Carleen se quedo inmovil.

– Yo no estaba alli.

– Lo se. Ya se habia ido a casa.

– Aquello fue hace mucho tiempo. ?Por que quiere escribir sobre ello?

Porque es mi vida.

– Porque no todas las historias sobre crimenes reales interesantes son de asesinos en serie. A veces las mejores historias son sobre personas normales, personas normales que van y cometen crimenes horribles.

– Me lo imagino.

– ?Conocia a Alice Jones?

– Si, la conocia. Tambien conocia a Rose, pero no creo que deba hablar de eso. Fue algo muy triste y la gente ha salido adelante. -Le devolvio la tarjeta de visita a Maddie-. Lo siento, no puedo ayudarla.

Maddie sabia cuando presionar y cuando retirarse, por el momento.

– Bueno, pienselo. -Sonrio y mantuvo una mano en el bolsillo y otra aferrada al asa del maletin-. Y si cambia de idea, llameme.

Carleen se guardo la tarjeta en el bolsillo delantero del delantal azul.

– No cambiare de idea. Algunas cosas es mejor dejarlas enterradas en el pasado.

Tal vez, pero lo que Carleen no sabia, aunque acabaria por descubrirlo, era que Maddie rara vez aceptaba un no por respuesta.

– No. No puedo ayudarla.

Maddie estaba en el porche lleno de agujeros de Jewel Finley, otra camarera de cocteles que habia trabajado en Hennessy en la epoca en que Alice murio.

– Solo seran unos minutos.

– Estoy ocupada. -Jewel tenia el pelo lleno de rulos de color rosa y Maddie creyo detectar gomina Dippity-do. ?Cielos!, ?aun vendian Dippity-do?-. Rose era mi mejor amiga y no voy a hablar mal de ella -dijo Jewel-. Lo que le paso fue una tragedia. No voy a explotar su desgracia.

?Su desgracia?

– Mi proposito no es explotar a nadie, sino contar la historia desde todos los puntos de vista.

– Su proposito es hacer dinero.

– Creame, hay maneras mas faciles de hacer dinero. -Maddie noto que se exaltaba, pero sabiamente supo contenerse-. ?Le parece mas conveniente que vuelva en otro momento?

– No.

– Tal vez cuando no este tan ocupada.

– No pienso hablar con usted sobre Rose, y dudo que nadie quiera hablar con usted. -Entro en su casa-. Adios -anadio, y cerro la puerta.

Maddie dejo una tarjeta de visita en la persiana del porche y fue hacia el Mercedes, que estaba aparcado junto al bordillo. Ella no solo no aceptaba un no por respuesta, era el maldito Terminator y volveria.

– ?Sabe cuando volvera?

– Eso depende de lo que piquen los peces. Manana, si le va mal. Si le va bien, quien sabe… -Levana Potter miro la tarjeta de vista de Maddie y le dio la vuelta-, pero puedo decirle que recuerda todo lo que ocurrio aquella noche. -La esposa del sheriff retirado levanto la mirada-. Aun lo atormenta.

Habia encontrado a Levana cavando en el parterre delantero de su casa estilo rancho, y la buena noticia era que habia bastantes posibilidades de que el sheriff quisiera hablar con Maddie. La mala noticia era que su entrevista tendria que esperar a las caprichosas truchas del lago.

– ?Conocio usted a alguno de los implicados?

– Si. -Levana se guardo la tarjeta de visita en el bolsillo de la blusa y volvio a meter la mano en el guante de jardineria-. Los Hennessy han vivido en este valle durante generaciones. Yo no conocia demasiado a Alice. Solo habiamos charlado las pocas veces que venia a la pequena heladeria y tienda de regalos que yo tenia en la Tercera. Era muy bonita y daba la impresion de ser muy dulce, parecia un angel. Tenia una nina pequena, eso lo se. Cuando Alice murio, vino su tia a buscarla y se la llevo. No se que habra sido de ella.

Maddie sonrio un poco.

– ?Recuerda su nombre?

Levana sacudio la cabeza y su cabello blanco con la permanente floto en la brisa.

– ?Cielos, no! Eso fue hace veintinueve anos y solo la habia visto unas pocas veces. Jolines, a veces me cuesta recordar mi nombre.

– Alice vivia en el recinto para caravanas.

– Jolin, aquello lo demolieron hace anos.

– Si, lo se, pero no he conseguido encontrar ningun documento sobre la gente que pudo haber vivido alli en la misma epoca que Alice y su hija. -En los diarios, Alice habia mencionado a unas mujeres por sus nombres-. ?Se acuerda de una mujer llamada Trina, que podia haber sido vecina de Alice?

– Hummm. -Levana nego con la cabeza-. No me suena. Bill lo sabra -dijo refiriendose a su marido-. Recuerda a todos los que han vivido alguna vez en esta ciudad. Le dare su tarjeta cuando regrese de la pesca.

– Gracias. Manana no voy a estar en la ciudad, pero volvere pasado manana.

– Se lo dire, aunque tal vez sea la semana que viene.

Fabuloso.

– Gracias por su tiempo.

De vuelta de casa de los Potter, Maddie se paro en una tienda de alimentacion a comprar un pollo al ast y un medicamento contra la migrana. Carleen se habia mostrado cautelosa y poco dispuesta a colaborar. Le dolia la cabeza, se sentia frustrada por los pocos avances y tenia una necesidad urgente de agarrar a alguien por los cataplines.

Con una cesta azul colgada de un brazo, se puso en la cola de la caja numero tres. La proxima vez que hablase con Carleen y Jewel intentaria una tactica menos formal. Probaria la tecnica amistosa, «mas buena que el pan». Si eso no funcionaba, iria al programa de Jerry Springer y su panda de paletos.

– La vi antes en Value Rite -le dijo una mujer de la fila de al lado.

Maddie levanto la mirada hacia ella y dejo la cesta en la cinta transportadora.

– ?Habla usted conmigo?

– Si. -La otra mujer tenia el cabello negro y corto y vestia una camiseta con una foto de sus nietos-. Carleen dijo que le estuvo preguntando por Rose y Loch Hennessy.

?Uau!, si que volaban las noticias en las ciudades pequenas.

– Es cierto.

– Yo me crie con Rose y tenia algunos problemas, pero era una buena persona.

Algunos problemas. ?Asi es como llaman a llenar de plomo a dos personas? Maddie lo habria llamado un brote psicotico.

– Estoy segura de que si.

– Esa camarerita se llevo su merecido por liarse con un hombre casado.

Cansada, frustrada y ahora cabreada, Maddie dijo:

– ?Asi que usted cree que cualquier mujer que se lia con un hombre casado merece morir a tiros?

La mujer solto una bolsa de patatas en la cinta delante de ella.

– Bueno, yo solo digo que si te enredas con el marido de otra, mereces salir malparada. Eso es todo.

No, eso no era todo, pero Maddie se mordio la lengua por prudencia.

Maddie arrojo el maletin en el sofa y miro la foto de su madre sentada a la mesa del cafe.

– Bueno, vaya desperdicio de maquillaje.

Se quito los zapatos de un puntapie y puso la fotografia boca abajo. No podia mirar la sonrisa alegre de su madre despues de aquel dia de perros.

Entro descalza en la cocina y busco en la nevera la botella de merlot que habia abierto el dia anterior. Lo penso mejor y cogio el vodka Skyy, una tonica light y una lima. A veces una chica necesita una copa, aunque este sola. Mientras se servia vodka en un vaso largo y anadia la tonica, sono en su cabeza la cancion de

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