tanto le habia fastidiado que le sugiriese su hermano Billy.

Lo unico que podia esperar ahora era que ella rechazase su oferta.

Capitulo 15

Una suave brisa acariciaba la superficie del lago Meredith, y el sol se reflejaba en el agua como si estuviese cubierta de pepitas de plata. Los pajaros revoloteaban por doquier, los peces saltaban en el lago… y el sonido del bajo y de la bateria de los Godsmack retumbaba en el aire.

Daisy estaba sentada con las piernas cruzadas en la parte delantera del bote de Jack. En ese momento observaba a Nathan a traves de las lentes de la camara digital Fuji que se habia llevado consigo tras su visita a Seattle. Bajo una camiseta roja sin mangas y unos pantalones vaqueros cortos llevaba su banador blanco y se habia cubierto la cabeza con un sombrero de ala ancha de paja para protegerse del sol.

Nathan echo la cana hacia atras para lanzarla y su madre le hizo una foto. Llevaba puesta una gorra con la visera ligeramente curvada sobre sus gafas de sol Oakley plateadas y negras. Al lanzar la cana los pantalones cortos de color caqui que llevaba dejaron ver las rayas blancas y rojas de sus calzoncillos. Calzaba zapatillas de deporte y no se habia puesto calcetines. Tenia las mejillas coloradas y se habia quitado la camiseta a pesar de las advertencias de su madre.

– Me tratas como a un nino pequeno -se quejo Nathan, como un nino pequeno. Pero acabo cediendo y permitio que su madre le embadurnase con crema protectora.

Enfoco a Jack con la camara; estaba sentado en la popa, pescando en el lado opuesto a Nathan. Llevaba un sombrero de paja vaquero y unas gafas de sol con cristales de espejo azules. Se habia puesto una vieja camiseta verde con el cuello raido y cuyas mangas, ya muy gastadas, no se ajustaban a los biceps de Jack. Pillo a Daisy con la mirada fija en el agujero que la camiseta tenia en el hombro, asi que tuvo que explicarle que se trataba de su camiseta de la suerte para pescar. Unos gastados Levi’s se adherian a sus nalgas y sus muslos. La cintura estaba un tanto deshilachada, y los cinco botones de la bragueta le marcaban el paquete. Daisy se pregunto si esos pantalones tambien le traian suerte. Seguramente mucha. Llevaba botas vaqueras. ?Que si no?

Jack la miro por encima del hombro y ella le saco una foto. Arrugo las cejas con irritacion, pero no tardo en volver a centrar su atencion en la pesca. Daisy no sabia si estaba irritado por la foto o porque los Godsmack acababan de decir otra palabrota. Aunque ella tambien le habia oido decir palabras malsonantes en alguna ocasion. «Voy a follarte hasta que pierdas el sentido», recordo de repente.

Jack habia pasado a buscarles de madrugada en una camioneta Dodge Ram. Para sorpresa de Daisy, no era uno de sus clasicos. Estaba bastante nueva y arrastraba un bote de seis metros de eslora. Cuando les pidio que fueran con el de pesca, Daisy imagino que irian en un bote de aluminio con un pequeno motor. Tendria que haber recordado quien era Jack. El no podia tener nada pequeno.

La embarcacion de Jack estaba pintada de gris y rojo y tenia dos puestos de mando con asientos propios de un coche de carreras. Habia un tercer asiento en la parte de atras, junto al motor fueraborda. Bajo el reloj y el panel de mandos de madera habia un reproductor de CDs. Antes de empezar a pescar, Jack y Nathan tuvieron que acordar hacer un trato; irian alternando la musica. Primero la elegiria Jack y luego Nathan. El problema era que Jack llevaba consigo un estuche para unos pocos discos, en tanto que el estuche de Nathan tenia el tamano de la guia telefonica de Nueva York. Ya podian olvidarse del silencio por unos cuantos dias.

Nathan fue el primero en pescar algo. Un ejemplar de treinta y cinco centimetros. Tras esa captura, Daisy aprecio en el rostro del muchacho una alegria que no veia desde hacia mucho tiempo. Jack lo atrapo con la red y le ayudo a sacar el anzuelo. Daisy se inclino sobre el pez y saco unas cuantas fotografias. La musica estaba muy alta, y Daisy no oia lo que Nathan y Jack se decian desde donde se encontraban, pero cuando Nathan echo la cabeza hacia atras y se puso a reir Daisy sintio una agradable sensacion en el pecho. El gozo que sentia en su interior, sin embargo, no se debia unicamente al disfrute de su hijo. Tambien era por Jack. Se notaba que se estaba esforzando por Nathan. Queria establecer un vinculo con su hijo, y, por alguna razon que Daisy no alcanzaba a comprender, en ese momento se enamoro un poco mas de Jack. No se trataba de un estallido de amor adolescente. No era el relampago de fuego y de pasion que habia intentado retener inutilmente en otra ocasion. Ahora todo era mas sencillo. Se trataba mas bien de una variacion en los latidos de su corazon, de un suspiro ahogado en el pecho; y eso le asustaba mas de lo que lo estuvo la primera vez que se enamoro de el. Era un amor mas maduro. Daisy era una mujer mas madura, y sabia exactamente lo que tenia que hacer con aquel sentimiento.

Absolutamente nada.

Matt Flegel le habia llamado hacia un par de noches para invitarla a cenar. Habia pasado tanto tiempo desde la ultima vez que un hombre le habia pedido salir con ella que quedo anonadada. Le respondio algo asi como que ya lo llamaria cuando regresase de la acampada. En ese momento no tenia ninguna intencion de ir a cenar con el. Ahora creia que tal vez no fuese mala idea. Despues de todo era una oportunidad para sacarse a Jack de la cabeza.

Daisy disparo otra fotografia y, a traves del objetivo, observo a Jack lanzando la cana una vez mas. El sol resplandecia sobre aquella superficie plateada mientras el carrete de la cana no dejaba de girar. El movimiento de sus manos y sus brazos era suave y preciso, y tenia los pies ligeramente separados. Ceso la musica del CD y Daisy escucho con claridad el leve tic-tic-tic del carrete de Jack. Daisy tuvo la sensacion de que su corazon empezaba a latir al mismo ritmo, y le hizo la foto a Jack.

La luz del sol iluminaba la mitad del cuerpo de Jack, en tanto que el sombrero le proyectaba una sombra en el rostro. Recogio el hilo y alargo el brazo para quitar un hierbajo del anzuelo. Entonces con un fluido movimiento, fijo el sedal con el pulgar, coloco la punta de la cana a un lado y volvio a lanzar el anzuelo. El anzuelo volaba por encima del agua mientras la brisa curvaba el sedal, atrapandolo como una telarana, suspendiendolo en el aire durante unos segundos hasta que el anzuelo entraba en el agua y tensaba el hilo.

Daisy bajo la camara y miro hacia la lejania. No podia esconderse de Jack o de sus propios sentimientos tras las lentes. Jack la odiaba, y jamas la perdonaria. Se lo habia dejado bien claro. Cuando estaba a su lado Jack se mostraba muy discreto, y no tenia ni idea de por que le habia pedido que fuese con ellos a pescar. Actuaba como si ella fuese un mal imprescindible. Daisy se iria al finalizar el verano y muy probablemente no volveria a ver a Jack hasta el ano siguiente. No habia futuro para su posible relacion, aunque ella deseaba con todas sus fuerzas que, llegado el momento, pudiesen volver a ser amigos.

Aunque sabia que tendria que esperar sentada.

Ella tenia que preocuparse por su futuro y el de Nathan, un futuro que estaba a miles de kilometros de alli, en el estado de Washington. Le habia comentado a Nathan la posibilidad de vender su casa, y, aunque la idea, como a ella, le entristecia un poco, le habia parecido bien. La casa conllevaba para ellos un monton de recuerdos, tanto buenos como malos, pero a Nathan le agradaba la idea de trasladarse a un loft en Belltown, aunque implicase un cambio de instituto. Daisy ya se habia puesto en contacto con un agente inmobiliario, amigo de Junie, y habia puesto la casa a la venta. Junie tenia copia de las llaves, asi que hizo otra para el agente inmobiliario.

Daisy empezaba a hacerse con las riendas de su vida de una vez por todas. Nunca habia tenido que apanarselas sola. Nunca habia sido la unica responsable de las decisiones importantes. De ahi que estuviese asustada. Y si le daba muchas vueltas al asunto, la ansiedad acababa dominandola; a pesar de ello, sin embargo, sabia que todo iria bien.

Hacia rato que el mediodia habia quedado atras y cuando estuvieron de vuelta en el campamento todos tenian hambre. Mientras los chicos limpiaban lo que habian pescado, Daisy preparo la mesa de picnic: la cubrio con un mantel a cuadros rojos y blancos, y coloco platos de plastico y cubiertos.

Cuando habia hablado con Jack la noche anterior, Daisy habia insistido en que se repartieran las comidas. El se haria cargo de la cena. Daisy se pregunto si se limitaria a sacar un paquete de salchichas y una bolsa de patatas fritas.

Ella habia llevado pollo asado, ensalada y pan de centeno. Para cuando habia cortado el pollo y habia anadido los frutos secos y la frambuesa a la ensalada, Nathan y Jack ya volvian de la orilla. Nathan se habia puesto la camiseta y llevaba la gorra en la mano. Tenia el pelo humedo de sudor, pegado al craneo. Daisy no pudo evitar fijarse en un detalle: cuando Nathan no intentaba parecer un chico enrollado, caminaba de un modo muy similar a

Вы читаете Daisy Vuelve A Casa
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату