normal. -Lily aparto la bandeja y pregunto-: ?Puedes rascarme el dedo gordo del pie?

Daisy se desplazo hasta el extremo de la cama y le rasco el dedo a su hermana. Tenia el tobillo muy hinchado.

– ?Que le contaste a la policia sobre el accidente? -quiso saber Daisy.

– Que habia ido a ver a Ronnie para hablar de la pension del nino, que debio de sobrevenirme una de mis terribles jaquecas y que acabe dandole al acelerador en lugar de al freno.

?Se lo tragaron?

Lily se encogio de hombros y dijo:

– Fui a clase con Neal Flegel. Ronnie nunca le cayo del todo bien. Me puso una multa por exceso de velocidad. Mi seguro cubre los desperfectos de la casa, pero estoy convencida de que la prima va a ascender tanto que no podre conducir durante n tiempo.

Lo cual, segun el punto de vista de Daisy, era casi una bendicion.

– ?Te has planteado lo de acudir a un psicologo?

– Si, lo he pensado. Tal vez no estaria mal del todo -admitio Lily mientras alzaba la mano para hacerse con el mando que controlaba la posicion de la cama-. Aunque creo que despues de empotrar el coche en casa de Ronnie veo las cosas mas claras.

Eso sonaba bien.

– Un hombre que me haga sentir tan mal conmigo misma no vale la pena -prosiguio Lily-. Cuando no me dejo llevar por la locura, soy una persona bastante agradable.

Daisy sonrio y exclamo:

– ?Claro que si!

– Ronnie no se merece nada, y mucho menos que yo sufra por el.

– Exacto -asintio Daisy.

– Voy a concentrar mis esfuerzos en ser mejor persona y en criar a Pippen. Paso de sentirme una piltrafa por culpa de Ronnie. Necesito un hombre que me haga sentir importante.

– Tienes razon. -Las palabras de Lily parecian indicar que habia vuelto al buen camino.

– ?Por que deberia depender mi autoestima de un hombre que confunde crecimiento personal con ereccion? -se pregunto Lily.

Daisy se echo a reir y respondio:

– No hay razon alguna.

Lily tiro del esparadrapo que sujetaba la bolita de algodon que tenia en el anverso del codo y anadio:

– Los hombres son la escoria del mundo, habria que matarlos a todos.

Bueno, tal vez no hubiese recuperado del todo la cordura.

Capitulo 14

Jack observo a su hijo mientras Billy le ensenaba como sacar el ciguenal del motor Hemi 426. Llevaba intentando no mirarlo fijamente desde el dia en que lo habia recogido frente al instituto. No queria asustarlo de nuevo, pero era el tercer dia que trabajaba en el taller y a Jack le resultaba cada vez mas dificil no detenerse a estudiarlo. A pesar de su peinado y del piercing, los rasgos de Nathan tenian las caracteristicas tipicas de los Parrish; incluso mas que los del propio Jack.

Este se arremango, aferro uno de los enganches y saco los pocos tornillos que quedaban. Ya no trabajaba tanto en labores mecanicas como antes. Se pasaba la mayor parte del tiempo acordando trabajos y buscando piezas por todos los rincones del pais. El se encargaba del trabajo de oficina, y Billy estaba al mando de las cuestiones practicas; en esos tres dias, sin embargo, habia pasado mucho mas tiempo en el taller, junto al resto de mecanicos.

– Los embolos estan retrasados -dijo Billy inspeccionando el arbol de levas-. Tal como pensabamos.

– ?Y eso que significa? -pregunto Nathan.

– Significa que estan torcidos -le respondio Billy.

– Y tambien quiere decir que las valvulas permanecen abiertas demasiado tiempo o no el suficiente y que el motor pierde fuerza -anadio Jack.

Nathan miro a Jack por encima del gran motor de ocho cilindros en V y Jack aprecio cierta incredulidad en su mirada que no le agrado en absoluto. Siguio mirandole a los ojos y le dijo:

– Los recambios estaran aqui para cuando Billy y tu esteis en disposicion de cambiarlos.

«Mi hijo.»

Billy le paso la pieza a Nathan para que este pudiese estudiarla.

– ?Y que vamos a hacer con la pieza vieja? -pregunto el muchacho.

– Tirarla al contenedor de metal de ahi fuera, el que te ensene el otro dia -le dijo Billy.

Jack estuvo un rato observando a Nathan, que se movia por el taller con ese mono azul abolsado por la parte del trasero, y se dijo que deberia sentir algo mas intenso por aquel muchacho. Algo mas que un simple nudo en la garganta y una avida curiosidad. Tendria que sentir una especie de conexion con Nathan. Una conexion como la que sentia con su propio padre. Pero no era asi.

Al parecer, esa conexion se producia con Billy. Nathan no se habia despegado de su lado en toda la semana. Tambien parecia sentirse a gusto con otros mecanicos que trabajaban en el taller. Pero con Jack se mostraba mas silencioso y reservado.

Esa misma tarde, en el jardin de Billy, Jack le comento todas esas dudas a su hermano mientras se tomaban una Lone Star.

– Creo que a Nathan no le gusto mucho -dijo Jack sin quitarles ojo a Lacy y Amy Lynn, que jugaban en el pequeno parque que Billy les habia construido el verano anterior. Eran cerca de las siete de la tarde y la sombra de dos robles se extendia sobre la hierba hasta donde se encontraban los dos hermanos-. Me da la impresion de que tu le gustas mas que yo.

– Yo creo simplemente que cuando esta cerca de ti se pone mas nervioso -le tranquilizo Billy.

Se habian reclinado en un par de tumbonas Adirondack, con las piernas estiradas y las botas de vaquero apoyadas la una encima de la otra. Jack llevaba una camisa tejana con las mangas cortadas, en tanto que Billy se habia puesto una sudadera. Rhonda se habia llevado a la pequena a una especie de reunion de productos de belleza y habia dejado a Billy al cargo de las dos ninas mayores.

– No se que puedo hacer para que se sienta mas comodo -dijo Jack antes de llevarse la botella a la boca y darle un trago.

– Para empezar, cuando su madre venga a buscarlo al taller no la mires como si tuvieras intencion de apunalarla, como hiciste hoy.

No habia visto a Daisy desde que mantuvieron aquella conversacion en el porche de la casa de su madre. Habia estado en Seattle algunos dias y no supo que habia vuelto hasta que la vio aparecer por el taller. La habia mirado de aquel modo porque no se esperaba verla alli.

– Y no te muestres tan displicente -prosiguio Billy- cuando Nathan hable de su padre.

– Steven no era su padre -le espeto Jack a su hermano y anadio-: Y nunca he dicho nada malo de el.

– No ha hecho falta. Cuando Nathan habla de el, tu mirada se endurece y empiezas a resoplar como un compresor de aire. -Billy se incorporo y le grito a una de sus hijas-: ?Lacy, no pases por delante de tu hermana cuando se esta columpiando! ?Podrias golpearte la cabeza otra vez!

Jack dejo la botella sobre uno de los brazos de la tumbona y pregunto:

– ?Nathan habla de Steven cuando yo no estoy presente?

– Si -respondio Billy mientras se tumbaba de nuevo-. Por lo visto, antes de que Steven enfermase hacian muchas cosas juntos.

Jack, sin apenas darse cuenta, empezo a resoplar tal como habia dicho Billy. Estaba celoso. Celoso de un muerto y celoso de su propio hermano. No le gustaba ni pizca sentirse asi.

– Se que estas enfadado -le dijo su hermano-, y tienes todo el derecho a estarlo, pero debes tener en cuenta que Nathan queria a Steven. Te guste o no, Steven, por lo que parece, fue un buen padre para Nathan.

– Steven no tenia ningun derecho a ser bueno, ni malo, ni indiferente. Daisy y el se lo llevaron. Se casaron y

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