que lo creas despues de lo que sucedio esta manana, pero tengo que tener sentimientos muy profundos por un hombre para liarme con el.
Joe apreto los labios en una linea recta, pero ella habia llegado demasiado lejos para detenerse ahora.
– No se como ocurrio -continuo-, hasta hace unos dias, no sabia siquiera que me gustabas. -Con cada palabra que pronunciaba, el fruncia mas el ceno-. En realidad nunca me he enamorado antes. Bueno, crei estarlo hace anos de Fletcher Wiseweaver, pero lo que sentia por el no se puede comparar con lo que siento por ti. Nunca he sentido nada asi.
Joe se quito las gafas de sol y se masajeo las sienes y la frente.
– Has tenido un mal dia, y creo que estas confundida.
Gabrielle miro sus ojos cansados, a sus iris color chocolate.
– No me trates como si no supiera lo que siento. Soy adulta, no confundo amor y sexo. Solo hay una explicacion para lo que sucedio hoy. Estoy enamorada de ti.
El dejo caer la mano, palidecio y un embarazoso silencio se extendio entre ellos.
– Acabo de decir que estoy enamorada de ti. ?No tienes nada que decir?
– Si, pero no creo que quieras oirlo.
– Deja que yo lo decida.
– Hay otra explicacion que hace que todo tenga sentido. -El se froto la nuca y dijo-: Teniamos que hacernos pasar por novios. Las cosas se calentaron muy rapido, y nos metimos de lleno en la situacion. Los limites se confundieron y empezamos a creernoslo. Fuimos demasiado lejos.
– Quiza tu estes confundido, pero yo no lo estoy. -Ella nego con la cabeza-. Tu eres mi yang.
– ?Perdon?
– Tu eres mi yang.
El dio otro paso atras bajando los escalones del porche.
– ?Que soy que?
– La otra mitad de mi alma.
El se puso de nuevo las gafas para volver a ocultar la mirada.
– No lo soy.
– No me digas que no sientes la conexion entre nosotros. Tienes que sentirla.
El nego con la cabeza.
– No. No creo en todo eso de unir almas o ver grandes auras rojas. -Retrocedio otro paso, bajando a la acera-. En unos dias te alegraras de que este fuera de tu vida. -Respiro hondo y exhalo lentamente-. Ocupate de ti misma, Gabrielle Breedlove -dijo, y dando media vuelta se marcho.
Ella abrio la boca para llamarle, para decirle que no la dejara, pero aferrandose al ultimo jiron de orgullo y amor propio entro en la casa cerrando la puerta a la imagen de sus anchos hombros alejandose de ella para salir de su vida. Sintio como si le hubieran clavado un punal en el corazon y cuando el primer sollozo escapo de su garganta se asio la camiseta sobre el pecho izquierdo. Se suponia que eso no tenia que ocurrir. Una vez encontrado el yang, se suponia que el la conoceria, la reconoceria. Pero no lo habia hecho y nunca habria imaginado que su alma gemela no retribuyera su amor. Ni que su rechazo pudiera doler tanto.
Se le nublo la vista y se derrumbo contra la puerta. Se habia equivocado. Hubiera sido mejor no saber que el no la amaba.
?Que se suponia que tenia que hacer ahora? Su vida era un caos total. Su negocio era una ruina, su socio estaba en la carcel y su companero del alma no sabia que lo era. ?Como se suponia que debia seguir viviendo cuando se estaba muriendo por dentro? ?Como podria vivir en la misma ciudad sabiendo que el estaba alli fuera en algun sitio y no la queria?
Obviamente se habia equivocado en otra cosa; la incertidumbre no era lo peor que habia sentido en su vida.
Sono el telefono y lo cogio al cuarto timbrazo.
– ?Diga? -dijo, su voz sono vacia y distante incluso a sus propios oidos.
Paso un rato antes de que contestase su madre.
– ?Que ha pasado desde la ultima vez que hablamos?
– Eres adivina, ?por que no me lo dices tu? -Se le entrecorto la voz y solto un sollozo-. Cuando me dijiste que me veias con un amante apasionado, ?por que no me dijiste que me romperia el corazon?
– Voy ahora mismo a recogerte. Mete algunas cosas en una maleta y te llevare a casa de Franklin. El te hara compania.
Gabrielle tenia veintiocho anos, veintinueve en enero, pero ir a casa de su abuelo nunca habia sonado tan bien.
Capitulo 16
Gabrielle se arrodillo al lado del viejo sillon de cuero de su abuelo y froto aceite de jengibre caliente en sus manos doloridas. Los nudillos de Franklin Breedlove estaban inflamados y sus dedos, nudosos por la artritis. Los suaves masajes diarios parecian aliviarlo.
– ?Que tal, abuelito? -le pregunto mirando su cara arrugada, los palidos ojos verdes y las cejas blancas.
Lentamente, el flexiono los dedos hasta donde podia.
– Mejor -dijo, y palmeo a Gabrielle en la cabeza como si ella fuera su viejo sabueso de patas torcidas,
Desde que Gabrielle podia recordar, su abuelo trabajaba en el estudio hasta el mediodia y, despues de comer, hasta la noche. Nunca habia sabido con certeza en que trabajaba. Cuando era nina creia que era un inversor arriesgado. Pero desde que estaba en casa habia interceptado llamadas de hombres que querian invertir quinientos o dos mil en favoritos como Eddie el
Sentandose sobre los talones, Gabrielle apreto ligeramente la mano huesuda. La mayor parte de su vida el habia sido lo mas parecido que habia tenido a un padre. Siempre habia sido brusco e irritable, y no sentia afecto por otras personas, ninos o mascotas. Pero si formabas parte de su familia, movia cielo y tierra para hacerte feliz. Gabrielle se levanto y salio de la habitacion que siempre habia olido a libros, cuero y tabaco de pipa; olores familiares y reconfortantes que la ayudaban a olvidar aquella noche, un mes atras, cuando su madre y su tia Yolanda la habian recogido en el porche de su casa para llevarla en un viaje de cuatro horas al norte, a casa de su abuelo. Parecia haber pasado una eternidad desde aquella noche, pero la recordaba como si fuera ayer. Recordaba el color de la camiseta de Joe y la expresion vacia de su cara. Recordaba el perfume a rosas del patio trasero y las rafagas de aire fresco que le acariciaban las mejillas mojadas mientras iba sentada en el Toyota de su madre. Recordaba el suave pelo de
Se dirigio por el largo pasillo hacia la sala que habia convertido en su estudio. Cajas de carton y madera con aceites esenciales y aromaterapias estaban apiladas contra las paredes bloqueando el sol de esa manana de septiembre. Se habia mantenido ocupada desde el dia que llego con poco mas que una maleta y sus aceites. Se habia entregado por completo al trabajo para mantener la mente ocupada y asi olvidar durante un rato que tenia el corazon destrozado.
Desde que estaba con su abuelo, habia viajado a Boise solo una vez para poner Anomaly en venta. Habia visitado a Francis y se habia asegurado de que le segaran el cesped. Habia programado el sistema de riego para que se encendiera todos los dias a las cuatro y asi no preocuparse de que su jardin se secara, pero habia necesitado contratar una empresa para que cortara el cesped. El tiempo que habia estado en la ciudad habia recogido el correo, limpiado, y comprobado los mensajes del contestador automatico.
