me mantuvieron alejado de mi hijo durante quince anos.
– ?Y que te cabrea mas? ?Que Daisy no te hubiese dicho nada sobre Nathan o que eligiese a Steven y no a ti?
– Que se llevase a Nathan -admitio Jack; por supuesto, eso era lo peor, pero ambas cosas estaban tan intimamente ligadas que le resultaba imposible separarlas.
– Ahora la miras como si la odiases, pero me fije en el modo en que la miraste en la fiesta de cumpleanos de Lacy. Te la comias con los ojos.
?En serio? Tal vez.
– Tuve algo muy especial con ella cuando eramos jovenes -confeso Jack mientras observaba a Amy Lynn, que acababa de saltar del columpio y estaba aterrizando de pie.
– Lei la carta de Steven, y me dio la impresion de que los dos teniais algo muy especial con Daisy Brooks. Por lo visto, los dos estabais enamorados de ella -dijo Billy.
No tenia sentido negarlo.
– Desde octavo mas o menos. Tal vez incluso desde antes. -Admitio Jack, y sin dejar de observar a Amy Lynn, se puso a pensar en todo lo ocurrido antes de la noche en que Daisy y Steven se casaron-. Estar con ella era como… correr por la autopista a doscientos por hora. Ya sabes, esa sensacion de sentirse arrastrado a toda velocidad… El corazon se te sube a la garganta y la adrenalina te corre por las venas haciendo que se te erice el vello.
– Si, se a que te refieres.
– Pues era igual. -Jack sacudio la cabeza y alargo el brazo para coger la botella de cerveza. Nunca le habia hablado a nadie de Daisy-. Estaba loco por ella, pero discutiamos mucho. Era muy celosa, y yo me ponia hecho una furia si algun chico la miraba.
Billy volvio a inclinarse hacia delante.
– ?Amy Lynn, no te columpies con tanta fuerza! -le grito a su hija; luego se tumbo de nuevo y dijo-: Bueno, supongo que tuvisteis que estar unas cuantas veces juntos si la dejaste embarazada.
Jack recordaba con total claridad las veces que habian hecho el amor en el asiento trasero de su coche, o de pie en algun rincon, con las piernas de Daisy alrededor de su cintura, o en la habitacion de Daisy cuando su madre trabajaba en el ultimo turno.
– Creo que nos peleabamos para poder hacer las paces en el asiento trasero de mi Camaro.
– Tipico del exceso de hormonas juvenil -dijo Billy mirandole con sus claros ojos azules como si todo fuera tan simple.
– Era algo mas que hormonas juveniles. -Jack habia estado con otras chicas antes de Daisy, pero con ella habia habido algo mas que sexo. Lo que habia ocurrido el sabado anterior sobre el maletero del Custom Lancer demostraba que Daisy todavia era capaz de hacerle sentir lo mismo que entones. Incluso despues de todos esos anos. Por descontado, eso habia sucedido antes de descubrir lo de Nathan. Ahora lo unico que sentia por ella era una rabia punzante. Dio un trago de cerveza y apoyo la botella sobre su muslo derecho-. Creia que estaba hecha para mi. No dejaba de pensar en ella.
– Y si estabas enamorado de Daisy, ?por que acabaste con la relacion? -le pregunto su hermano.
– ?Como sabes que acabe con ella?
– Por la carta de Steven.
– ?Lo explicaba en la carta? -Lo unico que Jack recordaba con claridad de esa carta era lo que decia de Nathan-. Mama y papa acababan de morir, y yo tuve que lidiar, o intentar lidiar, con todo el asunto. -Levanto un dedo de la botella y senalo a su hermano-. Fue un autentico infierno, acuerdate.
– Si -reconocio Billy.
– Justo por entonces Daisy se puso mas posesiva y emocional que nunca. La tenia todo el dia colgada del cuello, y cuanto mas intentaba yo aflojar mas apretaba ella. Me estaba asfixiando. No pude soportarlo, asi que le dije que necesitaba algo de tiempo. Y acto seguido se caso con mi mejor amigo.
– Las mujeres embarazadas se comportan de un modo muy extrano -le explico Billy-. Creeme, he pasado tres veces por ello.
– Yo no sabia que estaba embarazada.
– Ya, se lo dijo a Steven y a ti no, porque tu la habias rechazado.
– Yo no la rechace.
Billy estaba empezando a ponerse borde.
– Solo necesitaba algo de tiempo para pensar. Si lo hubiese sabido habria actuado del modo correcto.
– Estoy convencido de ello -dijo Billy.
Por fin, un poco de apoyo por parte de su familia.
– Pero el caso es que ella se sintio rechazada, fue en busca de Steven y el le ofrecio la ayuda que tu le negaste -prosiguio Billy.
– Que demonios… Eres mi hermano. ?Se supone que deberias estar de mi parte! -exclamo Jack.
– Y lo estoy. Siempre lo estare. Peor estas demasiado enfadado, y me da la impresion de que no ves las cosas con claridad. Entiendo lo que sientes, pero alguien tiene que decirte la verdad: que en cierto modo tu mismo empujaste a Daisy a casarse con Steven.
– Tal vez. -Jack accedio para no discutir, pero no tenia nada claro que asi fuera-. Pero eso no justifica que no me dijesen nada. Nunca perdonare a Daisy por no haberme contado lo de mi hijo.
– ?Sabes lo que dice Tim McGraw sobre la palabra «nunca»? -le pregunto Billy.
Le importaba un comino lo que opinase Tim McGraw. Tim se habia casado con Faith Hill, y esta no le habia abandonado, ni se habia llevado a su hijo y lo habia mantenido en secreto durante quince anos.
Billy bebio un largo trago de su cerveza y, a pesar del poco interes que mostraba su hermano, dijo:
– El viejo Tim dice algo acerca de que el problema de decir nunca es que ese nunca nunca se cumple. Creo que tiene toda la razon.
Jack penso que Billy deberia reducir el consumo de Lone Star.
– He pensado en coger el bote y llevar a pescar a Nathan al lago Meredith -dijo Jack para dejar de hablar de Daisy-. Podriamos acampar y pasar ahi la noche.
– Rhonda y yo acampamos alli con las ninas este verano. Nos quedamos en el camping Standford-Yake, cerca del puerto. Los lavabos y las duchas de las chicas estaban muy bien.
– ?No me importa como esten los lavabos! -exclamo Jack. Billy se preocupaba por esas cosas porque tenia que vivir con cuatro hembras.
– Lo digo porque a lo mejor tenias la intencion de pedirle a Daisy que os acompanase.
Jack se puso en pie y cruzo el jardin.
– ?Que demonios te pasa? -le pregunto Jack. Queria conocer a su hijo sin intermediarios. Ahora que era consciente de como reaccionaba cuando Nathan hablaba de Steven, podria controlarse-. ?Me llevas la contraria solo para fastidiarme?
Billy solto una carcajada y tambien se puso en pie.
– No. Sencillamente pense que Nathan se sentiria mas comodo si ella estaba presente. Tal vez se abriria mas.
A lo mejor. Pero no tenia la intencion de dormir en una tienda de campana con Daisy. Ni sonarlo. No tenia nada que ver con el sexo, sino mas bien con la tentacion de asfixiarla con la almohada. Camino hasta el cubo de basura que tenian a un lado de la casa, abrio la tapa y lanzo la botella dentro.
– Estaremos muy bien solos. -Volvio a colocar la tapa-. Pescaremos un poco y lo pasaremos bien.
– Suena estupendo.
– ?Eh, vosotras dos! -grito Jack hacia el otro lado del jardin-. Venid aqui corriendo a darme un beso antes de que me vaya.
Lacy se deslizo por el tobogan de plastico y, segundo despues, Amy Lynn salto del columpio. Las dos echaron a correr. Lacy con la cabeza gacha como siempre. Jack poso una rodilla en tierra para evitar un posible cabezazo en la entrepierna.
Billy se levanto y fue a tirar su botella de cerveza vacia.
– En algun momento de la semana que viene, podrias traer aqui a Nathan para que conociese a sus primas.
– ?Para que conozca a tus fierecillas? -pregunto Jack al tiempo que aferraba a Lacy y la colocaba sobre su
