Lady Catherine estaba tumbada en el suelo a sus pies con un hilo de sangre entre los labios.

Capitulo 3

En toda relacion llega un momento en que un hombre y una mujer se percatan de la existencia del otro de ese modo especial. En muchas ocasiones, esa conciencia se manifiesta o bien con un inexplicable tintineo o con un encogimiento de estomago. Desafortunadamente, la sensacion a menudo se confunde con la fiebre o con la indigestion.

Guia femenina para la consecucion

de la felicidad personal y la satisfaccion intima

CHARLES BRIGHTMORE

Las voces, inconexas y entrecortadas, resonaban en la cabeza de Catherine junto con una miriada de sensaciones inexplicables y contradictorias. Le dolia la cabeza como si alguien se la hubiera aplastado con una roca. Pero esa incomodidad no era nada comparada con el ardor infernal que sentia en el hombro. ?Y quien habria instalado un panal de enojadas abejas sobre su labio inferior? Sin embargo, tenia la sensacion de estar flotando, engullida por un fuerte y reconfortante abrazo que la colmaba de calor, como si estuviera envuelta en su aterciopelada manta favorita. Tenia la mejilla posada sobre algo calido y solido. Inspiro, llenando su dolorida cabeza con el olor de las sabanas limpias, el sandalo y algo mas… un delicioso aroma que no lograba identificar, pero que le gustaba.

De pronto reparo en el zumbido de voces. Una voz, grave, profunda y ferviente, y muy cercana a su oido, logro infiltrarse entre el ruido de las demas. «Por favor, despierte… Dios, por favor.»

Algo la sacudio, causandole dolor, y Catherine gimio.

– Aguante -susurro la voz junto a su oido-. Ya casi hemos llegado.

?Llegado? Obligandose a abrir los parpados, se encontro mirando el perfil del senor Stanton. Su rostro parecia palido, la mandibula tensa, los rasgos rigidos, marcados por una inescrutable emocion. Un soplo de brisa le aparto un rizo del pelo, que le froto la mejilla, y Catherine se dio cuenta de que se movia apresuradamente por un pasillo… un pasillo de la casa de su padre, firmemente acunada contra el pecho del senor Stanton, con las rodillas sujetas por uno de sus brazos y la espalda apoyada en el otro.

Andrew bajo la mirada y Catherine se vio mirando fijamente unos intensos ojos de ebano que ardian como dos identicos braseros. La mirada de el se poso en la suya, y un musculo se contrajo en su mejilla.

– Esta despierta -dijo, volviendo ligeramente la cabeza, aunque sin apartar la mirada de la suya en ningun momento.

?Despierta? ?Se habia quedado dormida? No, sin duda. Parpadeo varias veces, pero antes de lograr que su dolorida boca formulara una pregunta, cruzaron el umbral de una puerta y entraron en una habitacion que reconocio como el dormitorio de su padre. Segundos despues, el senor Stanton la poso suavemente sobre el cubrecama marron. Al instante Catherine echo de menos su calor y la recorrio un escalofrio helado, pero segundos mas tarde abrio aun mas los ojos cuando vio que el apoyaba una cadera sobre el colchon y se sentaba a su lado en la cama mientras el calor de su mano apretaba su punzante hombro. Un pequeno rincon de su mente protesto, reparando en que la proximidad de Andrew rozaba la indecencia, aunque su presencia resultaba demasiado reconfortante… y Catherine se sentia inexplicablemente necesitada de ese consuelo.

Un movimiento capto su atencion y su mirada se deslizo por encima del hombro del senor Stanton hasta ver a su padre mirandola con expresion ansiosa.

– Gracias a Dios que has vuelto en ti, querida -dijo su padre con voz ronca-. El doctor Gibbens viene de camino.

El senor Stanton se inclino, acercandose a ella.

– ?Como se encuentra?

Catherine se paso la lengua, que sentia extranamente gruesa, por los labios secos, estremeciendose al tocar con ella un punto sensible.

Me duele el hombro. La cabeza tambien. -Intento volver la cabeza, pero inmediatamente lo penso mejor cuando un dolor agudo reboto tras sus ojos y una oleada de nauseas la recorrio por entero-. ?Que…? ?Que ha ocurrido?

Algo indescifrable destello en los ojos de Andrew.

– ?No se acuerda?

En un intento por ignorar los dolores que la atravesaban, intento concentrarse.

– La fiesta de papa. Su cumpleanos. Usted y yo discutiamos… y ahora estoy aqui. «Tumbada en la cama, con usted sentado muy cerca de mi. Tocandome.» Me siento como si me hubieran golpeado… espero que no haya sido el resultado de nuestra discusion.

– Le han disparado -dijo el senor Stanton. La aspereza resulto evidente en su voz queda-. En el hombro. Y, al parecer, se dio un fuerte golpe en la cabeza al caer. Siento el dolor… mantengo la presion sobre la herida que tiene en el hombro para contener la sangre hasta que llegue el medico.

Las palabras de Andrew resonaron en su palpitante cabeza. «?Disparado?» Deseo burlarse de semejante afirmacion, pero el ardor que sentia en el hombro y la gravedad reflejada en la intensa mirada de el dejaban claro que decia la verdad. Y, sin duda, explicaban su cercania y su contacto. Y su evidente preocupacion.

– Recuerdo… recuerdo un fuerte ruido.

El senor Stanton sacudio la cabeza, asintiendo.

– Eso fue el disparo. Vino de fuera, de Park Lane.

– Pero ?quien? -susurro-. ?Por que?

– Eso es precisamente lo que vamos a descubrir -intervino su padre-, aunque el porque resulta mas que obvio. Estos malditos criminales estan por todas partes. ?En que se esta convirtiendo esta ciudad? Debe ponerse fin a la reciente oleada de crimenes en la zona. Sin ir mas lejos, la semana pasada, lord Denbitty volvio a casa de la opera y se la encontro desvalijada. La debacle de esta noche es claramente obra de algun condenado salteador cuya arma se ha disparado mientras cometia algun robo en la calle.

La mandibula del padre de Catherine se cerro al tiempo que se pasaba unas manos visiblemente temblorosas por el rostro.

– Gracias a Dios que tenemos aqui al senor Stanton. Mientras reinaba el caos, el ha mantenido la cabeza fria. Ha mandado a un criado a buscar al medico, a otro a localizar al magistrado, y luego ha reunido a varios caballeros para que llevaran a cabo una busqueda fuera en un intento por encontrar al culpable y quiza a otra victima, y todo ello mientras examinaba tus heridas. En cuanto ha determinado que la bala no se habia alojado en tu hombro, te ha traido aqui.

Catherine miro entonces al senor Stanton, quien la miraba a su vez con una expresion tan intensa que los dedos de los pies se le encogieron en sus zapatillas de saten.

– Gracias -susurro.

Durante varios segundos, el no dijo nada. Luego, con lo que parecia ser un gran esfuerzo, le ofrecio una semisonrisa.

– De nada. Gracias a mis aventuras con su hermano, tengo alguna experiencia en estos asuntos, aunque quiza retire sus palabras cuando se de cuenta de como le he dejado el vestido. Lamento decirle que he tenido que cortarle la manga.

Ella intento responderle con una sonrisa, pero no estuvo segura de haberlo conseguido.

– Sin duda, la mancha de sangre habria resultado desastrosa de todos modos.

El padre de Catherine tendio el brazo y le tomo la mano.

– Tenemos que estar agradecidos por el hecho de que la bala simplemente te haya rozado y de que no haya impactado en nadie mas antes de alojarse en la pared. Demonios, uno o dos centimetros mas y quiza ahora estarias muerta. -La determinacion le afino los labios-. Juro que no descansare hasta apresar al canalla que ha hecho esto, Catherine.

La habitacion parecio girar a su alrededor en cuanto Catherine tomo conciencia de la verdadera dimension de

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