– Tendria que haber sabido de ti mucho antes -dijo Jack sin apartar la vista de la carretera.

Nathan estaba totalmente de acuerdo, pero guardo silencio.

– De haberlo sabido -prosiguio Jack- habria estado mas presente en tu vida. Nadie podria haberme apartado de ti.

Nathan no supo que responder, asi que permanecio con la boca cerrada.

– Tal vez mientras estes aqui podamos conocernos un poco -repuso Jack.

– Claro.

– Y si no nos caemos mal del todo, incluso podrias plantearte la posibilidad de pasar aqui todo el verano.

«?Todo el verano? ?En este lugar remoto? Ni hablar.» -cuando acabemos con el Cuda, necesitare alguien para que lo pruebe. ?Crees que podrias hacerlo? -le pregunto Jack.

Nathan se mordio el pendiente del labio para no sonreir. «?Seria genial!», penso.

– Si -respondio.

– Tienes carne de conducir, ?verdad?

Toda su ilusion se vino debajo de golpe.

– No, solo tengo quince. Hay que tener dieciseis -repuso.

– En Tejas no. Puedes sacartelo a los quince.

– ?En serio?

– Si. Tendras que sacarte el carne para poder probar el Cuda en mi lugar. Es la politica de la compania por los temas del seguro. Eso significa que tendras que ir a clase. Mas o menos la mitad del verano.

Desde que tenia uso de razon, Nathan sonaba con el dia en que pudiese disponer del carne de conducir.

– No tienes por que darme una respuesta hoy mismo. Piensatelo y ya me lo diras -le dijo Jack.

Si se quedaba en Tejas todo el verano conseguiria el carne antes de lo previsto. Ademas, trabajaria en un motor Hemi y ganaria un buen punado de dinero. Se ajusto la cadena que llevaba alrededor del cuello.

– Tendre que consultarlo con mi madre.

Y a ella no le iba a hacer ninguna gracia. Siempre le decia a todo que no. No queria que se divirtiese ni que creciese. Pretendia que se aburriese y que fuese un nino pequeno toda su vida.

– Ya hablare yo con ella -dijo Jack.

– ?Lo harias?

– Claro que si. -Y sonrio ampliamente, mostrando todos sus dientes-. Sera un placer.

Capitulo 13

– ?Te acuerdas de Azelea Lingo?

– No -respondio Daisy con la mente en otra parte mientras miraba por la ventana de la cocina de su madre.

– Claro que si. Es la que le compro a Lily media aspiradora como regalo de boda -prosiguio Louella como si Daisy hubiese estado presente en la boda de su hermana.

– ?Como puede una persona comprar media aspiradora como regalo de boda? -pregunto Daisy sin tener interes alguno por el tema. Hacia mas de una hora que Jack habia aparecido para marcharse a los pocos minutos. Mas de una hora y todavia no le habia visto el pelo a Nathan.

– Dejo una paga y senal y Lily tuvo que pagar el resto. Una aspiradora de noventa dolares le costo cincuenta. Y ya sabes, Azelea no pasa hambre precisamente. Esta tan gorda que tiene que sentarse por turnos, asi que no se trata de que no pudiese pagar una aspiradora entera.

Daisy habia estado a punto de marcharse una docena de veces, pero siempre habia acabado concluyendo que la mejor opcion era quedarse y esperar.

– Bueno, pues el marido de Azelea, Bud, la dejo hace unos anos y se caso con una muchacha de Amarillo. Pero lo que la chica de Amarillo no sabe es que Bud viene a Lovett cada dos por tres a buscar el amor en los brazos de Azelea -siguio contandole su madre.

Daisy se froto el entrecejo. La cabeza iba a explotarle.

– ?Que te pasa, carino mio? -Louella hizo un alto en su historia para hablar con Pippen-. Oh, ?quieres tu gorro? Daisy, mi amor, ?donde esta el gorro de Pip?

Daisy apretaba con tal fuerza la mandibula que le costo articularla para poder hablar.

– Posiblemente en tu dormitorio -le respondio a su madre.

– Ve a mirar encima de la cama de la abuela -le dijo Louella a Pippen.

– No, tu -exigio el nino con su aguda voz.

– Iremos juntos -accedio entones Louella.

Cuando salieron de la cocina, Daisy siguio mirando por la ventana. Aparto la cortina azul de terciopelo y apoyo la frente en el cristal. Dado que Nathan no habia vuelto, supuso que Jack lo habia encontrado: se le ocurrieron una docena de posibilidades que iban desde que los dos se hubiesen sentado a charlar en alguna parte hasta que Jack habia secuestrado a Nathan. Suponia que algo asi era del todo inviable, pero con Jack nunca se sabia.

Abrio la puerta y saco la cabeza para echar un vistazo a la calle. No habia senal alguna de ninguno de los dos.

– Cierra la puerta. Estas dejando que entre el calor de la calle -dijo su madre al entrar en la habitacion. Daisy se volvio y vio que su madre se habia puesto una blusa rosa que llevaba cosidas diminutas perlas de adorno y una falda larga tejana. Pippen estaba a su lado, con su gorro de mapache y los panales a la vista.

– Este mediodia, justo cuando salia del hospital, traian a Bud Lingo para ingresarlo -prosiguio su madre-. Al parecer, sufrio un ataque al corazon mientras estaba con Azelea. No pude quedarme en el hospital, pero siento una terrible curiosidad por saber que ocurrira cuando su mujer le siga la pista desde Amarillo hasta aqui. -Louella se acerco al armario donde guardaba las cintas de video y lo abrio-. La menor de sus hijas, Bonnie, tambien estaba alli. Es la que tuvo esa nina tan fea el dia de San Valentin. Dios, cuando levante la mantita que la cubria y le vi la cara a la pobre nina, casi se me para el corazon. No tenia ni un solo pelo en la cabeza, y era rosada y delgaducha como una rata recien nacida. Por supuesto, menti y le dije que era preciosa. ?Te acuerdas de Bonnie? Bajita. Morena…

Al parecer su madre se habia empenado en conseguir que le estallase la cabeza. Daisy salio al porche y cerro la puerta. Se sento en el primer escalon y apoyo la sien en una de las columnas blancas de madera que sostenian el techo. Estaba muy nerviosa, y hacia ya un buen rato que habia perdido la paciencia. Era apenas la una del mediodia, pero sabia que el dia ya no podia sino ir a peor. Jack la odiaba abiertamente: iba a hacer de su vida un infierno, tal como ella le habia prometido la primera noche que le vio. Aunque Daisy entendia el enfado y la indignacion de Jack, no podia permitirle salirse con la suya, no podia consentir que quien se llevara la peor parte fuera el que menos culpa tenia, es decir, Nathan.

Bajo la vista y se quedo mirando su pie desnudo con las unas pintadas de rojo. Por primera vez. Se percato de que tenia la marca de unos dedos en los muslos. No tuvo que preguntarse de donde habian salido. Jack. Habia dejado su huella cuando hicieron el amor, y dias despues todavia no habia desaparecido.

Era de esperar, penso. La marca que Jack dejo en ella en su juventud estuvo alli durante muchos anos, y no se referia precisamente a Nathan. La marco donde nadie podia verlo. Dejo una marca imborrable en su corazon y en su alma. Una marca que por muy lejos que se fuese, por mucho tiempo que pasase, o por mucho que lo ocultase, no perdia un apice de su fuerza.

A pesar de los sentimientos que Jack albergaba ahora por ella, Daisy tenia la sensacion de que se estaba enamorando de nuevo de el. Habia empezado a detectar los sintomas con la misma claridad con la que comprendia que no podia permitir que algo asi sucediese.

Cuantos antes agarrase a Nathan y se fuesen del pueblo, mejor. Ahora Jack sabia que tenia un hijo. Podria llamarlo o escribirle a Seattle, incluso visitarlo de vez en cuando en el futuro. Lily se estaba recuperando y pronto le darian el alta, pero ella seguia atrapada. Si, Daisy tenia sus propios problemas, y debia largarse de alli antes de que su vida se desmoronase por completo. Desde una manzana de distancia Daisy oyo el inconfundible sonido del Mustang de Jack. Alzo la vista y vio el coche negro que se acercaba a la casa. Cuando se puso en pie, el coche se detuvo frente al porche. Jack paro el motor y vio a Daisy. Sus miradas se encontraron: en la de Jack habia ira; en la de Daisy, resignacion. Ella inclino la cabeza para ver quien se sentaba en el asiento del copiloto: era Nathan. Su

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