sus agentes sentados poco menos que en cada despacho de Petrovka, o como minimo, en cada planta y en cada subdivision. «A lo mejor no son tantos -se decia para animarse-, a lo mejor el susto ha llevado a Lartsev a exagerar su numero, desde luego que los hay, de esto no hay ninguna duda, pero el contingente de esos monstruitos no puede incluir a tantisima gente.» Entretanto, la busqueda de Diakov proseguia, y eso le infundia cierta esperanza. Por lo menos, le daba tiempo de inventar alguna treta mas que la ayudara a seguir con dilatorias.

Ni se le pasaba por la cabeza la idea de que tenian a la nina drogada y que todo estaba desarrollandose «con altisima precision en sentido inverso». Si a la manana siguiente Diakov continuaba sin aparecer, Arsen daria la orden de administrarle una inyeccion mas. Diakov representaba un peligro solo potencial, mientras tanto, necesitaba mantener pulsada la clavija que le permitia presionar a Lartsev. Para la nina, la inyeccion de la manana podia resultar la ultima. Si Nastia Kamenskaya lo hubiese sabido…

La noche del 30 al 31 de diciembre, Nikolay Fistin salio corriendo de casa, se monto en un Zhiguli comun y corriente y a toda prisa fue a la calle Obreros Metalurgicos, donde vivia Slavik, el corredor de coches. Hacia media hora le habian llamado los chicos a los que habia ordenado ajustarles las cuentas a los hombres de Arsen agazapados en el campamento, abandonado en invierno, y le comunicaron con perplejidad que habian encontrado alli a una nina enferma.

Al principio creyeron que estaba dormida pero no lograron despertarla. A todas luces, estaba inconsciente.

«Una rehen -se espanto Fistin-. Ahora te dare la vida, renacuajo apestoso. ?A ti si que te meteran el zapatazo en los morros!»

– Llevad a la nina a casa de Slavik, que vive solo -ordeno el tio Kolia.

Habia pasado la noche junto a la pequenaja, buscando el modo de hacerla volver en si, pero sus esfuerzos no sirvieron de nada. Su pulso era lento aunque firme. No abria los ojos y no daba senales de oir su voz.

Por la manana, Nikolay considero llamar una ambulancia, y lo unico que freno ese impulso fue la ausencia de una explicacion convincente: que nina era esta y como habia ido a parar al piso de Slavik.

Contarles lo del campamento equivaldria al suicidio: alli habia mas sangre que en un matadero. Se podria decir que la habian encontrado en la calle pero pareceria demasiado raro y no era de descartar que avisaran a la policia, Dios no lo quiera. A Fistin no le iria nada bien entablar tratos con la policia precisamente en esos momentos.

Estaba sucumbiendo a la exasperacion, cuando, poco a poco, la nina empezo a regresar a la vida. Hacia las nueve de la manana abrio los ojos e intento decir algo aunque sus labios solo emitieron un silbido ininteligible. El tio Kolia se animo un poco. No tenia ni idea sobre como ayudar a la nina pero habia leido en alguna parte que a los enfermos que se encontraban bajo los efectos de la anestesia (no le cabia duda de que se trataba de una anestesia o de algo por el estilo) habia que darles de beber en abundancia, para que el farmaco saliese del organismo junto con el liquido. Tenia preparadas varias botellas de agua mineral, que Slavik habia comprado por orden suya al amanecer.

Despues de alternar el agua con un te caliente y muy azucarado, llego a escuchar las primeras palabras de la nina:

– ?Donde esta papa?

– ?Quien es tu papa, corazoncito? -pregunto Fistin con carino.

– Es policia -susurro la nina-. Trabaja en Petrovka, en la policia criminal. Llame a papa, digale que venga a buscarme.

– En seguida le llamo -prometio Nikolay con entusiasmo-. Dime el telefono y como se llama tu papa.

No iba a desperdiciar esta ocasion. La rehen de Arsen era hija de un funcionario de la policia. Asi que este era su modo de proceder. Bueno, pues ahora seria el, Fistin, quien ocuparia el puesto de Arsen para mandar sobre los policias y dictarles su voluntad con tal de ayudar al amo. Si conseguia ponerse de acuerdo con los sabuesos, Gradov no olvidaria mientras viviese que el tio Kolia triunfo alli donde el maldito carcamal habia fracasado.

Marco el numero que la nina le habia dicho pero nadie cogio el telefono.

– Entonces, hay que llamarle al trabajo -murmuro ella con un hilo de voz, y le dio otro numero.

Pero el papa de Nadia tampoco estaba en el trabajo.

– Estara mas tarde -le comunicaron a Fistin-. ?Quien pregunta por el?

– Un amigo. Habiamos quedado en que le llamaria esta manana.

– Deje su numero de telefono, le llamara.

– Lo tiene -mintio el tio Kolia-. ?Sabe a que hora puedo encontrarle?

– No podria decirselo, no lo se.

Nikolay le sirvio a Nadia otra taza de te caliente y dijo para tranquilizarla:

– No te preocupes, pequena, tu papa ha salido por asuntos de trabajo. Cuando vuelva, le llamaremos y vendra a recogerte.

Pero la nina se sentia mal, tenia vomitos, diarrea, a ratos su cara se volvia azul y su palida frente se perlaba de sudor. Evidentemente, los remedios medicinales caseros no eran suficientes. Pero en el trabajo del papa seguian contestando:

– No ha llegado todavia, estara mas tarde.

Paulatinamente, Fistin fue despidiendose de la idea del enchufe que le facilitaria el acceso a un funcionario de la policia criminal. Tenia la impresion de que la nina se iba a morir de un momento a otro y que necesitaba sacarle al menos algun provecho. Una migajita cualquiera. Era preciso hacerlo cuanto antes, mientras aun era posible salvarla. No iba a dejarla morir. Bueno, si no podia pactar con la policia, tenia que intentar negociar con Arsen. Canjearia a la rehen por una promesa de cumplir el contrato y sacar de apuros al amo.

Nikolay fue corriendo al club, ya que no podia comunicar con Arsen desde ningun otro sitio. En varias ocasiones habia intentado llamar desde otros telefonos pero fue inutil. Solo una llamada hecha desde el club tenia por consecuencia el que al cabo de un rato Arsen la devolviese. Fistin se dio mucha prisa, pues las horas a las que se podia llamar estaban estipuladas con precision. Cuando se trataba de transmitir un comunicado urgente, tenia que llamar seis minutos antes de una hora par en punto. El reloj marcaba las 13.45 horas. Si no conseguia llamar dentro de nueve minutos, no recibiria respuesta hasta dentro de dos horas. Pero si llegaba a tiempo, hablaria con Arsen al cabo de unos veinte minutos.

El tio Kolia llego a tiempo. Marco el numero a las 13.54 horas, segun el reloj digital colocado encima de la mesa del cuartucho situado detras de la sala del gimnasio.

A las 14.15 sono el telefono, y Fistin descolgo el auricular con un gesto brusco.

– No me digas que has encontrado a Diakov -dijo la voz burlona del viejo.

– No se lo digo. He encontrado a su rehen. Y tengo una proposicion que hacerle. Le devuelvo a la nina, creo que le hace mucha falta para su negocio. A cambio de esto, usted termina el encargo de mi jefe.

– ?Que nina? -el asombro de Arsen no parecia fingido-. ?Que desvario es este?

– La nina del campamento de pioneros -se regocijo el tio Kolia-. Ademas, los que la custodiaban han cobrado su merecido. Tardara en dar con ellos. ?Que me dice pues, acepta mi proposicion?

– No se nada de ninguna nina ni de ningun campamento de pioneros -articulo Arsen en voz baja y bien entonada-. Y te dire otra cosa, Chernomor, vete a tomar viento, ?quieres?

Las palabras fueron pronunciadas con la misma entonacion con que en las mejores casas inglesas se decia: «Hoy hace un tiempo precioso, ?no le parece?»

Los pitidos del auricular devolvieron a Fistin a la realidad. Otro resbalon, penso con exasperacion. Se habia resignado a que nunca iba a comprender a Arsen ni su forma de actuar. Ahora lo unico que le preocupaba era ayudar al amo y a la nina al mismo tiempo. Por lo que decidio regresar a la casa de Slavik para intentar, una vez mas, dar con el papa policia de Nadia.

Nada de lo que Fistin le habia dicho cogio de nuevas a Arsen. Por la manana, al no recibir la llamada del medico, fue al campamento y examino el escenario de la carniceria. La nina habia desaparecido. Para comprender que aquello no era obra de la policia sino del tio Kolia y sus chicos no hacia falta tener ni dos dedos de frente. La policia le habria tendido alli una emboscada.

En cuanto Arsen volvio a casa, Natalia Dajno le llamo para contarle la tragedia del dia anterior. Oleg estaba muerto. Lartsev, gravemente herido.

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