– Tengo que irme.

Jack agarro a Nathan por el brazo e insistio:

– Dimelo.

Nathan abrio mucho los ojos y dejo caer el monopatin. Intento retroceder pero Jack le retuvo. No podia soltarle.

– En diciembre -respondio por fin el muchacho.

– Y tienes quince anos, ?no es asi?

Nathan casi no podia tragar saliva.

– Si -reconocio con un hilo de voz.

Jack sabia que lo estaba asustando y que lo mejor era soltarlo. Tenia que calmarse, pero en ese momento le resultaba imposible. Un torbellino de pensamientos descontrolados se agito en su cerebro.

– ?Hija de puta! -exclamo Jack.

Billy cogio a Jack por el hombro y, colocandose entre el y Nathan, le grito a su hermano:

– Pero, ?que demonios te ocurre? ?Has perdido la cabeza o que?

Si. Habia perdido la cabeza. Solto el brazo del chico y Nathan se fue tan deprisa que nadie habria dicho que habia estado alli. Salvo por el monopatin: estaba en el suelo, boca arriba, con la enfermera a la vista.

Jack se quedo mirando la puerta por donde Nathan habia salido y pregunto:

– ?No lo has captado, Billy?

– Lo unico que he captado es que te has comportado como un loco -respondio Billy.

Jack sacudio la cabeza, se volvio hacia su hermano y afirmo:

– Se parece a papa.

– ?Quien? -pregunto Billy.

– Nathan. El hijo de Daisy.

– El hijo de Daisy y Steven.

Jack senalo hacia el pasillo vacio y le pregunto:

– ?Acaso crees que se parece a Steven?

– A decir verdad, no recuerdo bien la cara de Steven -admitio Billy.

– No era como la de nuestro padre -dijo Jack dejando la taza sobre la mesa. Tenia un hijo. No. Imposible. Siempre habia utilizado preservativos. Bueno, con Daisy no siempre. Era joven y estupido y todavia creia que a el nada podria afectarle-. Estaba embarazada cuando se fue y no me lo conto.

Billy alzo las manos y se apresuro a decirle a su hermano:

– Espera un segundo. Yo ni siquiera sabia que habiais estado liados, pero en cualquier caso, ?como sabes que es hijo tuyo?

– No me estas escuchando -protesto Jack frotandose la cara con las manos-. Es como aquella fotografia, la de papa cuando se graduo en el instituto. Es identico a el. -Bajo los brazos-. Por eso ha venido Daisy. -Expresaba todos sus pensamientos en voz alta, como si eso tuviera que darles mas sentido; pero la verdad es que no tenian ninguno-. Para contarme lo del chaval.

– Eso es una locura. Tiene quince anos -dijo Billy.

Si. Era una locura. Era de locos pensar que tenia un hijo de quince anos. Un hijo del que no habia sabido nada porque nadie le habia dicho nada.

– Estoy convencido, Billy.

Billy se acerco a su hermano y, mirandole a los ojos, le aconsejo:

– Sera mejor que te asegures de eso antes de volver a atemorizar al muchacho agarrandole por el brazo. No lo sabes a ciencia cierta y, aunque asi fuera, tal vez el no este al corriente.

Billy tenia razon.

– No pretendia asustarlo -explico Jack.

Jack miro hacia la puerta, detras de Billy: Penny estaba alli. Jack aparto a su hermano con la mano y, cuando ya salia por la puerta, le dijo a su secretaria:

– Voy a salir un momento.

Salio del taller por la parte de atras y cruzo la calle para llegar a su casa. Se dirigio directamente a la que habia sido la habitacion de Billy y abrio un armario lleno de cajas. Fue sacandolas una tras otra y vaciandolas en el suelo. Viejos trofeos, revistas y recuerdos de infancia que su madre habia guardado con mimo se esparcieron por todas partes.

– ?Que estas buscando? -le pregunto Billy.

Jack ni siquiera se habia dado cuenta de que Billy le habia seguido.

– El viejo album de fotos de la boda de papa y mama. La foto de la que te he hablado antes esta ahi.

Encontraron el album en la quinta caja que abrieron. Las tapas estaban cubiertas de flores de encaje y seda, el tipo de detalles femeninos que le encantaban a su madre. El encaje habia adquirido un tono amarillento y las flores habian perdido volumen. Jack lo abrio. El pegamento que sujetaba las fotografias se habia deteriorado, asi que se deslizaron tras el celofan y cayeron a los pies de Jack. La fotografia que andaba buscando estaba ahi, en el suelo, y el se arrodillo para recogerla: era una instantanea en blanco y negro de su padre a los diecisiete anos. En una esquina de la fotografia, su padre habia escrito con tinta negra: «A mi chica favorita, Carolee. Con amor, Ray.»

Jack se puso en pie y estudio la foto. Estaba en lo cierto. Si se imaginaba a su padre con el pelo de punta y el piercing en el labio, era clavado a Nathan Monroe. Pero no se trataba de Nathan Monroe. Aquel chaval era un Parrish.

Billy se coloco a su espalda y miro por encima de su hombro. Solto un silbido de sorpresa que resono en la habitacion vacia y le pregunto a su hermano:

– ?Crees que Steven lo sabia?

Jack se encogio de hombros. Estaba embarazada de tres meses. Steven tenia que saberlo. Jack salio de la habitacion y recorrio el pasillo hasta llegar a la cocina. Abrio uno de los armarios y saco la carta de Steven de donde la habia dejado el sabado anterior. Con la fotografia de su padre todavia en la mano, abrio el sobre y leyo.

Jack:

Por favor, te ruego que disculpes mi caligrafia y los errores de ortografia. A medida que mi enfermedad avanza me resulta mas dificil concentrarme. Desearia que nunca tuvieses que llegar a leer esta carta, desearia poder superar esta enfermedad y decirte las cosas en persona. Pero, por si no es asi, quiero expresar mis pensamientos ahora, antes de que sea incapaz de hacerlo.

Deja que empiece diciendo, sencillamente, lo mucho que te he echado de menos, Jack. No se si tu me habras echado en falta o me habras perdonado, pero yo si he anorado a mi amigo. En innumerables ocasiones, a lo largo de estos quince anos, he deseado llamarte por telefono y hablar contigo. Muchas veces me he reido para mis adentros recordando las cosas que haciamos. El otro dia vi a dos muchachos montados en bicicleta bajo la lluvia y recorde cundo nosotros haciamos lo mismo. Ibamos por todo Lovett en busca de los charcos mas profundos. O cuando nos sentabamos en el sofa de mi madre para ver los viejos programas de Andy Griffith y nos partiamos de risa cuando Barney se encerraba el mismo en una celda. Creo que cuando mas te echo de menos es justamente cuando me rio solo. Se que es culpa mia. Pero he sentido en muchas ocasiones la soledad que entrana haberte perdido, amigo mio.

No he podido olvidar la ultima vez que nos vimos ni las terribles cosas que nos dijimos. Me case con Daisy, y tu estabas enamorado de ella. Pero yo tambien lo estaba, Jack. Y sigo estandolo. Tras todos estos anos la quiero tanto como el dia que me case. Se que ella me ama. Se que siempre me ha amado, pero a veces pierde la mirada, y me pregunto si estara pensando en ti. Me pregunto si ella se lamenta de haberme elegido a mi y de haberse venido conmigo a Seattle. Me pregunto si piensa que le habria gustado quedarse contigo y si todavia te quiere como te queria entonces. Por si te sirve de consuelo, te dire que he sufrido, porque se lo mucho que te amo y lo que, tal vez, te ama todavia.

La noche en que nos fuimos de Lovett, Daisy estaba embarazada de tres meses y el hijo era tuyo. Se que ahora ella esta en disposicion de decirtelo. Cuando me dijo que llevaba en su vientre a un hijo tuyo estaba muy asustada, creia que tu dejarias de amarla. Yo permiti que siguiera creyendolo, a pesar de que sabia que muy probablemente no era cierto. Ella creyo que lo mejor seria no decirte lo del nino. Daisy pensaba que no podrias

Вы читаете Daisy Vuelve A Casa
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату