aprendia a nadar… al instante se imagino a Catherine y a el juntos de noche en el manantial, besandose, tocandose en el agua templada y calmante. Luego una relajante y divertida tarde familiar, chapoteando y nadando con Spencer y con Catherine.
– ?Senor Stanton?
Andrew desperto de su ensimismamiento.
– ?Si?
– Si lo intenta, y descubre que no puede hacerlo, no pasa nada. No todo el mundo destaca en todo lo que intenta. Lo importante es intentarlo.
Una de las comisuras de los labios de Andrew se curvo hacia arriba.
– Estoy seguro de que en algun lugar esta escrito: «no utilizaras las palabras de un hombre en su contra».
– Desgraciadamente para usted, no esta escrito en ninguna parte -dijo Spencer sin asomo de duda-. Y estoy seguro de que no esperara de mi que siga su consejo si usted no esta dispuesto a hacerlo.
Andrew parpadeo. El pequeno le tenia bien pillado.
– ?Alguna vez has pensado en ser abogado?
– No. Pero si tengo alguna posibilidad de ganar este, mi primer caso, puede que me lo plantee. -Alargo el brazo y poso una tranquilizadora mano en el hombro de Andrew-. Se que sera dificil, sobre todo despues de lo que le ocurrio a su padre. Pero un hombre muy sabio me dijo hace poco que si te limitas a hacer lo que siempre has hecho, siempre te quedaras donde estas.
Andrew nego con la cabeza.
– Me estas dando de beber mi propia medicina -mascullo.
– Le agradezco su confianza por haber compartido su secreto conmigo, senor -dijo Spencer con voz muy seria-. Le doy mi palabra de que esta buen recaudo.
Era evidente el fuerte deseo que Spencer tenia de sentirse necesitado e importante, de ser lo bastante bueno en algo como para poder ensenarlo a alguien mas. Estaba todo ahi, en los ojos del joven, pidiendoselo a gritos. Una llamada que Andrew no podia pasar por alto.
– Muy bien -concedio-. Lo intentare. Pero una sola vez -anadio apresuradamente cuando el rostro de Spencer se ilumino con una sonrisa entusiasmada-. Pero si no me gusta, paramos. De inmediato.
– Trato hecho. Pero, antes, nuestra leccion de pugilismo.
Andrew asintio.
– ?Preparado?
Spencer cerro los dos punos contra el pecho y adopto una postura de combate.
– Preparado.
– ?Te dedicas ahora a estudiar las hojas del te, Catherine?
Ante la pregunta de Genevieve, Catherine levanto abruptamente la mirada de su taza de te y parpadeo.
– ?Como dices?
– Me preguntaba si de pronto sientes algun interes especial por las hojas del te, puesto que es evidente que encuentras fascinante algo que tienes en el fondo de tu taza.
El calor abraso las mejillas de Catherine.
– Disculpa, Genevieve. Estoy un poco preocupada.
– Si, ya me he dado cuenta. ?Ocurre algo?
Catherine miro la afectuosa preocupacion reflejada en los ojos azules de Genevieve y cual fue su consternacion cuando sintio una calida humedad abrirse paso desde el fondo de los suyos.
– No, no es que ocurra nada, aunque si hay algo que me tiene preocupada.
– Me haria feliz oirlo si quieres contarmelo.
– No se realmente como ni por donde empezar.
Genevieve asintio despacio.
– Entiendo. Y ello afecta al senor Stanton.
Catherine la miro fijamente.
– Dios mio. O me he vuelto totalmente transparente o todos los que me rodeais habeis desarrollado claras tendencias clarividentes.
– Nada hay aqui de naturaleza clarividente ni transparente, querida. Simplemente te conozco tan bien, y es tanta mi experiencia en estas lides, que facilmente puedo reconocer las senales.
– ?Estas lides? ?Senales? ?A que te refieres?
– Naturalmente, estoy hablando de ti y del senor Stanton. Anoche. De como te miraba. De los esfuerzos que hacias para no mirarle. De la forma en que bailasteis juntos el vals.
– No… no se que decir. Me encuentro tan confundida que no estoy segura de saber como describir lo que pienso.
– No hay nada de lo que debas estar confundida, Catherine. Lo entiendo perfectamente.
Una risa totalmente desprovista de humor escapo de labios de Catherine.
– Entonces quiza puedas explicarmelo.
– Sera un placer. El senor Stanton te resulta un hombre muy atractivo… a pesar de que pongas todo tu empeno en que no sea asi.
– Cierto, no quiero que sea asi -concedio Catherine energicamente-. Y, peor aun, no alcanzo a comprender por que lo encuentro tan fascinante. Es el hombre mas irritante que he conocido en mi vida.
– Razon por la cual lo encuentras fascinante -dijo Genevieve con una suave risilla-. Te resulta estimulante por cuanto no cae rendido a tus pies ni se muestra de acuerdo contigo en todo lo que dices como el resto de hombres que buscan tus favores. Sin embargo, es gentil y te tiene en muy alta estima. Por no mencionar el hecho de que es una delicia para la vista. -La mirada penetrante de Genevieve estudio a Catherine durante varios segundos-. ?Me equivoco al suponer que te ha besado?
El fuego encendio las mejillas de Catherine.
– Si.
– Y es un hombre que sabe besar a una mujer.
– Palabras mas ciertas probablemente no hayan sido jamas pronunciadas.
– ?Has hecho el amor con el?
Un temblor acalorado recorrio a Catherine ante esa posibilidad.
– No.
– Pero lo deseas. -Genevieve no necesito confirmacion de ello porque, antes de que Catherine pudiera decir nada, continuo-. Obviamente, tambien el. ?Te ha dado alguna indicacion de cuales son sus intenciones?
– Ha dicho que pretende cortejarme.
– ?Ah! -Los ojos de Genevieve chispearon-. No solo es encantador, guapo, inteligente y…
– Irritante. Al parecer lo olvidas una y otra vez.
– … y viajado, sino que ademas es un hombre honorable.
Sintiendose decididamente como una gallina con las plumas totalmente agitadas, Catherine dijo causticamente:
– Como ya le dije anoche, no hay ninguna razon para que me corteje, pues no tengo la menor intencion de volver a casarme.
– Entonces tan solo deseas que te seduzca -dijo Genevieve con una pragmatica inclinacion de cabeza-. Podrias convencer a la mayoria de hombres para que acepte tus terminos, pero a primera vista queda claro que tu senor Stanton no es uno de ellos.
– No es mi senor Stanton.
Genevieve desestimo el comentario con su mano enguantada.
– No lo imagino desaprovechando la oportunidad de convertirse en tu amante, aunque sus intenciones de cortejarte me llevan a pensar que, a la larga, no quedara satisfecho con ese acuerdo.
– Si, no me cabe duda de que se cansara de mi despues de un tiempo. -Las palabras fueron como el serrin en boca de Catherine, quien dio un sorbo a su te para aliviar su malestar.
– No lo has entendido, querida. El senor Stanton desea cortejarte. Quiere una esposa. No se cansara de ti, sino de la naturaleza temporal de vuestra relacion. Cuando eso ocurra, insistira en que te cases con el.
