Su cresta color verde habia desaparecido, y las puntas de su oscuro cabello eran ahora blancas. Parecia un alto puercoespin acarreando una enorme mochila con su monopatin enganchado en un costado. A Daisy no le importaba. Se alegro tanto de verle que se olvido de la norma de no realizar muestras de afecto en publico. Se puso de puntillas y le paso el brazo libre por detras del cuello. Le beso en la mejilla y le abrazo muy fuerte. Al parecer el tambien olvido aquella norma no escrita, porque dejo caer la bolsa al suelo y correspondio a su abrazo.
– Por favor, mama. No vuelvas a dejarme en esas condiciones -le rogo Nathan.
Ella se echo a reir y le aparto de si para observar sus ojos azules.
– No te dejare. Te lo prometo -dijo volviendose hacia Pippen-. Este es tu primo. ?A que es mono?
Nathan le estudio durante unos segundos.
– Mama, este nino lleva el pelo largo por detras.
Daisy habia supuesto que a un chico que llevaba una cresta no iba a sorprenderle que un nino llevase el pelo largo por detras.
– No es culpa suya -dijo Daisy mirando a Pippen-. Su madre no quiere cortarle los ricitos.
Pippen miro a su tia con aquellos ojos suyos tan grandes y azules, iguales a los de Lily, y despues se concentro en su primo. Daisy no supo si Nathan habia captado su atencion porque era un chico como el o porque le sorprendio el
– Que tal, colega. Bonito peinado -dijo Nathan.
– No te burles -le advirtio su madre.
– No me burlo. -Nathan paso la palma de la mano por el pelo del nino-. Corto por delante y largo por detras. Je, je, je -rio echando la cabeza hacia atras.
– ?Ver dibujos! -dijo Pippen, y entonces se echo a reir, como si tambien hubiese hecho un chiste.
– Quiere que mires los dibujos animados con el. Sus favoritos son los
–
Nathan no traia maleta y, mientras se dirigian hacia el coche, a Daisy le sorprendio pensar que si las cosas se hubiesen desarrollado segun lo previsto en ese momento estaria en Seattle. Viviendo su vida. Se habria librado ya del pasado. Empezaria de cero otra vez. Ella y su hijo Nathan.
Desde que habia llegado a Lovett nada habia salido segun lo previsto, y ahora, precisamente, tendria que mantener su vida en suspenso un poco mas. Su madre y su hermana la necesitaban, y tal vez incluso podria ayudarlas. Tal vez quedase y cuidar de Pippen fuese ayuda suficiente.
Su vida no se habia ido al garete, se dijo. Ya habia pasado una temporada en el infierno. Habian sido dos anos terribles, pero todo eso era ya historia. Nathan estaba con ella y, a partir de ese momento, las cosas solo podian ir a mejor.
Capitulo 11
El chirriar del torno se oia en todo el taller, llegando incluso hasta la oficina de Jack, que en ese momento estaba echandole un vistazo a la lista de piezas de un Corvette del 54; al mismo tiempo, iba observando las Polaroids que habia sacado de las diferentes partes del coche. Todo lo que conformaba aquel automovil, desde los parachoques cromados hasta los tornillos que sujetaban las luces traseras, habia sido catalogado y almacenado. Habian extraido el motor Blue Flame six para desmontarlo y limpiarlo mas adelante. Tendrian que cambiar todas las piezas de goma y reemplazar la tapiceria de cuero. Se decia que conducir un Corvette del 54 era una autentica lata, pero esta no era la cuestion. El difunto Harley Earl habia disenado aquel coche deportivo de acuerdo con su estilo llamativo y algo extragrande. Estaba pensado mas para que para viajar en el.
Jack aparto las fotografias y se puso en pie. Esa manana, al quitar el parabrisas, descubrio que el oxido habia causado mas desperfectos de lo que habian supuesto. Tendrian que reparar los danos y cambiar las abrazaderas. Cogio la taza de cafe con el dibujo de un Dodge Viper que le habia regalado Lacy Dawn por su cumpleanos, y salio de su oficina.
Los lunes, Penny Kribs no llegaba hasta pasadas las diez y media de la manana, por lo que un monton de correo cubria su escritorio. Volvio a llenar la taza de cafe y, de camino hacia el taller, dejo de oirse el chirriar del banco de trabajo. Jack soplo el cafe y miro a Billy, de pie junto al banco. Se habia colocado las gafas de seguridad sobre la frente y sostenia el rotor del freno en una mano. Estaba hablando con un adolescente delgaducho y ambos se volvieron cuando Billy senalo hacia su hermano.
Jack se detuvo. Aquel muchacho parecia estar en plena adolescencia y llevaba una cadena de perro alrededor del cuello y otra colgando de un costado de sus pantalones. Le dijo algo a Billy y despues echo a andar hacia Jack. Este se fijo en la atonita sonrisa de su hermano antes de volver a mirar al chico. Le dio un sorbo al cafe y bajo la taza.
En verano, siempre contrataba a muchachos jovenes para limpiar o hacer recados. Pero si ese chico venia buscando un trabajo podia esperar sentado. No se trataba tanto de su aspecto, sino de haber tenido el buen tino de vestirse mas adecuadamente y dejar en casa la cadena del perro a la hora de pedir trabajo.
Llevaba el pelo como un erizo; oscuro, pero con las puntas blancas. Lucia un
– ?Puedo ayudarte en algo? -le pregunto Jack cuando el joven se detuvo frente a el.
– Si. Mi madre me ha dicho que conociste a mi padre.
Jack conocia a muchos padres.
– ?Quien es tu madre? -dijo antes de beber otro sorbo de cafe
– Daisy Monroe -respondio el chico.
Jack casi se atraganta con el cafe. Daisy no se habia marchado del pueblo.
– No se si ella te habra hablado de mi. Soy… -Al chico le temblo la voz, y trago saliva con dificultad-. Soy Nathan.
No se habia formado una idea concreta sobre el hijo de Daisy y Steven, pero si lo hubiera hecho sin duda no habria sido esa. En primer lugar, habia supuesto que debia ser mucho mas joven.
– Daisy Monroe me dijo que tenia un hijo, pero crei que rondaria los cinco anos -le dijo Jack.
Nathan fruncio el ceno y miro a Jack con sus llamativos ojos azules. Parecia un tanto desconcertado, como si no encontrase motivo alguno para que alguien se confundiese sobre su edad.
– No. Tengo quince -le informo Nathan.
Daisy debio quedarse embarazada poco despues de casarse con Steven. Pensar en Steven y Daisy juntos conjuro una antigua animosidad que llevaba enterrada muchos anos, y le molesto mas de lo que era esperable. Mucho mas de lo que le habria molestado dias atras, antes de hacer el amor con Daisy apoyados en el maletero del coche que estaba a escasos metros de donde ahora se encontraba su hijo. Antes de saber lo bueno que iba a ser hacer de nuevo el amor con ella.
– Deduzco que tu madre sigue aqui -dijo Jack.
– Si. -Nathan le miro como si esperara que dijese algo mas. Al ver que no era asi, el joven anadio-: Estaremos en casa de mi abuela hasta que la tia Lily mejore. Mi madre calcula que sera cosa de una semana.
Jack se pregunto que debia haber ocurrido para que Daisy se hubiera marchado a toda prisa de su casa el sabado anterior.
– ?Que le ha pasado a tu tia? -le pregunto Jack.
– Empotro el coche contra el salon de la casa de Ronnie.
Vaya, al parecer la pelea frente al Minute Mart no habia saciado la sed de venganza de Lily.
– ?Esta bien? -se intereso Jack.
– Supongo.
El torno empezo a chirriar de nuevo y Jack llevo a Nathan hasta su oficina. Aunque Nathan hubiera acudido a
