Catherine parpadeo, anonadada, y a continuacion sacudio la cabeza y se rio por lo bajo al considerar su propia estupidez.

– Si, lo era. Recordare preguntarle por el incidente la proxima vez que le vea. Que demonios. Como ninguno de ustedes, caballeros, tiene hermanos, no espero que puedan llegar a apreciar del todo la necesidad que tienen los hermanos y hermanas de irritarse mutuamente. Aunque lo cierto es que tanto el como yo solo pretendiamos divertirnos.

– Mama todavia hace alguna que otra travesura, ?sabe usted? -anuncio Spencer.

El senor Stanton parecio inmediatamente interesado.

– ?Ah, si? ?Como cual?

– Baja la escalera deslizandose por la barandilla.

Unos ojos oscuros prenados de diversion la juzgaron.

– Demonios, lady Catherine, ?es cierta esta sorprendente afirmacion?

– Es solo que a veces tengo demasiada prisa como para bajar andando las escaleras -dijo lo mas recatadamente que le fue posible.

– Y a veces me despierta despues de que Cook se haya acostado para que bajemos los dos a las cocinas a buscar un buen tentempie.

– Spencer esta en pleno crecimiento e indudablemente requiere una alimentacion abundante -dijo Catherine con actitud aun mas recatada, a pesar de que el efecto quedo desvirtuado cuando sintio que se le crispaban los labios.

– Canta canciones con letras subidas de tono mientras trabaja en el jardin.

– ?Spencer! -A Catherine se le encendio el rostro. Dios mio, nunca se habia dado cuenta de que el la habia oido-. Estoy segura de que, ejem, has entendido mal las letras.

– Ni por asomo. Sueles cantar a viva voz. Y desafinas. -Spencer sonrio al senor Stanton-. Mama tiene un oido imposible.

– ?Seria tan amable de deleitarnos con una seleccion, lady Catherine? -se burlo el senor Stanton.

Una burbuja de risa horrorizada escapo de labios de Catherine, quien enseguida tosio para disimularla.

– Quiza en otro momento. Y ahora que todos saben mucho mas sobre mi de lo que debieran, le toca a usted, senor Stanton, compartir con nosotros una historia de «no deberia haber hecho eso».

Andrew se recosto contra el respaldo de la silla y se golpeo la barbilla con los dedos. Tras varios segundos de consideracion, dijo:

– El dia que llegue a Egipto, despues de estar a bordo de un barco durante semanas, solo deseaba dos cosas: un plato de comida caliente y decente y un bano caliente y decente. Despues de comer, di con una casa de banos en las afueras de El Cairo. Sali de alli, sintiendome bien alimentado y limpio. No tarde en descubrir que, sin darme cuenta, me habia metido en una zona famosa por ser el refugio de ladrones y asesinos. Afortunadamente, logre salir de alli con vida. Desgraciadamente, me robaron antes de lograr escapar.

– ?Por que no vencio al canalla con los punos? -pregunto Spencer con ojos como platos.

– Canallas. Eran cuatro. Y teniendo en cuenta que todos llevaban cuchillos y pistolas, me temo que no habria salido de la pelea muy bien parado.

– ?Que le robaron?

– El dinero. Y mi… ropa.

Spencer se quedo boquiabierto.

– ?No es posible! ?Toda la ropa?

– Toda. Hasta las botas, algo que me irrito enormemente, pues eran mis favoritas.

– Entonces, ?se quedo…? -A Spencer se le apago la voz en una clara muestra de incredulidad.

– Desnudo como el dia en que naci -confirmo el senor Stanton.

– ?Que hizo?

– Durante breves instantes, a punto estuve de plantarles cara para que me devolvieran la ropa, aunque finalmente decidi que mi vida valia mas que el riesgo al que me enfrentaba. Afortunadamente, parecian no tener intencion de terminar conmigo. Lo cierto es que creo que les divirtio mucho dejarme para que encontrara el camino a casa a plena luz del dia, desnudo como un bebe.

Una oleada de calor recorrio a Catherine al tiempo que se le secaba la garganta al pensar en el senor Stanton recien banado y de pie en una columna de luz dorada. Desnudo.

Al instante recordo el capitulo de la Guia dedicado a instruir a la mujer moderna actual no solo sobre la gran cantidad de cosas que podia hacerle a un hombre desnudo, sino tambien las que podia hacer con el. El recuerdo no ayudo a enfriar el infierno que parecia haberla engullido.

– ?Alguien le vio? -pregunto Spencer con los ojos llenos de curiosidad. Catherine rezo para no mostrar una expresion de similar arrobamiento y apenas logro contener las ganas de abanicarse con la servilleta de lino.

– Oh, si, pero eche a correr lo mas deprisa que pude. Finalmente logre robar una sabana de la colada de alguien, lo que me devolvio un minimo de mi dignidad perdida. No es uno de mis periodos mas estelares, sin duda, y, aunque ahora puedo reirme de ello, en aquel momento no resulto en absoluto divertido. Si, deambular por El Cairo solo fue uno de mi muchos momentos de «no deberia haber hecho eso». -Sonrio de oreja a oreja-. ?Les gustaria que les contara otro?

– ?Si! -dijo Spencer.

– ?No! -exclamo Catherine al mismo tiempo. El senor Stanton desnudo, deambulando con una sabana, victima de un robo a manos de unos rufianes armados, desnudo… Solo Dios sabia que mas habria hecho, y Catherine estaba segura de que no queria saberlo. Si, totalmente segura.

Una sonrisa nerviosa escapo de sus labios y se levanto, poniendo asi fin a la comida.

– Quiza en otra ocasion. Por ahora, sugiero que nos retiremos al salon. ?Juega usted a las cartas, senor Stanton? ?Al ajedrez? ?Al backgammon?

– Me encantan los tres, lady Catherine. ?Que prefiere usted?

«Verle desnudo.» Catherine apenas pudo reprimir el chillido de horror que le subio por la garganta. Dios santo, ?de donde procedia esa ridicula idea? Por supuesto que no deseaba verle desnudo. Lo absurdo e inapropiado de la idea era sin duda consecuencia de la absurda e inapropiada historia relatada por el senor Stanton. «Si, eso era.»

Catherine irguio los hombros y dijo:

– ?Por que Spencer y usted no juegan mientras yo disfruto de mi labor de costura junto al fuego?

– Muy bien. -Andrew se volvio hacia Spencer-. ?Backgammon?

– Es mi preferido -dijo Spencer.

Catherine abrio el camino hacia el salon y se felicito mentalmente por su excelente plan. Ahora tendria su labor de costura en la que concentrarse en vez de tener que hacerlo en el inquietante atractivo de su invitado.

Una hora mas tarde, sin embargo, se dio cuenta de que, despues de todo, su plan no era tan excelente como habia pensado. Resultaba practicamente imposible centrar su atencion en el intrincado diseno floral de su odiada labor de costura mientras su mirada se desviaba continuamente y de un modo absolutamente molesto, cruzando el salon hacia los ventanales, donde estaban sentados el senor Stanton y Spencer con el tablero de backgammon sobre una mesa de madera de cerezo situada entre ambos. Maldicion, ?cuando habia empezado a perder el control sobre sus propias pupilas? Incluso cuando lograba fijar la mirada en su costura, poco era lo que avanzaba, pues todo su ser estaba concentrado en intentar captar retazos de la conversacion de los dos hombres, conversacion que sin duda hacia las delicias de Spencer.

El profundo rugido de la risa del senor Stanton se mezclo con las carcajadas de Spencer y, por enesima vez, las manos de Catherine se detuvieron y miro a la pareja de jugadores por debajo de sus pestanas. La boca de Spencer dibujaba una sonrisa infantil de oreja a oreja. De el emanaba el mas puro deleite, y el hecho de que en sus ojos no se adivinara el menor rastro de sombra le estrujo el corazon con una oleada del mas puro amor maternal.

Spencer volvio a reirse y Catherine dejo de fingir la atencion que era incapaz de prestar a su labor. Dejando la costura a un lado, se recosto contra el blando brocado de su sillon de orejas y observo abiertamente a su hijo. Le encantaba verle reir y sonreir, algo que el hacia, segun su opinion, en raras ocasiones. Durante el ultimo ano, Spencer se habia aficionado a dar paseos en solitario, deambulando por los jardines de la casa y los senderos que llevaban a las aguas termales. Mientras el disfrutaba de la libertad que le proporcionaban los vastos terrenos de la

Вы читаете Un Amor Escondido
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату