George Thorogood «I Drink Alone». Tal vez fuera deformacion profesional, pero el estribillo era redundante; es evidente que cuando bebes solo no bebes con nadie [4].
Justo cuando acababa de meter hielo y una rodaja de lima en la copa, sono el timbre. Cogio la copa y se la llevo a los labios mientras cruzaba el salon. No esperaba a nadie, y a la ultima persona que esperaba era quien estaba al otro lado de la puerta.
A traves de la mirilla vio a Mick Hennessy, quito el pasador de seguridad y abrio la puerta. El sol de ultima hora de la tarde cruzaba la mejilla de Mick y un lado de su boca. Llevaba una camiseta imperio debajo de una camisa azul a cuadros, con las mangas arremangadas justo por encima de los biceps. El azul claro de los cuadros hacia juego con sus ojos y le resaltaba el bronceado y el cabello negro como si perteneciera a la portada de una revista, vendiendo sexo y rompiendo corazones.
– Hola, Maddie -dijo con una voz que era un rumor bajo. Sostenia una tarjeta de visita entre los dedos de una mano levantada.
?Mierda! Lo ultimo que necesitaba aquel dia era un enfrentamiento con Mick. Tomo otro trago de la bebida fortalecedora y aguardo a que empezara a gritar. En lugar de eso le solto una mirada matadora.
– Te dije que te daria el nombre de un buen exterminador.
Le ofrecio la tarjeta de visita. Era blanca, no negra, y tenia una rata.
No se habia dado cuenta de que estaba algo nerviosa hasta que su boca dibujo una sonrisa. Le cogio la tarjeta.
– No tenias que molestarte y venir hasta aqui para darmela.
– Lo se. -Le dio una caja anaranjada y amarilla-. Pense que podias usar esto hasta que venga Ernie, el controlador de plagas. Es mas facil que buscar esqueletos pestilentes.
– Gracias. Ningun hombre me habia regalado antes… -Se callo y miro la caja-. Un Mouse Motel 500.
Mick se echo a reir.
– Tenian un Mouse Motel 22, pero pense que tu te merecias lo mejor.
Abrio la puerta del todo.
– ?Quieres entrar? -Debia contarle por que estaba en Truly, pero no en aquel momento. No estaba de humor para otro enfrentamiento.
– No puedo quedarme mucho rato. -Paso por su lado y ella noto que olia a jabon casero con aroma a madera-. Mi hermana me espera para comer.
– Siempre he querido tener una hermana. -Algun sitio para ir de vacaciones ademas de la casa de una amiga.
– Si conocieras a Meg, te considerarias afortunada.
Maddie cerro la puerta y entro en el salon junto con Mick. Debia admitirlo, era extrano tenerlo en casa. No solo porque era Mick Hennessy, sino porque hacia mucho tiempo que no dejaba entrar a un hombre en su casa. La energia parecia cambiar, el aire se cargaba de sexualidad.
– ?Por que?
– Meg puede ser… -Sonrio y miro la habitacion-. Una horrible cocinera -anadio, pero Maddie tuvo la sensacion de que no era eso lo que habia estado a punto de decir-. El tipo de cocinera que se cree mejor de lo que realmente es, lo que significa que nunca mejorara. Si echa unos guisantes en una cacerola y le llama cena, me parece bien, pero no estoy de acuerdo. -Volvio a mirarla a los ojos y senalo el vaso-. ?Un dia duro?
– Si.
– ?Mas ratones dandose un banquete con tus barritas de muesli?
Maddie nego con la cabeza. ?Se acordaba de aquello?
– ?Que ha pasado?
Estaba segura de que el oiria hablar de ello bastante pronto.
– Nada importante. ?Tienes tiempo para tomar una copa?
– ?Tienes una cerveza?
– Solo cerveza light.
Mick hizo una mueca.
– No me digas que cuentas las calorias.
– Si, claro. -Entro en la cocina y el la siguio-. Si no lo hago, se me pone un trasero enorme.
Maddie miro por encima del hombro y lo sorprendio bajando la vista hasta su trasero.
– A mi me pareces muy bonita.
– Exacto. -Como si tuviera todo el dia, Mick subio lentamente la mirada hasta su cara-. Tengo vodka, ginebra, y whisky Crown Royal.
Bajo los parpados una milesima sobre los ojos, haciendo que sus oscuras pestanas parecieran muy largas.
– Crown.
Abrio un armario y se puso de puntillas. Maddie reconocio aquella mirada en los ojos de Mick. Hacia cuatro anos que no follaba, pero recordaba aquella mirada.
– Yo lo cogere -dijo el, y se acerco por detras y alcanzo el estante superior.
Ella se dio media vuelta. Mick estaba tan cerca que si se hubiese inclinado hacia delante un poco habria podido enterrar la nariz en su cuello. Los laterales de la camisa rozaron su pecho y ella contuvo la respiracion.
Mick la miro a los ojos mientras le daba un anticuado vaso.
– Toma. -Y retrocedio un paso.
– Gracias.
Lo rodeo y abrio la nevera. Fue un gusto notar el aire frio en las acaloradas mejillas. Aquello no podia estar pasando de ninguna manera, no con el, y si hubiera sido cualquier otro hombre, a ella no podrian considerarla responsable de lo mucho que podria usar y abusar de su cuerpo.
– ?Eres de Idaho? -le pregunto mientras recostaba la cadera contra la encimera y se cruzaba de brazos-. ?O estas aqui por trabajo?
– Naci y me crie en Boise.
Salvo los cinco meses que habia vivido en Truly y los seis anos que habia vivido en el sur de California, cuando asistia a la Universidad de California, Los Angeles. Puso unos cubitos de hielo en el vaso.
– ?Tus padres viven en Boise?
– No conoci a mi padre. -Cerro la nevera y puso el vaso en la encimera-. Me crio mi tia, que murio hace pocos meses.
– ?Donde esta tu madre?
En el mismo lugar que la de Mick. Enterrada a unos ocho kilometros de alli.
– Murio cuando yo era joven.
Maddie se inclino para sacar la botella de whisky del armario de las bebidas.
– Lamento oir eso.
– Apenas la recuerdo. -Esperaba que dijera algo sobre la muerte de sus padres cuando era nino, pero no lo hizo y ella se puso en pie y le ofrecio el Crown Royal-. Lo siento, no es tan bueno como el Bushmills de veintiun anos.
Mick le cogio la botella y la destapo.
– Pero la compania es mejor.
Se sirvio tres dedos de whisky encima del hielo.
– Tu no me conoces.
Dejo la botella en la encimera y se llevo el vaso a los labios.
– Esa es una de las cosas que me gustan de ti. -Bebio y luego anadio-: No me sente a tu lado en segundo. Tu hermana no es amiga de mi hermana y tu madre no era la mejor amiga de mi madre.
No, pero habia sido muy amiga de tu padre, penso Maddie.
– Tanya no se crio por aqui.
– Cierto, pero es demasiado neuras. No puede relajarse y pasarselo bien. -Bajo el vaso y miro hacia el salon-. Esta es una de las casas mas antiguas del lago.
– El de la inmobiliaria me dijo que la construyeron en los anos cuarenta.
