Levanto una mano y despacio la cerro sobre la piel sensible envuelta en el tejido del camison. El pezon, duro y anhelante, pegado a la palma. Apreto el seno con suavidad, lanzando llamaradas a sus entranas, aumentando la incomodidad que la embargaba, mas que aliviandola. Dejo la
Dios bendito, las cosas que Genevieve habia descrito en la
Catherine se detuvo junto a la ventana. Apoyando la frente contra el frio cristal, fijo la mirada en la oscuridad, viendo solo las imagenes que la bombardeaban. El senor Stanton y ella… las manos de ambos explorandose. Las bocas tocandose. Brazos y piernas entrelazados.
?Como seria el tacto de sus manos grandes, fuertes y callosas al acariciarla? ?Sentir como su hermosa boca la besaba? ?Sus piernas largas y musculosas pegadas a las suyas?
Sin duda habia caido en un estado febril. No deberia haber vuelto a leer el libro. Deberia haber dejado que sus deseos y necesidades siguieran dormidos. Y lo habria logrado. Si el senor Stanton no los hubiera hecho nacer de nuevo a la vida.
Despues de ayudar a Genevieve a escribir el libro y de haber aprendido las maravillas que podian existir fisicamente entre un hombre y una mujer, Catherine se habia quedado perpleja. Jamas habia experimentado algo semejante con Bertrand.
No obstante, tras haber tenido acceso a la seductora informacion reflejada en la
En el pasado, siempre que imaginaba que un amante la tocaba, la imagen del hombre en cuestion habia sido informe y envuelta en sombras.
Ya no.
El rostro del senor Stanton llenaba su mente, encendiendo su imaginacion y sus fantasias como nunca lo habian estado hasta entonces. El senor Stanton no era un producto de su imaginacion, sino un hombre de carne y hueso. Que la habia llamado hermosa. Que la habia hecho sentir como si flotara sobre las nubes mientras bailaba el vals con ella. Que podia inspirarle escalofrios de placer con una simple mirada. Que, a ojos de Genevieve, sentia algo por ella, o, como minimo, la deseaba.
La deseaba. Catherine cerro los ojos y dejo escapar un prolongado suspiro ante la miriada de sensuales imagenes que esas dos palabras inspiraban en ella. Imagenes que nada hicieron por enfriar su excitacion ni relajar su tension. Anhelaba poder disfrutar del olvido que solo proporciona el sueno, pero sabia por experiencia que el sueno no llegaria.
Como siempre que no conseguia relajar el cuerpo ni la mente, las aguas la llamaron con su reconfortante calor. Catherine adoraba la privacidad que le proporcionaba poder disfrutar de las aguas en la oscuridad, a solas, solo ella y los suaves murmullos de la noche a su alrededor. Apartandose de la ventana, giro sobre sus talones y fue hasta el armario, sacando el grueso y acolchado albornoz que la acompanaba en todas sus excursiones nocturnas.
Necesitaba sentir sobre la piel las calmantes aguas como nunca antes lo habia necesitado.
Andrew se detuvo en el oscuro sendero y aguzo el oido. Un chapoteo. Debia de estar cerca de las aguas termales o quiza del pequeno estanque que Spencer habia mencionado en alguna ocasion. Seria mejor que se anduviera con cuidado y no tropezara con las aguas o con el estanque de improviso, en cuyo caso aquel seria el ultimo paseo nocturno que daria en su vida.
Se oyo otro suave chapoteo, al parecer procedente de un racimo de rocas perfiladas a la luz de la luna unos diez metros por delante de el. Lo mejor seria echar un vistazo a los condenados manantiales y asi estar preparado en caso de que no fuera capaz de encontrar excusa alguna para evitar ir alli con Spencer. Si no le quedaba mas remedio, se quedaria mirando, pero ni una manada de caballos salvajes lograria meterle en el agua.
Dio varios pasos adelante y se quedo helado cuando a sus oidos llego otro sonido. Algo que sonaba claramente parecido a… ?un canturreo? Seguido por un largo y ronroneante hummmmm de inconfundible placer. Inconfundible placer que sonaba claramente femenino. Sin duda no podia tratarse de…
Apartando de su mente la idea antes de que pudiera echar raices y llenarle la cabeza con un centenar de fantasias, siguio avanzando. Rapido, silencioso, se acerco al racimo de rocas. Al amparo de las sombras, fue moviendose alrededor de las rocas hasta que nada impidio su vision. Y el corazon a punto estuvo de dejar de latirle en el pecho.
Un pequeno estanque circular de agua, de unos tres metros de diametro, rodeado de rocas por tres de sus lados, se dibujo ante su estupefacta mirada. Del agua se elevaban sinuosas espirales de vapor, brillantes a la luz de la luna… que rodeaban a lady Catherine en una eterea niebla.
Andrew parpadeo, convencido de que era su desesperada imaginacion la que habia conjurado a Catherine. Sin embargo, al abrir los ojos, ella seguia alli.
Sumergida hasta la barbilla en el agua vaporosa, con los ojos cerrados y una semisonrisa asomandole a los labios, Catherine solto otro largo ronroneo de placer.
Como aturdido, Andrew se quedo totalmente inmovil, transpuesto ante la vision de ella.
Quiso hacer… algo. Desvelar su presencia, o desaparecer sin ser visto, pero cuando Catherine se llevo las manos a la cabeza y, despacio, fue quitandose los pasadores que le sujetaban el pelo, fue incapaz de moverse. Los oscuros rizos fueron cayendole sobre los hombros y al instante Andrew se imagino pasando sus dedos entre los delicados mechones, hundiendo el rostro en esos suaves y fragantes bucles.
Catherine abrio la boca, inspiro hondo y desaparecio bajo la superficie. Las cejas de Andrew se unieron en un repentino ceno. Maldicion. Odiaba ver desaparecer a alguien bajo el agua de aquel modo. ?Y donde demonios estaba? ?Por que tardaba tanto en salir a la superficie?
Sus ojos escudrinaron la superficie. ?Por que no habia aparecido todavia? No deberia pasar tanto rato sumergida. ?Cuanto tiempo habia transcurrido? Sin duda, solo unos segundos. Aun asi, se noto espoleado por diminutos clavos de panico.
Avanzo unos pasos. ?Y si Catherine se habia enredado con algo bajo el agua? ?Como se las ingeniaria para salvarla? No sabia nadar. Los dos moririan. Saltaria al agua para salvarla, pero ?podria lograrlo antes de hundirse el mismo como una piedra?
Catherine seguia sin reaparecer. Perlas de sudor salpicaron la frente de Andrew y los clavos de panico dieron paso a un terror absoluto que le contrajo el corazon.
– Catherine -grito, echando a correr-. Cath…
La cabeza de Catherine asomo a la superficie y Andrew resbalo hasta detenerse bruscamente a poco mas de un metro del borde del manantial.
Ella abrio los ojos, lo vio y solto un jadeo.
– ?Senor Stanton! -Sus ojos se abrieron como platos-. ?Que esta haciendo aqui?
Andrew respiraba todavia en entrecortados jadeos al tiempo que sus pulmones funcionaban como fuelles. Cerro con fuerza los ojos e intento recuperar el control de sus emociones. De hecho, estaba fisicamente debilitado. Sentia debiles las rodillas y estaba furioso.
Avanzo hasta el borde del manantial con una furiosa zancada y le lanzo una mirada enojada.
– Mas apropiada seria la pregunta: «?Que demonios esta usted haciendo aqui?».
Catherine se quedo boquiabierta y solo alcanzo a clavar en el la mirada. Andrew no supo si estaba
