involuntario paso hacia atras. Luego otro. Su espalda golpeo contra la tosca pared de madera.
– La mujer moderna actual no se rinde, senor Stanton. Si la ocasion lo requiere, puede que llegue a considerar una elegante capitulacion.
– Ya veo. Pero solo si la ocasion lo requiere.
– Exactamente.
– Muy bien. -Dio un paso adelante, deteniendose a escasos centimetros de ella. La miro desde las alturas con los ojos colmados de algo que ella no alcanzo a descifrar, junto con un velo de inconfundible diversion.
?Diversion? Que hombre tan irritante. ?Como osaba mostrarse divertido cuando ella estaba tan… poco divertida? Enojada. Y, maldicion, sin aliento a causa de su proximidad. Se pego aun mas a la pared, aunque compenso su cobardia levantando un grado la barbilla.
Andrew tendio la mano, tomando la de ella en la suya, y el aliento de Catherine retrocedio en su garganta al notar el contacto de su piel con la de el. Detecto la aspereza de los callos y reparo en que nunca habia sido tocada por unas manos tan… unas manos que no mostraban la suavidad de las de un caballero. Su propia mano parecia palida, pequena y fragil contra la bronceada fuerza de la de el, a pesar de que su tacto, aunque fuerte, era de una infinita suavidad. Vio, traspuesta, como el se llevaba su mano a los labios.
– No recuerdo haber visto jamas una capitulacion elegante, lady Catherine. Anhelo presenciarla… si se presenta la ocasion. -Las palabras susurraron su mensaje sobre la piel de Catherine, paralizandola con un golpe de calor. Luego, con su mirada en la de ella, Andrew le dio un calido beso en las yemas de los dedos.
«Oh, Dios.» La sensacion de su boca al entrar en contacto con sus dedos le envio una descarga de placer en estado puro por el brazo. Antes de poder recuperar la respiracion, Andrew bajo su mano y la solto y ella apreto los labios para ocultar su desilusion.
Su contacto era… delicioso. Suave, aunque con una subterranea intensidad que la hizo sentir como si tuviera la falda del vestido prendida en llamas. Hacia mucho tiempo que un hombre no la tocaba. Aun asi, no habia sido consciente de que lo echaba tanto de menos hasta ese instante. Y jamas el contacto con ningun hombre habia inspirado en ella semejante oleada de calor…
Se propino una sacudida mental. Dios mio, debia poner fin a eso. Discretamente, se limpio los dedos en el vestido en un vano intento por borrar de su piel la provocativa sensacion de los labios de Andrew.
– No puedo imaginar que situacion semejante pueda llegar a darse, senor Stanton.
Andrew tuvo el arrojo de sonreir.
– La esperanza es lo ultimo que se pierde, lady Catherine.
Bah. Sin duda, lo mejor que Catherine podia hacer era retirarse y desaparecer de su turbadora presencia.
– Si me disculpa, senor Stanton… -Se volvio y se dirigio hacia la puerta del establo-. Le vere a la hora de la cena.
En vez de limitarse a dejarla marchar, Andrew alargo la mano y le sostuvo abierta la puerta del establo. Decidida a no dejar que arruinara su perfecta salida, Catherine se deslizo entre la abertura como un barco a toda vela.
Al instante el estaba caminando a su lado.
– Ya he terminado de cepillar a Venus y, ya que hay algo de lo que me gustaria hablar con usted, estaria encantado de acompanarla de regreso a casa.
Catherine se mordio la cara interna de las mejillas. No tenia el menor deseo de discutir nada con ese fastidio de hombre.
Fastidioso. Al instante, Catherine se ilumino. Si, era un hombre fastidioso. Irritante. No podia encontrar atractivo a un hombre asi. No, por supuesto que no. Quiza deberia entablar con el una conversacion sobre la
Saliendo a paso rapido de los establos, emprendio apresuradamente el camino de regreso a la casa, decidida a poner en practica su plan de retirada. Andrew no solo camino a su lado sin mayor dificultad, sino que parecia simplemente pasear al hacerlo.
– ?Llegamos tarde? -pregunto.
– ?Tarde?
– A juzgar por la velocidad de su paso, muy semejante al galope por cierto, me preguntaba si quiza llegabamos tarde a la cena.
– Me encanta caminar a paso rapido. Es, humm, muy bueno para la salud.
– Sin duda se siente usted mejor. ?Le duele el brazo?
– Solo un poco. ?De que queria hablar conmigo?
– ?Cuando tiene pensado contarle a Spencer lo ocurrido?
– ?Por que lo pregunta?
– Me ha preguntado esta manana si algo la habia preocupado en Londres. Sin duda algo ha percibido en su comportamiento.
– ?Que le ha dicho?
– Que el viaje a Little Longstone la habia agotado.
– Lo cual no deja de ser cierto.
– Si, pero esa no es la verdad, y no me gusta no ser sincero con el. Quisiera saber cuando piensa usted decirselo, puesto que no desearia mencionarle el incidente antes de que lo haga usted.
– Preferiria que no lo mencionara.
Catherine sintio, e ignoro, el peso de su mirada.
– No pretendera decirme que no piensa contarle lo ocurrido.
– ?Con que fin? No haria mas que preocuparle inutilmente.
– Pero ?y si se entera por boca de alguien mas? Su padre. O por Philip, a quien sin duda su padre ya habra informado. O por Meredith.
Maldicion, no le faltaba razon, y encima sobre algo que no era asunto suyo, lo que no hizo sino fastidiarla aun mas.
– Reconozco que la noticia deberia llegarle de mi… en caso de que decida comunicarsela. Asi pues, escribire a mi padre y a Philip y les pedire que no mencionen el incidente.
– Comprendo del todo su preocupacion por su hijo, un sentimiento sin duda admirable. Aun asi, ?no cree que Spencer preferiria la verdad… sobre todo puesto que puede tranquilizarle diciendole que se recuperara del todo? Creo que no se merece menos. Un joven a las puertas de la hombria no suele ver con buenos ojos que lo traten a como un nino.
– ?Cuando se convirtio usted en un experto en ninos, senor Stanton? ?Y en mi hijo en particular?
– De hecho, no se nada de ninos, salvo que yo lo fui en su dia.
– ?Asi que considera que es la voz de la experiencia la que habla?
– Si, de hecho asi es. A nadie le gusta que le mientan.
Catherine se detuvo en seco, giro sobre sus talones para encararse con el y le dedico su mirada mas glacial.
– Por muy agradecida que le este por su consejo no requerido, realmente estoy convencida de que se perfectamente como manejar esta situacion. Spencer es mi hijo, senor Stanton. Usted apenas le conoce. Le he criado sola, y sin interferencia alguna, desde el dia en que nacio. Si decido contarle a Spencer lo ocurrido, lo hare a mi manera, cuando disfrutemos de un momento de calma juntos para asi minimizar su preocupacion.
Andrew guardo silencio durante varios segundos. Se quedo ahi de pie con la brisa despeinandole y la mirada clavada en ella de un modo que hizo que Catherine deseara retorcerse y quiza reconsiderar su comportamiento, aunque temio que no saldria demasiado bien parada si la sometia a un intenso escrutinio. Despues de todo, ?acaso no habia estado viviendo una mentira durante los ultimos meses en relacion a la
Por fin, Andrew inclino la cabeza.
– Spencer ya estaba preocupado por usted. Y me molesto tener que evitar la cuestion con el. Recuerdo perfectamente lo dificil que me resultaban las cosas cuando tenia su edad. Spencer ya no es un nino, aunque
