Jack fruncio el ceno y, sin dejar de sonreir, pregunto:

– ?De que estas hablando, florecita?

– ?Recuerdas cuando no me dejasteis formar parte de vuestro club de la television? Creasteis una regla que decia que para ser miembro del grupo habia que mear de pie contra un arbol -le recordo Daisy.

– Eso lo recuerdo, pero no me acuerdo de nada relacionado con la television -dijo Jack.

Daisy penso durante unos segundos y dijo:

– Era el club CBS o algo por el estilo.

Jack sopeso lo que acababa de escuchar y exclamo:

– ?Ah, te refieres al CTC! Me habia olvidado de eso. -Sonrio-. ?Creias que era un club de television?

– Claro -respondio ella.

El sacudio la cabeza y se echo a reir.

– Mujer, era el Club de las Tetas y los Culos. Era donde nos reuniamos para mirar revistas pornograficas.

– ?Genial! -exclamo Nathan.

– ?Teniais revistas pornograficas? Ibais a sexto, por todos los santos. -Daisy estaba anonadada-. Erais unos pequenos pervertidos y yo no tenia ni idea.

La sonrisa de medio lado de Jack le dio a entender que no sabia de la misa la mitad.

Capitulo 16

Despues de comer, Daisy llevo una hamaca hasta la orilla del lago y se quito los pantalones cortos. Se puso las gafas de sol y se quedo en banador, aquel banador blanco de corte alto sobre las caderas. Tenia un pronunciado escote y finos tirantes. Los chicos estaban pescando otra vez, pero ella habia optado por quedarse en tierra. Se tumbo en la hamaca con el ultimo ejemplar de Fotografia de Estudio y Diseno. Leyo un articulo sobre el sistema Hasslblad e imagino las estupendas fotografias que podria tomar con el. Tras la lectura debio de quedarse dormida, porque sono que habia ganado el primer premio del concurso Kodak de fotografia al que ni siquiera se habia presentado. Sonaba que estaba en el estrado, dando un discurso sobre una fotografia que no recordaba haber tomado, y Steven estaba en la primera fila observandola.

A menudo sonaba con el, y en sus suenos siempre tenia el aspecto previo a la enfermedad. Estaba sano y feliz y ella se alegraba mucho de verle. Nunca hablaba, se limitaba a sonreir dandole a entender que todo iba bien.

El sonido del motor de una embarcacion la desperto y abrio los ojos. Tenia las gafas puestas, pero la revista habia caido al suelo. Se incorporo preguntandose cuanto tiempo habria estado dormida. Coloco los pies a un lado de la hamaca y se saco las gafas. El sol estaba bajo, aunque aun faltaba un buen rato para que se pusiese. Su piel habia adquirido un peligroso tono rojizo; sin duda iba a pagar caro haberse dormido bajo el sol de Tejas.

Dejo las gafas y la revista sobre la hamaca y camino hacia la orilla mientras la embarcacion de Jack iba acercandose, dividiendo las aguas con su afilada proa. Daisy se coloco una mano en la frente a modo de viera. Jack estaba de pie, al timon. Se habia desabrochado la camisa, que ondeaba contra su pecho y su vientre. Nathan estaba sentado en el asiento de al lado; no dejaba de mirar a Jack.

– Apagalo y sube el motor -le ordeno Jack.

Nathan miro hacia abajo y el ruido del motor se amplifico cuando saco las aspas del agua y finalmente ceso. Poco a poco fueron acercando la embarcacion hasta topar suavemente con la orilla.

Jack se volvio un momento para decirle a Nathan que habia hecho un excelente trabajo. Luego apoyo una rodilla en el suelo y ato la soga de la embarcacion.

– Te has quemado mientras estabamos pescando -dijo Jack al mirar a Daisy.

Daisy se echo un vistazo. Presiono un dedo contra su pecho por encima del banador. Dejo una marca blanca en la piel.

– Me he quedado dormida.

Jack echo el ancla en el agua a un costado del bote y luego salto desde la proa y se planto frente a Daisy haciendole de pantalla contra el sol.

– Se te ha achicharrado tu marca -le dijo Jack.

De nuevo, Daisy se miro. Visible por encima del banador, su marca de nacimiento era algo mas oscura que el resto de la piel.

– ?Que haces mirando mi marca de nacimiento? -le pregunto Daisy.

Jack esbozo una sonrisa muy seductora.

– Esperaba hablar de algo -replico.

Pero su marca de nacimiento no era un tema cualquiera. La ultima vez que le habia dicho algo al respecto estaban los dos desnudos. El destello que aprecio en su mirada le dejo bien claro que Jack tambien estaba pensando en esa ocasion.

A Daisy le costo tragar saliva. Bajo la vista hasta la boca de Jack, y siguio descendiendo por la fina linea de vello de su pecho hasta llegar a su vientre. Recordaba a la perfeccion el tacto de su piel.

– Mama, ?adivina como ha ido! -exclamo Nathan.

Daisy miro a Jack con una llamarada de deseo en los ojos, el mismo deseo que expresaban los suyos.

– ?Como ha ido? -le pregunto a su hijo.

– He pescado uno grande. -Nathan salto del bote y aterrizo junto a Jack.

– Un ejemplar estupendo -confirmo Jack mirandola a los labios.

Ella centro la atencion en su hijo. Fuera lo que fuese lo que habia entre ellos dos, lo mejor era dejarlo de lado.

– Dejame verlo -le pidio Daisy.

Nathan volvio a subir al bote y fue hacia la popa. Daisy paso junto a Jack y se fue metiendo en el agua hasta que le llego a la cintura. Se quedo junto a uno de los costados del bote mientras Nathan abria la cubeta y sacaba un pescado.

Jack observo a su hijo con el ejemplar en alto para que lo viese su madre. Lo meneo frente a su cara y ella dio un respingo.

– Sigues siendo una nina -dijo Nathan entre risas.

Jack se volvio y echo a andar hacia la tienda. Nathan y el habian pasado un buen rato pescando. Se sentia mas cerca de su hijo de lo que estaba antes. Mientras tiraban las canas, su hijo le habia hablado de su vida, en la que Steven habia tenido un considerable protagonismo.

– Antes de dejar de jugar fui el quarterback del equipo de futbol americano de mi escuela -le dijo a Jack-. Mi padre me explico que habiais jugado juntos cuando estabais en el instituto.

«Su padre.» Jack se cuido mucho de no mostrar la mas minima emocion.

– Asi es -le dijo con un regusto amargo en la boca-. Yo jugaba de quarterback hasta que lo deje un curso antes de graduarme.

Nathan asintio.

– Eso fue lo que me dijo papa, que tuviste que dejarlo para trabajar con tu padre, y que por eso el pudo ser el quarterback los dos ultimos anos y llamar la atencion de todas las chicas bonitas.

– Tu padre era muy modesto. Jamas tuvo problemas con las chicas -reconocio Jack, y cuanto mas hablaba de Steven mas facil le resultaba hacerlo. Podia sobrellevar la amargura con mayor facilidad. Jack recordaba a la perfeccion lo que suponia perder a un padre, la confusion y la soledad que entranaba. Durante unas cuantas horas fue capaz de dejar de lado la rabia y la sensacion de saberse traicionado y pudo contarle a Nathan como habia sido crecer junto a Steven Monroe.

Hasta el punto de que le sorprendio descubrir que cuanto mas hablaba de Steven mas iba conociendo a Nathan. Y cuanto mas sabia de su hijo, mas deseaba saber. Todavia no se sentia su padre, pero tampoco tenia muy claro que era lo que debia sentir un padre.

Jack vertio un poco de agua en una palangana y se lavo las manos con jabon liquido. Vio que Nathan se quitaba las zapatillas de deporte y la camiseta y se lanzaba al lago cerca de donde se encontraba su madre. Ella grito su nombre cuando le salpico.

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