ayudante mas, que viviese en el area que dicha sucursal atendia. Aunque Nastia se habia dedicado a buscar solucion a este problema solo para matar el tiempo, la entristecio el haber alcanzado una conclusion que confirmaba sus peores sospechas. Montar un sistema asi con el unico fin de impedir la investigacion de un caso criminal aislado hubiera sido tan absurdo como dedicar anos a tejer un tapiz de complicado diseno con el unico fin de utilizarlo un dia para recoger en el las bolsas de basura que habia que sacar fuera de casa. De manera que Lartsev no iba descaminado al afirmar que se trataba de un intermediario que no tenia ningun interes particular en el caso de Yeriomina.
?Quien era ese intermediario? ?El director del club El Varego, entre cuyos subordinados estaba Diakov? Era muy posible. Gradov le conocia, eran vecinos de escalera, parecia logico que en caso de apuro extremo Serguey Alexandrovich le pidiese ayuda precisamente a el. Pero si no era el, ?quien, entonces? ?Y que papel interpretaban en todo esto Fistin y sus varegos?
A Nastia la corroia la incertidumbre sobre el tiempo que podria seguir entreteniendo al intermediario con sus exigencias de traerle a Diakov. Tarde o temprano, su engano saldria a la luz. Le daba miedo solo pensar en lo que pasaria luego.
Sasha Diakov habia sido detenido y puesto a buen recaudo en el momento de coger el tren que debia llevarle lejos de Moscu. Los policias que le habian estado vigilando fueron informados de que Saniok andaba avisando a todo el mundo de su inminente ausencia, que se prolongaria de tres a cuatro meses. Un profugo no se comportaria de este modo, decidieron, todo parecia anunciar que se queria quitar a Diakov de en medio y se estaba preparando el terreno para evitar que alguien empezara a buscarle en seguida. Por eso siguieron al jovencito hasta el tren, dando posibilidad a sus acompanantes, si los hubiera, de comprobar que habia ocupado su asiento sin novedad, y un minuto antes de ponerse el tren en marcha le sacaron por una plataforma cerrada al pasaje a las vias del otro lado del anden.
Cuando Gordeyev empezo a cantarle a Nastia por telefono baladas sobre «alguien que nos esta presionando desde arriba», comprendio en el acto que tambien el Bunuelo habia intuido la posibilidad de un intermediario y habia hecho un intento de sembrar la discordia entre este y Gradov. Por su parte, Nastia trato de provocar un choque entre el intermediario y Fistin, al obligarles a buscar, sin esperanza alguna de encontrarle, a Diakov. Mientras andaban en su busca, se podia considerar que la nina estaba a salvo de peligro. Siempre que, por supuesto, no le hubieran hecho nada despues de llevarsela. Pero la noticia de que Diakov estaba detenido podia salir a la luz en cualquier momento, y el intermediario se daria cuenta de que Nastia estaba tomandole el pelo. No podia ignorar por mucho tiempo el hecho de la detencion del joven, que se habia producido antes de que Nastia quedara incomunicada. En ese momento, su unica esperanza era Gordeyev el Bunuelo, quien tal vez sabria evitar que se filtrase la informacion sobre Diakov, aunque solo Dios sabia como iba a conseguirlo si el intermediario tenia
