tambien a ella hasta que los dos quedaron desnudos, con las duras puntas de sus pechos presionando uno sobre el otro. Las piernas entrelazadas, su boca alimentandose de la de ella, los calientes cuerpos unidos por la pasion. Movio su mano por el costado y la deslizo entre sus piernas, sus dedos tocando la resbaladiza piel. Brina gimio en la garganta.
– ?Que decia el articulo sobre las mujeres? -pregunto mientras separaba su boca de la suya-. ?Las mujeres se asustan?
Le llevo un momento comprender que le estaba preguntado. No queria llegar al orgasmo de ese modo. Queria llegar con el dentro de ella. Estaba tan cerca ahora mismo, que apreto sus muslos alrededor de la mano que le daba placer para pararle.
.No lo decia. -Se mojo los labios. Parecian hinchados y su voz sonaba como drogada-. Hazme el amor.
Alcanzo sobre su cabeza la caja de condones y puso a Thomas de espaldas. Mientras el miraba, ella extendio el fino latex y lo desenrollo sobre su duro y grueso miembro hasta su oscuro pelo pubico. De pronto se encontro despaldas con el entre sus muslos, la cabeza de su pene tocando el muslo por dentro.
.Esto se puede poner violento -le aviso mientras entraba en ella.
Ella no pudo evitar soltar un suspiro de placer a la vez que el entraba mas profundamente en ella.
Thomas apoyo el peso sobre sus brazos y le sujeto la cara con las manos. Mirandola profundamente a los ojos mientras se movia en ella, tocando y rozando el punto exacto donde se centraba su placer, dentro y fuera, volviendola loca de necesidad por el. Saliendo lentamente y clavandose profundamente. Y con cada embestida llevandola hacia el climax y cada vez colocandola mas cerca del cabecero de la cama.
Ella deslizo las manos por los contornos de su espalda y las duras nalgas de su trasero.
– Mas rapido -susurro contra su boca.
Se movia con el, al mismo ritmo en que el embestia con su cadera, duro, profundo y rapido. Calor y deseo en su piel, mezclandose con sus nervios. Ella acerco las manos a su cara y le miro a los ojos.
– Thomas -gimio mientras entraba en ella presionando duramente-. Te quiero -gimio a la vez que un orgasmo la desgarraba desde dentro con un intenso placer.
En tanto se extendia sobre ella, una y otra vez, su cuerpo se convulsionaba alrededor del de el mientras entraba en ella una y otra vez. Entonces noto como los dedos que el tenia sobre su cara se cerraban y su climax le arrancaba un profundo y primitivo gemido desde el pecho que parecia durar para siempre.
– ?Brina! -dijo con una rasgada exhalacion mientras sus caderas se paraban. La miro a los ojos, su respiracion era aspera y penetro en ella una ultima vez para quedarse alli-. ?Estas bien? -le pregunto.
Estaba mejor que bien y sonrio.
– Si, estoy genial.
– Si, lo estas. – Le beso la frente y la nariz-. ?Alguna quemadura por la friccion?
Alzo la cabeza y se dio cuenta de la proximidad del cabecero.
– No que yo sepa.
– Lo mirare por ti en un minuto -dijo mientras se apartaba de ella-, vuelvo enseguida.
La dejo y se fue al bano. Brina se giro sobre su estomago y presiono su mejilla sobre la fria tela. Le habia dicho que le queria.
El no habia dicho nada.
– ?Oye! -dijo desde la otra habitacion-. Si tienes hambre, podemos arrasar el bar. Esta lleno con algunas cosas bastante buenas.
Y lo arrasaron. Comieron las galletitas y el queso y abrieron una pequena lata de jamon curado. Para el postre tenian trufas y nueces de macadamia cubiertas de chocolate.
Hicieron el amor en suelo detras del bar, y en el jacuzzi mientras el agua caliente se arremolinaba alrededor de sus cuerpos desnudos.
Tomas nunca menciono la palabra amor refiriendose a ella, pero la tocaba como si lo hiciera. Le seco la piel cuidadosamente con la toalla y le peino el pelo mojado.
No, el no menciono la palabra, decia cosas como «Siempre he amado tu pelo. Podria hacer esto para siempre»y «Me encantaria que vieras mi apartamento. Aspen es precioso.»
Alrededor de las cuatro de la manana la acompano por el pasillo hasta su habitacion.
– ?Estas segura de que no quieres volver a la cama conmigo? -le pregunto mientras le abria la puerta-. Quiero dormir contigo -abrio la puerta y bostezo-, solo dormir, lo prometo.
Y despertarse con el pelo revuelto y aliento matutino. Ni loca.
– Llamame cuando te despiertes -dijo mientras apoyaba sus manos en su pecho y se ponia de puntillas.
Con el corazon latiendo rapidamente en su pecho, enredo la mano alrededor de su cuello y le dio un beso de buenas noches.
Nunca se habia sentido como se sentia en ese momento. Excitada, euforica, completamente feliz. Quiza porque nunca habia amando a un hombre de la manera en que amaba a Thomas Mack.
Cuando Brina se desperto tarde por la manana, la luz del telefono parpadeaba. Eras las once y media y Thomas no habia llamado. Probablemente seguiria durmiendo.
– Brina, soy Thomas. Ha pasado algo y he tenido que irme inmediatamente. Son las seis y media y no he querido despertarte pero… Escucha, voy a conducir directamente a Denver y coger un avion a Palm Springs. No se cuando… -solto un suspiro-, hablare contigo cuando tenga la oportunidad.
Brina escucho el mensaje tres veces mas antes de colgar el telefono. Se habia ido. Sencillamente se fue. Se fue sin llamar a su puerta y hablar con ella. Se fue sin mencionar cuando le podria volver a ver. Se fue sin decirle que la queria o darle un beso de despedida.
Se aparto el pelo de la cara y se puso los vaqueros. Llamo a recepcion y pregunto si tenia algun mensaje de el.
No lo tenia.
Poniendose una camiseta vieja y los pantalones, cogio la llave y salio al pasillo. La puerta de Thomas estaba abierta y el carro de la limpieza estaba dentro. Los muebles habian sido limpiados, la alfombra aspirada y el bar vuelto a llenar.
Se acerco a la puerta de la habitacion y se detuvo. Dos mujeres de la limpieza estaban cambiando las sabanas por unas nuevas.
Todos los rastros de el habian desaparecido. Sus ropas, las sabanas en las que habia dormido, las toallas que habia usado para secarla.
Una de las mujeres la miro.
– ?Le puedo ayudar?
– No gracias -dijo Brina y se fue.
El realmente se habia ido y no fue hasta ese momento en el que se dio cuenta de que estaba conteniendo la respiracion, esperando que fuera un error y que el estuviera justo al final del pasillo esperandola.
Volvio a su habitacion y abrio la puerta. Habia dicho que iba a volar de Denver a Palm Springs. Alli era donde vivian sus abuelos. Algo malo debia de haber pasado.
Hablare contigo cuando pueda, habia dicho.
Brina se sento en una esquina de la cama y miro a la oscura pantalla de la television. Recordo cuando el perro de Thomas, Scooter, murio, el estuvo estoico. No lloro, a pesar incluso de que ella sabia que el queria hacerlo. Se contuvo, sus mejillas rojas por el esfuerzo. No la habia querido a su lado y obviamente tampoco la queria ahora. Si lo hubiera hecho, por lo menos le habria dejado un numero donde le pudiera encontrar.
Por supuesto ella le podria encontrar. Despues de todo, eso era lo que ella hacia para vivir. Podria bajar y pedirle a Mindy una copia de sus papeles del registro. Pero entonces Mindy sabria que no le habia dado su direccion o su numero de telefono. Esa era una humillacion que Brina preferia evitar. Estaba desesperada por hablar con el, pero tenia su orgullo.
Le llevo un dia dar con la direccion de Thomas en Aspen. Recordaba parte de la matricula de su jeep y se puso en contacto con el departamento de vehiculos de motor de colorado varias veces antes de obtener lo que queria. Ahora todo lo que necesitaba era su numero de telefono. Como ella vivia en Oregon, no podia ir a las companias telefonicas locales y escanear sus documentos. No conocia a nadie que trabajara para alguna compania telefonica en Aspen, tendria que conseguir una orden judicial.
Asi que volvio su atencion en localizar a sus abuelos y dio en el clavo. No solo estaban en el listin telefonico
