rodilla.
– Yo no soy una fierecilla -protesto Amy Lynn, pero igualmente le paso los brazos por el cuello y le beso en la mejilla.
– Entonces, ?que eres? ?Un animal de corral? -le pregunto Jack.
– ?Que es eso?
– Una gallina -le explico su tio.
– No… o -dijo Amy Lynn con incredulidad.
– Lo juro por Dios. Asi era como tu abuela Parrish llamaba a las gallinas. Lo bueno es que ella crecio en una granja de Tennessee y nunca tuvieron corral alguno -le explico Jack; beso a Lacy y despues volvio a dejarla en tierra. Se puso en pie con Amy Lynn colgada todavia del cuello.
– No te vayas -protesto la nina.
– Tengo que irme -le dijo Jack haciendole cosquillas debajo del brazo; la dejo en el suelo y anadio-: Tengo que planear muy bien mi jornada de pesca.
– Lo pasareis muy bien -pronostico Billy echandole un vistazo a Lucy y siguiendo a Jack camino de la puerta que habia a un costado de la casa-. Nathan es un buen muchacho. Es obvio que ha recibido una buena educacion.
Jack se volvio para mirar a su hermano.
– Ya has visto la pinta que tiene. El
– Es el aspecto de muchos de los chicos de hoy en dia. Eso no significa que no este bien educado -explico Billy.
Tenia razon, pero Jack no estaba de humor para reconocerle el merito a Daisy, y mucho menos ahora que Billy habia elegido el papel de abogado del diablo.
– Cuando tenia tres anos queria un Porche 911 -le confeso Jack a Billy.
Billy se detuvo en seco y dijo:
– Es un Parrish.
Finalmente, le habia convencido.
Jack llamo a la puerta de Louella Brooks con los nudillos. Estaba empezando a ponerse el sol, y una luz grisacea banaba el porche.
Se abrio la puerta y se encontro cara a cara con Daisy. Llevaba el pelo suelto y algo revuelto, como si acabara de salir de la cama. Se habia puesto un vestido rosa que se ataba en la nuca, iba descalza y estaba mas
– Hola, Jack.
– Hola. ?Esta Nathan?
– Ha salido con mi madre, pero… -Daisy fruncio el ceno y se mordio el labio inferior-. ?Que hora es?
Jack le echo un vistazo a su reloj.
– Poco mas de las ocho.
– Oh. Bueno. Mama y Nathan han ido a echarle una mano a Lily con la cena.
– ?Como se encuentra tu hermana? -pregunto Jack.
Daisy se froto los ojos y respondio:
– Mejor. Hace dos dias que esta en casa.
– ?Te he despertado? -le pregunto Jack.
– Me he quedado dormida viendo un antiguo capitulo de
– ?Te importa que le espere aqui?
– ?Vas a ser amable? -le pregunto Daisy arrastrando las palabras: Daisy Lee habia recuperado su acento.
– No mas de lo necesario -respondio Jack.
Ella recapacito durante unos segundos y despues se hizo a un lado y le invito a pasar.
La siguio por el salon, que estaba a oscuras. Las luces multicolor de la television proyectaban manchas blancas y azules sobre su espalda y sus hombros desnudos. Le condujo hasta la cocina y encendio la luz.
Habian pasado muchos anos desde la ultima vez que habia estado en la cocina de Louella Brooks.
– ?Quieres tomar algo? ?Te, Coca Cola, agua? -le pregunto Daisy; entonces sonrio, miro por encima del hombro y anadio-: ?Bourbon?
– No, gracias.
Daisy se paso la mano por el pelo mientras abria la nevera, y saco una botella de agua de plastico azul. Se arreglo el pelo con los dedos, desenrosco el tapon de la botella y cerro la puerta con un golpe de cadera.
– ?Que tal te ha ido por Seattle? -le pregunto Jack.
– Ha sido muy triste. -Los sedosos cabellos de Daisy volvieron a su lugar, apoyo un hombro en la nevera y miro a Jack a los ojos-. Finalmente empaquete la mayoria de cosas de Steven. Junie se llevo todo lo que quiso. Los de la beneficencia hicieron el resto.
Jack aprecio la tristeza en sus ojos castanos, pero se dijo que no le importaba lo mas minimo. Daisy se llevo la botella a los labios y le dio un trago. Cuando volvio a bajarla, Jack aprecio la gota que habia quedado en su labio superior.
– He traido algunas fotos para ti -le dijo Daisy; la gotita todavia siguio alli durante un buen rato; finalmente se deslizo y desaparecio entre ambos labios.
– ?Que fotos? -pregunto Jack; si se trataba de fotografias de ella, Steven y Nathan en Seattle ya podia quedarselas.
– Hay una de Nathan en el hospital, recien nacido. Otra montado en triciclo, soplando las velas del pastel en su cumpleanos, jugando a futbol… Cosas de ese estilo. -Daisy levanto un dedo y dijo-: Ahora vuelvo.
Jack no queria que Daisy se mostrase razonable. Traerle fotografias sobrepasaba la fingida amabilidad que habian pactado mostrar en publico. No queria que fuese agradable. No queria ver como se deslizaban las gotas de agua por sus labios. No queria ver como se alejaba, ni pasear la mirada por su espalda hasta llegar a su trasero y finalmente al final de su vestido, donde la tela acariciaba sus muslos.
Cuando regreso, llevaba bajo el brazo una caja de zapatos.
– Tengo miles de fotos de Nathan; esto no es mas que una pequena muestra. Pense que te gustaria verlas. -Daisy llevo la caja hasta la mesa del desayuno y se sento. Jack tomo asiento frente a ella, y Daisy abrio la caja. Saco unas cuantas instantaneas y se las paso a Jack-. Esa es en el hospital. Tenia una herida porque tuvieron que sacarlo con forceps.
Jack bajo la vista y vio a un bebe diminuto con una herida en la mejilla. Sus ojillos parecian los de un animalito y tenia los labios ligeramente fruncidos, como si estuviese a punto de besar a alguien. En la siguiente fotografia Daisy aparecia tal como el la recordaba en sus tiempos en el instituto. Tal como era el dia en que lo abandono. Llevaba el pelo largo y estaba sentada en la cama del hospital con el bebe en brazos envuelto en una sabana blanca. Su hijito. Su chica. Aunque por aquel entonces ya no era suya.
– No sabia si querrias quedarte con esta, como salgo yo… -dijo ella-. Claro que salgo en todas las fotografias del hospital. -Saco algunas fotos mas de la caja-. Las que no quieras dejalas aqui. -Al pasarle las fotos, Daisy se inclino hacia delante-. Esa es del primer cumpleanos de Nathan. -Senalo un bebe sobre una silla de cocina. Tenia la cara y el pelo manchados de chocolate, y reia con generosidad. Los restos de pastel estaban espachurrados encima de la mesa que tenia enfrente.
»Acababa de hacer el pastel y me puse a fregar los platos -continuo Daisy-. Cuando me volvi, estaba encima de la silla y habia agarrado varios punados de pastel. Para cuando me hice con la camara se lo habia llevado a la boca y despues se lo froto por la cabeza. -Jack se echo a reir, ella alzo la vista y sonrio-. Era un caso -agrego volviendo a centrar la atencion en la fotografia. Jack desplazo la mirada hacia el cuello de Daisy. Tenia los pechos apretados contra la mesa y se le veia el canalillo. Si se hubiera inclinado solo un poco hacia delante, Jack habria captado el aroma de su cabello-. Esta es de cuando tuvimos que empezar a encerrarlo en nuestro dormitorio - anadio.
Jack se echo hacia atras en la silla y pregunto:
– ?Por que?
