– Mas que en el mismo infierno -contesto Jack quitandose el sombrero e intercambiando con la madre de Daisy los cumplidos de rigor como para demostrar que le habian educado como Dios manda.

– No te veia desde hacia mucho tiempo -le dijo Louella.

– Cierto, senora -admitio Jack.

– ?Como esta tu hermano?

– Esta bien. Gracias por su interes.

– Bueno, saludalo de mi parte.

– Asi lo hare ?y usted como se encuentra, senora Brooks?

Daisy se sento en el penultimo escalon de hormigon. Apoyo la frente en la mano dispuesta a que su madre empezara a relatarle a Jack la larguisima historia sobre el amago de ataque al corazon que sufrio cuando vio a la poco agraciada hija de Bonnie Lingo. Por una vez en su vida, Daisy agradecio su pesadez, pues eso le ofrecia tiempo para recomponerse.

Sin embargo, Louella se limito a decir:

– Eres muy amable por preguntarmelo. Estoy bien.

– Me alegro de que asi sea, senora.

Daisy casi pudo sentir los ojos de su madre clavados en la nuca. Pero ya se sentia lo bastante idiota por haber discutido con Jack en el porche, asi que prefirio no volverse y evitar una de las miradas reprobatorias de su madre.

– ?Nos ha oido Nathan? -le pregunto Daisy.

– No. Desde dentro no podiamos oiros, pero se os veia perfectamente -explico Louella.

– Estupendo -susurro Daisy.

Escucho como se cerraba la puerta y miro a Jack para decirle:

– Vamos a tener que llevarnos bien.

El nego con la cabeza. Incluso con aquel absurdo sombrero tenia buena pinta.

– Eso no va a ocurrir -dijo Jack.

– Entonces tendremos que fingir. Por el bien de Nathan.

– Escucha, florecita, te dire algo -dijo el echandose el sombrero hacia atras-. Me temo que no soy bueno mintiendo.

Daisy recordo su mentira sobre su reciente viaje a Tallase.

– Si tu lo dices…

Jack fruncio el ceno y dijo:

– Al menos no tan buena como tu.

Daisy se puso en pie sobre el ultimo escalon y le miro a los ojos.

– ?De verdad crees que Nathan querra quedarse aqui contigo sabiendo que me odias? -le pregunto a Jack y, sin esperar a que respondiese anadio-: Le gusta comportarse como si fuera adulto. Le gusta creer que me empeno en tratarlo como un nino pequeno, pero lo cierto es que todavia me necesita.

Jack relajo el gesto de su frente y pregunto:

– ?Me estas diciendo que vas a dejar que se quede durante el verano?

Daisy no creia disponer de otra opcion. Hablaria con Nathan, y si realmente deseaba trabajar en el taller de Jack y conocerle Daisy no se opondria.

– Si eso es lo que quiere… Pero no le dejare solo contigo. Lo deje en Seattle solo un par de semanas al cuidado de unos familiares y no pudo resistirlo.

Daisy dejo salir el aire de sus pulmones y anadio como si pensase en voz alta:

– Nathan solo ha traido una mochila de ropa. Yo solo me traje una maleta. No podemos pasar todo el verano con lo que tenemos aqui. -Tendria que ir a Seattle en busca de unas cuantas cosas.

Jack se cruzo de brazos. Habia ganado ese asalto y lo sabia.

– Tienes que prometerme que no volveremos a pelearnos -le pidio a Jack.

– Acepto.

– Tenemos que llevarnos bien.

– Delante de Nathan.

Para Daisy todavia no era suficiente.

– Vas a tenar que fingir que te gusto -le advirtio a Jack.

Jack echo la cabeza hacia atras y la sombra de su sombrero le recorrio la cara de arriba abajo. Entonces dijo:

– No tientes a la suerte.

Daisy cambio el agua de las lilas y volvio a colocar el jarron en el estante que habia junto a la cama de su hermana, en el hospital. A Daisy le desagradaba el intenso perfume de las lilas. Le hacian pensar en la muerte.

– No voy a estar aqui manana cuando te den el alta -le dijo a Lily tendiendo el brazo para coger el jarron con tulipanes y rosas blancas.

– ?Nathan y tu volveis a casa? -pregunto Lily mientras se comia la gelatina de la bandeja del almuerzo.

– Solo yo, pero por unos pocos dias. -Daisy camino hasta la pila y cambio el agua del jarron-. Por lo visto, vamos a quedarnos aqui a pasar el verano.

Lily no dijo nada y Daisy volvio la cabeza para mirarla. Lily tenia la frente cubierta por una amplia venda blanca que le protegia las heridas. Uno de sus ojos presentaba un tono entre azul y negro, el otro iba del verde al amarillo. Tenia el labio superior ligeramente hinchado, el antebrazo izquierdo vendado y el tobillo y el pie derechos escayolados.

– ?Que ha pasado? -acabo por preguntar Lily-. ?Le hablaste de Nathan a Jack?

– No exactamente. -Daisy dejo el jarron junto al tarro de lilas y se sento en una silla cerca de la cama de Lily-. Fue Nathan, por asi decirlo, el que se lo dio a entender -le respondio a su hermana; no tardo en contarle el resto de la historia y luego anadio-: He intentado decirle a Jack lo mucho que lo lamento, pero aun no esta preparado para recibir mis disculpas.

Lily volvio la cabeza sobre la almohada. Sus ojos azules contrastaban con el mosaico de colores de su rostro.

– Lo lamento no son mas que dos palabras, Daisy -le dijo su hermana-. Y no significan absolutamente nada si no las sientes de veras. Ronnie me decia que lo lamentaba cada vez que lo pillaba en una mentira, pero lo que realmente lamentaba era que lo hubiese pillado de nuevo. A veces decir lo lamento no es suficiente.

Oyeron que llamaban al doctor Williams por megafonia. Daisy se puso en el lugar del otro, de aquel que sentia el mas terrible de los dolores.

– Si, lo se. -Se aferro a los brazos del sillon y anadio-: Por eso vamos a pasar aqui el verano. Se lo debo a Jack. Es posible que, en su momento, tomase la decision correcta, pero no deberia haber esperado quince anos para contarselo. Me siento muy culpable.

– Tampoco dejes que la culpa te atormente -le rectifico Lily dejando la gelatina sobre la bandeja-. ?Te acuerdas de cuando estuvimos en el Slim Clem’s?

– Claro.

– Esa noche me fui a la cama con Buddy Calhoun -confeso Lily.

Daisy se quedo con la boca abierta.

– Vino a mi casa y nos enrollamos -empezo a contarle su hermana-. Fue muy dulce y, la verdad, estuvo muy bien. Pero en cuanto se marcho empece a sentirme culpable, como si hubiese enganado a mi marido. Ronnie me habia estado poniendo los cuernos durante anos, y luego nos abandono a Pippen y a mi, y en cambio era yo la que me sentia culpable. -Se rasco la frente, cerca de la venda-. No tenia ni pies ni cabeza, pero me senti tan mal que me monte en el coche y fui hasta su casa. No estaba alli, pero empece a dar vueltas con el coche mientras esperaba a que llegase. Fui cabreandome cada vez mas. Despues de eso no me acuerdo de mucho, pero supongo que se me fue la cabeza y acabe empotrada en su salon.

– Lily. -Daisy se puso en pie y se acerco a la cama-. ?Que quieres decir? ?Que sentirme culpable hara que pierda la cabeza o que debo tener en cuenta la posibilidad de que Jack estampe su Mustang contra la puerta de la casa de mama?

– Ni una cosa ni la otra. No lo se. Lo unico que digo es que quiero volver a sentirme como una persona

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