No, no le iban nada las empollonas…, pero esa tenia la clase de labios que solo le dejaban pensar en una cosa: besar. Ultimamente habia pensado mucho en ello.

– Si, he venido a ver a mi abuela, Louella Brooks, y tambien a mi tia Lily. -aunque habia besado a una chica una vez, en sexto, pero ese beso no era de los que contaban.

La chica fruncio el ceno y pregunto:

– ?Lily Darlington?

– Asi es.

– Bull, uno de los primos de Ronnie, esta casado con mi tia Jessica. -Rio sonoramente-. Casi somos familia.

El dudaba que algo asi les convirtiese en familia.

– ?Como te llamas? -le pregunto Nathan.

– Brandy Jo. ?Y tu?

A pesar tener pinta de empollona y de su acento marcado, Brandy Jo estaba muy bien. Era el tipo de chica que le provocaba un nudo en el estomago y que le hacia pensar en lo complicadas que eran las chicas. Y en esos momentos, cuando pensaba en chicas, echaba mucho de menos a su padre.

– Nathan -respondio. Habia ciertas cosas que un chico no podia preguntarle a su madre.

Ella le estudio durante unos segundos y se quedo mirandole el labio.

– ?Duele?

Nathan no tuvo que preguntarle a que se referia.

– No -dijo, esperando que no le fallase la voz. Odiaba cuando se le escapaba algun gallo-. Tengo pensado hacerme un tatuaje.

Brandy Jo abrio mucho los ojos, y Nathan penso que se habia quedado impresionada.

– ?Te dejaran tus padres? -le pregunto ella.

No. De algun modo, tendria que conseguir hacerlo sin que su madre se enterase. Meses atras habian hecho un trato: su madre le permitia llevar un piercing si le prometia que jamas, mientras viviese, se haria un tatuaje. Se lo prometio, pero supuso que solo tendria que mantener su palabra hasta cumplir los dieciocho. Los tatuajes eran geniales.

– Claro.

– ?Donde te lo haras?

Se senalo el hombro.

– Aqui. Todavia no se que sera, pero en cuanto lo sepa me lo hare.

– Si pudiese hacerme uno, me haria un corazoncito rojo en la cintura.

Nathan penso que era el tipico tatuaje de chica, demasiado formal.

– Eso estaria bien. -Nathan dirigio la mirada a lo que la chica llevaba bajo el brazo-. ?Para que es eso?

– Este verano voy a dar clases de arte para ninos. Lo pasare bien, y ademas me pagaran cinco dolares con setenta y cinco la hora.

Darle clases de arte a ninos no tenia nada de divertido para Nathan, pero cobrar cinco dolares con setenta y cinco la hora sonaba estupendo. No tardo en hacer los calculos mentalmente. Se dijo que si trabajaba cinco horas al dia, cinco dias a la semana, podria conseguir unos quinientos setenta dolares al mes. Con tanto dinero podria comprarse un monton de CDs y un monopatin nuevo.

Un Mustang de color negro aparco junto a la acera, al otro lado de la valla, y Nathan vio a Jack saliendo de su interior. Se echo el sombrero vaquero ligeramente hacia atras y, mirando a Nathan por encima del coche, le dijo:

– Te olvidaste el monopatin en el taller.

Jack no parecia tan temible en ese momento, pero la tension que Nathan sentia en el estomago se incremento de repente.

– Lo se.

Brandy Jo miro a Jack y despues a Nathan otra vez.

– Ya nos veremos -le dijo a Nathan.

Nathan le devolvio la mirada.

– Vale. Ya nos veremos.

Cuando ella se alejo, volvio a centrar su atencion en el hombre que le habian dicho que era su padre biologico. Por lo que Nathan podia apreciar, no se parecia demasiado a Jack.

– He llevado el monopatin a casa de tu abuela -le dijo Jack.

Nathan salio por la puerta de la valla y se quedo junto a la ventana del copiloto. Si aquella presion en el vientre no desaparecia acabaria devolviendo. Y eso era lo ultimo que queria.

– ?Estaba mi madre en casa?

– Si. Estuvimos hablando. -Jack apoyo el antebrazo en el coche-. Me ha dicho que hace muchos anos que sabes que soy tu padre.

– Si. -Nathan trago saliva con mucha dificultad. No entendia por que se sentia tan raro. No es que le importase mucho lo que Jack pudiese pensar. En realidad, habia ido hasta el taller arrastrado por la curiosidad. Eso era todo. No le importaba lo que pensasen los demas-. Lo sabia.

– Bueno, me alegra que al menos a ti no te mintiese. -Jack le echo un vistazo al reloj que llevaba en la muneca y tamborileo con los dedos sobre el capo-. ?Quieres que te lleve a casa?

– Vale. -Nathan espero a que Jack quitase el seguro de la puerta y despues monto. Al sentarse sobre la suave piel de color beige su estomago se comprimio todavia un poquito mas. No sabia cuanto debia costar aquel coche, pero sin duda muchisimo mas que la ridicula furgoneta que su madre tenia en Seattle. Eso seguro.

– ?Es un Shelby? -pregunto Nathan.

– Si. Un GT 500 de 1967.

Nathan no sabia demasiado sobre Mustang, pero si tenia claro que, si uno queria un Mustang, ese era el modelo adecuado.

– ?Que motor tiene? -pregunto tras cerrar la portezuela.

– Un autentico Police Interceptor 428.

– Genial.

– Me encanta. -Jack encendio el motor, miro por el retrovisor y se incorporo a la calle.

– ?Que velocidad puede alcanzar?

– Doscientos por hora -respondio Jack-. No es nada comparado con el Daytona, por supuesto. ?Que velocidad dijiste que podia alcanzar en circuito?

– En circuito, trescientos cuarenta. En la feria de muestras de 1969 pillo los doscientos setenta.

Jack dejo escapar una risotada y, aferrando las manos al volante, dijo:

– ?Sabes una cosa? A Billy le iria bien un poco de ayuda con ese Barracuda que tenemos en el taller. Dado que vas a pasar un tiempo por aqui y que algun dia tendras tu propio Daytona, tal vez te gustaria echarle una mano con ese motor Hemi.

?Estaba de broma? Nathan habria dado cualquier cosa simplemente por tocar un motor Hemi.

– Eso seria estupendo. Pero no se cuanto tiempo voy a quedarme en el pueblo.

Jack le miro a los ojos; la sombra del sombrero le llegaba hasta la nariz.

– Hablaremos con tu madre para saber cuanto tiempo vais a quedaros. -Volvio a mirar al frente y metio la tercera-. Naturalmente, aunque seamos familia no vamos a pagarte mas que al resto de los chicos.

«?Pagarme? -penso Nathan-. ?Recibir dinero por tener el honor de trabajar en un Hemi?» Se le puso la piel de gallina. Bajo la vista y se fijo en la cadena que colgaba de sus pantalones. Se aclaro la garganta y asintio con la cabeza varias veces.

– De acuerdo.

– Empezarias cobrando siete con cincuenta la hora.

Intento calcular mentalmente, pero eso, que por lo general se le daba muy bien, le resulto del todo imposible en ese momento.

– Vale.

– ?Nathan?

Nathan volvio la mirada hacia Jack y contesto:

– ?Si?

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